Crónica Venecia 2018: "The Nightingale" guerreros de antaño

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Venecia 2018: "The Nightingale" guerreros de antaño

"The Nightingale" no solo supone la única película de Sección Oficial de esta 75 edición de la Mostra que está dirigida por una mujer, también es la nueva obra de la responsable de "The Babadook", Jennifer Kent. Es decir, palabras mayores. De buenas a primeras empezamos por destacar que del cine de posesiones en el que se enmarcaba su resonante ópera prima pasamos a un relato de rape & revenge marcado por un carácter intrínsecamente antropológico, folklóríco y definitivamente histórico.

¿De qué va?

Ambientada en 1825 en la Tasmania colonizada por el Imperio Británico, Clare, una joven convicta irlandesa, persigue a un oficial británico y sus soldados a través de la agreste naturaleza en busca de venganza tras sufrir su familia un terrible acto de violencia. En el camino recluta los servicios de un rastreador aborigen llamado Billy, marcado también por el trauma de un pasado violento.

¿Quién está detrás?

La australiana Jennifer Kent ha trabajado en teatro, cine y televisión. Tras formar parte del equipo de dirección de "Dogville" causó sensación con el corto "Monster". Fue la antesala que le llevó a gestar ese fenómeno del género rey contemporáneo que resultó ser su imponente debut, "The Babadook". Algo así como el hombre del saco la estilo Polanski en el cual resonaban los ecos de "La semilla del diablo""El quimérico inquilino", "El exorcista""Déjame entrar" o "La profecía". Un debut mayor que presentaba la inapelable virtud de revelarse en una poderosa monster movie, también en una película de posesiones ejemplar y multidireccional y ante todo, en una penetrante pieza de terror psicológico intrínsecamente polanskiano. 

¿Quién sale?

"The Nightingale" está protagonizada por dos rostros muy reconocibles para el gran público. Por un lado Aisling Franciosi, la Lyanna Stark de "Juego de Tronos", quien ofrece una interpretación cargada de visceralidad, profundidad psicológica y rebosante de matices. Hete aquí una firme candidata al Premio a Mejor Actriz. Por el otro Sam Claflin, secundario de lujo en taquillazos del calado de "Los juegos del hambre", "Piratas del Caribe" o "Blancanieves y la leyenda del cazador"). Mención aparte merece la muy destacable interpretación del aborigen, actor no profesional, Baykali Ganambarr.

¿Qué es?

Un complemento perfecto para "Sweet Country"

¿Qué ofrece?

Más allá de significar la única película dirigida por una mujer que compite este año por el León de Oro, "The Nightingale" destaca ante todo por ser la esperadísima segunda obra de la responsable de ese hype festivalero que resultó ser "The Babadook", una poderosa muestra de terror que basculaba sobre el mito del hombre del saco y que tenía además, la asombrosa virtud de llevar el poseso, subversivo y siniestro sello polanskiano impreso. Miedo y del bueno, vamos. Con su nueva película sin embargo, Jennifer Kent se aleja del registro fantástico para abrazar de lleno el subgénero del rape & revenge, focalizándose en este caso en la esfera histórica, folklórica y en definitiva, antropológica que atañe a su originaria Australia. Un país al que precisamente la Mostra le ha venido haciendo hueco en su Sección Oficial a lo largo de los úlltimos años. Fue el caso de "Tracks" (2013), "Looking for Grace" (2015) o sobre todo, "Sweet Country" el pasado año, película con la que "The Nightingale" guarda evidentes puntos en común en cuanto a la denuncia política y social por la que se rige su discurso.

La nueva película de Jennifer Kent nos lleva a la Australia de 1825, una Australia colonizada entonces por el Imperio Británico que era empleada como lugar para deportación de delincuentes condenados en Inglaterra. Junto a los condenados desterrados, los que se llevaron la peor parte de este proceso fueron los aborígenes, cuya población fue considerablemente mermada durante los primeros 150 años de colonización. Las principales causas de su desaparición fueron las enfermedades y las dificultades de tener que abandonar sus tierras ante la llegada y establecimiento de los colonos sí, pero también al esclavismo y en cierta forma, también el genocidio, al que fueron sometidos a manos de los británicos. Y es precisamente a este funesto momento histórico que nos lleva "The Nightingale" para contarnos una historia que ante todo nos habla de la violencia y las consecuencias del empleo de la misma sobre dos de las figuras más perjudicadas y desfavorecidas: la mujer y el aborigen. El colonialismo como un acto brutal y deshumanizado, cuyos estigmas uno presiente que en la Australia de hoy aún persisten. Es lo que parece sugerirnos la segunda película de Jennifer Kent que seguro, no por casualidad, vuelve a girar nuevamente sobre la maternidad, tal y como ya sucediera con "The Babadook". Rodada en 4:3, formalmente sólida y argumentalmente muy solvente, uno se queda con la sensación de que estamos ante una obra que sin embargo, transita lugares ciertamente comunes, que no llega a los contundentes picos de grandeza ni a la distinción que si abrazaba su predecesora. Aún y así, sus innegables virtudes hacen que estamos ante una firme candidata a brillar con luz propia en el palmares final.

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