Crónica Venecia 2018: "La Favorita" alta costura

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Venecia 2018: "La Favorita" alta costura

Él fue el responsable de trasladarnos el terror cotidiano más afilado y perturbador visto desde "Funny Games" con "Canino", también de la psicoterapia más enrevesada y perturbadora que uno pueda llegarse a plantear ("Alps"), de la (anti)love-story más marciana que jamás podríamos imaginar con ("Langosta") o de una película de venganza que bien podría resultar coreana y que está rodada como si de Kubrick se tratara ("El sacrificio de un ciervo sagrado"). Pues bien, hoy en Venecia Yorgos Lanthimos ha asestado un definitivo golpe en la mesa con una comedia de época (sí, comedia) prácticamente perfecta. La liga de "La Favorita" es directamente la del Óscar.

¿De qué va?

Principios del siglo XVIII. Inglaterra está en guerra con los franceses. Una Ana Estuardo inestable y debilitada ocupa el trono y su amiga Lady Sarah gobierna el país ante su convalecencia. Cuando una nueva sirvienta aparece en la corte se desata una historia ácida y lujuriosa sobre intriga, pasión, envidia y traición.

¿Quién está detrás?

Suma y sigue. El griego Yorgos Lanthimos nos confirma que le ha cogido el gustillo al idioma inglés. Primero fue "Langosta" (2015) luego "El sacrificio de un ciervo sagrado" (2017) y este 2018 ya nos llega "The Favourite", la cual significa la primera película suya cuyo guión no firma. Basada en un texto de Deborah Davis y Tony McNamara, su nueva obra significa asimismo su primera colaboración con el habitual director de fotografía de Andrea Arnold, Robbie Ryan.

¿Quién sale?

Emma Stone, Rachel Weisz Olivia Colman. Tres actrices en pleno estado de gracia entre las cuales es imposible no inclinarse ante Colman. En Filmin la conocemos bien gracias a otras comedias negras como London Road, donde sacaba su vena más musical. Flagrante resultaría no verla nominada al Oscar.

¿Qué es?

El cine de tacitas según Yorgos Lanthimos.

¿Qué ofrece?

La obra que reconciliará a los amantes del cine de Lanthimos con sus detractores. "La Favorita" supone un definitivo paso adelante para que el controvertido cineasta griego llegue, al fin, al circuito mainstream y abrace la temporada de premios. Su película más accesible hasta la fecha (en el mejor de los sentidos) es, ante todo, una hilarante comedia de época que de la misma forma que mantiene sus principales señas de identidad a nivel argumental (como es el caso de la dominación, de la lucha de poderes) obvia ese crudo y provocativo empleo de la violencia que tanto caracteriza su incendiaria filmografía y que, asimismo, ha sido la principal responsable de alejarle del gran público. Jocosa a rabiar y socarrona a más no poder, "La Favorita" es un divertimento de alta costura que bascula sobre los intereses personales de un triángulo (no) amoroso muy particular y que se teje sobre un dispositivo formal simple y llanamente excepcional, donde cada uno de sus planos en sí mismo, ya sean estáticos o barridos, se erigen encuadros maestros. Si ya en algunas de las secuencias de su anterior "El sacrificio de un ciervo sagrado" nos resonaba la figura de todo un Stanley Kubrick (lo sé, palabras mayores) en el caso de "La Favorita" es ya una referencia constante. El asombroso empleo del gran angular y el ojo de pez con el que su director de fotografía Robbie Ryan enfoca gran parte de los planos, así como su minucioso trabajo de la luz (gran parte de los interiores son iluminados con la propia luz natural del fuego y las velas, tal y como Kubrick ya hiciera con su épica "Barry Lyndon") y su glorioso diseño de producción, hacen de "La Favorita" un artefacto sublime que denlo por seguro, acumulará una buena pila de nominaciones. Sorpresa mayúscula sería que este año disfrutáramos de una obra tan prácticamente perfecta.


 

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