"Delphine y Carole" insumisas, pioneras, feministas

Autor: Filmin

"Delphine y Carole" insumisas, pioneras, feministas

Estuvo presente en el Festival de Berlín y también en San Sebastián. Ahora llega a Filmin uno de nuestros estrenos más esperados y queridos para esta recta final de año, "Delphine et Carole", un auténtico regalo del cine documental que reúne por primera vez la historia de dos amigas, la actriz Delphine Seyrig y la videoartista Carole Roussopoulos, dos insumisas adelantadas a su tiempo que hoy vivirían con orgullo el dulce momento en el que se encuentra el feminismo.

¿De qué va?

El encuentro entre la mítica actriz Delphine Seyrig y la videoartista Carole Roussopoulos nos traslada al corazón del feminismo de los años 70. Cámara en mano, ambas se implicarán en luchas radicales con insolencia, intransigencia y mucho humor.

¿Quién está detrás?

La joven Callisto McNulty debuta en el largometraje tomando el testigo a la mismísima Carole Roussopoulos, quién murió antes de poder completar su último proyecto, un homenaje a su amiga y compañera Delphine Seyrig. Desde ese mismo punto de partida, McNulty les rinde un homenaje a ambas, que en un mundo aún profunda y predominantemente masculino, utilizaron el cine para que su voz y la de otras mujeres pudiera ser escuchada.

¿Quién sale?

Desde Chantal Akerman a Simone de Beauvoir, algunas de las personalidades más destacadas del feminismo y el cine francés de los 70 se dan cita en "Delphine et Carole" casi en forma de cameos estelares. Pero, por supuesto, ella, Delphine Seyrig, una actriz adelantada a su tiempo que entendió antes que nadie que su posición como estrella le permitía acceder a lugares vetados, y desde ese privilegio, hablar activamente del feminismo y de los problemas de las mujeres en una industria como la del cine.

Delphine no solo apoyó a grandes directoras de la época como la misma Chantal Akerman o Marguerite Duras, si no que ayudó económicamente y con sus estatus de estrella a que causas sociales relacionadas con el feminismo adquirieran la visibilidad que tanto necesitaban. En un momento actual donde muchas actrices ya no tienen miedo de apoyar públicamente y defender su feminismo, Delphine se alzó como un referente indiscutible para todo lo que estaría por llegar.

¿Qué es?

Un viaje al pasado que nos arroja directamente al presente. Del Movimiento de Liberación de la Mujer de los 70 al #MeToo y la cuarta ola del feminismo: tan lejos, tan cerca.

¿Qué ofrece?

Cuando hablar de feminismo aún provocaba aspavientos y cejas alzadas de forma recriminatoria, Delphine Seyrig no tuvo ningún pudor en declararse como tal en la televisión francesa, aunque ello pudiera acarrear consecuencias para su carrera. Su posición como actriz le permitió ser escuchada cuando otras eran silenciadas, y no solo se dedicó a difundir la palabra en grandes medios, si no que decidió tomar las riendas de su discurso dirigiendo algunos de los documentales feministas más interesantes que se produjeron en aquellos tiempos, como “Sois belle et tais-toi”, una pieza donde reunió a leyendas femeninas de la interpretación como Shirley MacLaine, Maria Schneider o Jane Fonda para hablar por primera vez de sus experiencias en la industria cinematográfica, una que a tenor de sus declaraciones, aún sigue arrastrando antiguos vicios del pasado, como la quimérica igualdad en todos los niveles.

Y es que si en algo sorprende “Delphine et Carole” es, sin duda, en la actualidad de su discurso. Muchas de las cuestiones que se plantearon Delphine y su incansable compañera Carole en su momento son ahora objeto de debate y tal y como Twitter y las nuevas herramientas digitales han permitido a las mujeres alzar la voz, ellas encontraron en los años 70 un medio con el que también ser escuchadas: el cine. Gracias a la democratización de las cámaras de vídeo caseras, pudieron filmar por primera vez las asambleas feministas que se celebraban en aquel momento dentro del Movimiento de Liberación de la Mujer, videos instructivos sobre cómo se realizaba un aborto o mujeres hablando a cámara abiertamente sobre el placer femenino, cuestiones antes vetadas dentro del marco predominante y relegadas a los circuitos más políticos y radicales. 

Y es que Delphine entendió muy bien que las mujeres debian hablar por sí mismas si querían que sus problemas y conflictos, sus dudas y temores, fueran retratados de una forma fidedigna y fiel a sus verdaderos sentimientos, una forma de ver el mundo que viene dada por la discriminación con la que nace toda mujer por el simple hecho de serlo, sin estar supeditada a la visión masculina privilegiada y predominante que ha dictado cómo vemos el cine, la historia y a las propias mujeres. De esta manera, y aprovechándose de su estatus como estrella del cine francés que había trabajado con directores como Truffaut o Demy, ayudó a cineastas emergentes en aquel momento como Chantal Akerman, que marcaría un antes y un después en el retrato de la prostitución con su “Jeanne Dielman”, posiblemente y en retrospectiva, uno de los trabajos más celebrados y recordados de Delphine Seyrig. Callisto McNulty también entiende que Delphine y Carole no necesitan más que sus propias palabras y deja que sean ellas mismas las que nos guíen por su propia historia, una llena de lucha, creatividad y, ante todo, sororidad.



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