Crónica Venecia 2020: "La Mujer del Espía" secretos de estado

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Venecia 2020: "La Mujer del Espía" secretos de estado

La nueva película de Kiyoshi Kurosawa será la responsable de inaugurar la sección Perlak en el próximo Festival de San Sebastián tras tener su estreno mundial en el marco de Sección Oficial de esta 77 edición de la Mostra de Venecia. Tal y como nos sugiere su título, "La Mujer del Espía" es una película de espías de corte aparentemente clásico que sin embargo, tal y como es habitual en este maestro japonés del cine etéreo, es mucho más de lo que desde su superficie parece.

¿De qué va?

"La Mujer del Espía" nos sitúa en Japón durante 1940, precisamente en la noche anterior al estallido de la Segunda Guerra Mundial, cuando el comerciante local Yusaku Fukuhara siente que las cosas van en una dirección inquietante. Tanto es así que dejará a su esposa Satoko en casa y viajará a Manchuria con su sobrino, donde resultará ser testigo casual de un acto bárbaro y decidirá tomar medidas para revelarlo al mundo.

¿Quién está detrás?

Referente asiático del cine fantástico pero también melodramático, nombre habitual de Sitges pero también de festivales internacionales de primer orden como es el caso de Cannes, Venecia o mismamente Berlín y Locarno, la nueva película del maestro Kiyoshi Kurosawa está coescrita por Ryusuke Hamaguchi, director de las aclamada “Happy Hour” "Asako I y II"En Filmin podéis descubrirlo y disfrutarlo en su gran variedad de registros. Del drama sobrenatural "Journey to the Shore" a la emblemática "Loft" pasando por su incursión en el cine europeo con "Daguerrotipo"o una de su gran obra maestra como es el caso de "Tokyo Sonata".

¿Quién sale?

"La Mujer del Espía" está protagonizada por los protagonistas de dos grandes éxitos recientes del cine japonés. Es el caso de Yû Aoi, a quien pudimos disfrutar en "Una familia de Tokio" de Yoji Yamada, y también de Issei Takahashi, quien precisamente, ya se pusiera a las órdenes de Ryusuke Hamaguchi en "Asako I & II".

¿Qué es?

Lo que el cine clásico de espías esconde.

¿Qué ofrece?

Cierto es que tenemos claros referentes, nombre capitales del cine de autor japónes como Shinya Tsukamoto, Nagisha Oshima o Shoei Imamura, quienes no han mostrado pudor alguno a la hora de romper tabús y denunciar la inhumana barbarie perpetrada por el ejército de Japón durante la II Guerra Mundial. Cineastas del cine moderno y contemporáneo que tampoco han tenido problema alguno en incidir en la caída de un imperio, en el espíritu derrotista tras perder la guerra que nivel histórico nunca han reconocido, siempre agrrándose con uñas y dientes a sus aires de grandeza. También encontramos en la cinematografía japonesa una obra maestra de la animación como lo es "La Tumba de las Luciérnagas", que tranquilamente podemos señalar como una de las mejores películas sobre la Segunda Guerra Mundial jamás rodadas y que lejos del campo de batalla nos muestra, sin un ápice de contemplación, quienes fueron las verdaderas víctimas de una guerra, un asedio, que jamás tuvo que haber ocurrido. Sin embargo, si por algo resulta completamente novedosa "La mujer del espía" es por sumarse a esta aguerrida terna desde la vertiente de un cine aparentemente mucho más accesible y comercial. 

La nueva y notable película de Kiyoshi Kurosawa se enmarca en el cine de espías de corte clásico y melodramático para destapar, sin que le tiemble el pulso, las atrocidades cometidas por el ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial, en este caso teniendo a su vecina Corea como víctima de sus ansias de poder y vileza. De hecho, también supone la primera vez que el maestro japonés abandona el marco contemporáneo para incurrir en el cine histórico y de época. Sin embargo, hablamos de una aparente superproducción que en el fondo no lo es tanto. Es decir, en "La mujer del espía" no prima la importancia de la recreación de una época, no hay grandes inversiones en exteriores, y es que prácticamente toda la historia transcurre en interiores. Hablamos de una película de suspense que dosifica a la perfección la información que va dando al espectador, con sus tres actos bien distinguidos y sus correspondientes giros. Sin embargo, si uno escarba en ella de da de bruces con un estimulante choque entre la modernidad y el clasicismo y de como esta colisión sirve de principal eje para que sea el propio dispositivo cinematográfico el cual, a través de  la narración va dando giros. Y es que el supuesto misterio a descubrir no es mas que un MacGuffin al servicio de un audaz, sutil y definitivamente romántico carácter metacinematógráfico. La mentira de la ficción como liberadora de una realidad opresora. Nunca mejor dicho.

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