Crónica Venecia 2018: "Dragged Across Concrete" de anchoas y leones

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Venecia 2018: "Dragged Across Concrete" de anchoas y leones

Era, sin duda, otro de los grandes acontecimientos que nos tenía reservado esta Mostra de Venecia. Tan solo un año después de poner patas arriba el Lido con la película más salvaje y desproporcionadamente violenta que nos deparó la pasada edición (hablamos, evidentemente, de "Browl in Cell Block 99"), el director estadounidense S. Craig Zahler vuelve al ruedo nuevamente de la mano de Vince Vaughn , atención, la novedosa incursión de todo un Mel Gibson. Y es que no podía haber una mejor elección.

Con sus dos horas y media de duración, la no tan violenta pero sí mucho más perfecta, "Dragged Across Concrete", se nos revela en una entrañable buddy movie tarantiniana que se cuece a fuego lento, que verborrea mucho aunque muy despacito y que se escribe con muy buena letra.

¿De qué va?

"Dragged Across Concrete" centra su historia en torno a dos agentes de policía que son suspendidos de sus funciones después de que se publique un vídeo en el que mostraban sus habilidades físicas. Con poco dinero y sin opciones de salir adelante, este es el detonante que les lleva a sumergirse en el submundo criminal.

¿Quién está detrás?

Un western aparentemente clásico con Kurt Russell y Patrick Wilson que, sin embargo, es sacudido por el canibalismo. Hablamos de "Bone Tomahawk", uno de los grandes debuts del cine reciente, así como una de las propuestas más portentosas y fascinantes que un servidor ha disfrutado en Sitges en los últimos años. Ella fue la película que puso a su director, el artista multidisciplinar S. Craig Zahler (es músico y escritor además de cineasta) en el mapa tres años atrás y es, también, el principal responsable de que la soberbia "Browl in Cell Block 99" resultara ser la película más salvaje y desproporcionadamente violenta que vimos en la pasada Mostra. 

¿Quién sale?

Mel Gibson interpreta al instintivo y amargado policía Ridgeman; cuyo perfecto contrapunto lo encarna su compañero, el romántico y entusiasta Vince Vaughn. El sutil y carismático Tory Kittles y el multifacético Michael Jai White son sus supuestos antagonistas en el inframundo criminal en el que ven inmersos. Entre los secundarios de lujo encontramos a Jennifer Carpenter, Don Johnson Udo Kier. Un tres en raya del que ya pudimos disfrutar en su anterior "Brawl in Cell Block 99".

¿Qué es?

En palabras del propio S. Craig Zahler, estamos ante un drama criminal de suspense influenciado por “El Príncipe de la Ciudad”, “Taxi Driver”, “Tarde de Perros” y “Chantaje en Broadway”. Eso sí, a su particularísima manera. Ahí es nada.

¿Qué ofrece?

De buenas a primeras, bien bien podríamos definir “Dragged Across Concrete” como un thriller policíaco cargado de inspiradísimo humor deadpan que se construye sobre los tiempos muertos. Una destilada buddy movie tarantiniana que se cuece a fuego extremadamente lento, que habla mucho pero muy despacito y se escribe con muy buena letra. Y en definitiva, una particularísima pieza de género que apunta con objetivo certero hacia la discriminación racial que a día de hoy impera en Estados Unidos. Y sí, como no podía ser de otra forma, su nueva película contiene los inconfundibles estallidos de violencia por los que se distinguen sus antecesoras, lo cual no significa que no estemos ante la película con menos acción del director de “Brawl in Cell Block 99”. Y eso que la gran mayoría de sus secuencias se articulen sobre atracos, redadas y tiroteos protagonizados por dos policías corruptos aunque, ante todo, íntegros. Dos amigos incondicionales que siempre se mantienen fieles a su rígido código de valores. Una estimulante contradicción que funciona como fiel reflejo de la personalísima deconstrucción que S. Craig Zaihler aplica, en este caso, al género del thriller policíaco.

Y es que a lo que al director de “Bone Tomahawk” verdaderamente le interesa es suspenderse en los tiempos de espera que rodean estos momentos supuestamente frenéticos para centrarse las tarantinianas conversaciones que los pueblan. Y tarantinianas me refiero en cuanto a fondo, que no en cuanto forma. Aquí la gestualidad y la agilidad de oratoria brilla por su ausencia, y es que el intercambio de palabra es intrínsecamente inexpresivo y sosegado. Uno lo definiría como un dry speaking bajo cuya aparente superficialidad se esconde un carácter crítico estimulantemente mordaz. Insobornables virtudes que para un servidor hacen de "Dragged Across Concrete" la mejor película hasta la fecha de S. Craig Zahler.


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