Crónica Venecia 2017: "Woodshock" lisergia sobre lienzo

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Venecia 2017: "Woodshock" lisergia sobre lienzo

Es una de las películas del indie norteamericano más esperadas del año. La confirmación que Kirsten Dunst ha vuelto, pero que también está de vuelta. A24, la productora que nos hace soñar con una nueva época dorada del cine de autor yankee, le da la palabra a las hermanas Mulleavy, hasta ahora fundadoras de la marca de ropa Rodarte. El resultado es una explosión lisérgica que explora el sentimiento de culpa y el duelo. No lo duden, probablemente estemos ante una de las películas más sensoriales y hermosas de la temporada

¿De qué va?

"Woodshock" es la exploración hipnótica del aislamiento, la paranoia y el dolor que existe en el particular mundo de Theresa, una joven que entra en una tremenda espiral debido a su fracturado estado emocional y los efectos de una potente droga.

¿Quién está detrás?

Estamos ante el debut en el cine de las hermanas Kate y Laura Mulleavy, fundadoras de la marca de ropa Rodarte. Tras su producción y distribución encontramos A24, con permiso de Annapurna, la que probablemente sea la distribuidora más cool y estimulante del momento en lo que al cine independiente americano se refiere.

¿Quién sale?

Kirsten Dunst en cuerpo y alma. La actriz estadounidense está que no para. Tras volver a la vida con la segunda temporada de "Fargo" y protagonizar joyas como "La Seducción", ahora sorprende con "Woodshock" en el que, posiblemente, sea su papel cinematográfico más memorable desde "Melancolía". Junto a ella encontramos al danés Pillow Asbaek, que tras su aparición en "Juego de Tronos", "Lucy" o "Ghost in Shell" nos confirma que ha llegado a Hollywood para quedarse. En Filmin ya conocíamos sobradamente su talento gracias a la comedia negra "Sexo, drogas e impuestos", donde encarnaba al magnate del turismo Simon Spies.

¿Qué es?

Un debut que tiene en "Upstream Color" su principal gurú.

¿Qué ofrece?

La que probablemente sea una de las películas más sensoriales y hermosas de la temporada. Visualmente arrebatadora, lo que la esbelta "Woodshock" nos propone es una experiencia lisérgica en su dimensión más embaucadora y cuidada. Un ejercicio de estilo sublime que partiendo de la carta blanca que supone el consumo de una droga alucinógena da rienda suelta a una obra de arrebatador poderío atmosférico que ante todo nos habla de un estado de luto marcado por el sentimiento de culpa. Es decir, algo tan supuestamente abstracto como plasmar en imágenes un sentimiento, una sensación. No hay más. Esa es su quimérica ambición, la cual las hermanas Mullevy cumplen con creces. No hay sustancia en su fondo pero si embriagación en su dispositivo. Estamos ente una fascinante mirada que se palpa y te empapa, que se siente y te conmueve, que te sumerge y te sorprende y que salvando las distancias, eso sí, con muchas menos capas a nivel narrativo, tiene en el "Upstream Color" de Shane Carruth su principal referente. Este imponente debut es una obra de orfebrería que trabaja la textura de imagen, la luz y el sonido como pocas veces se ha visto. Tanto es así que la superficialidad argumental acaba por resultar del todo intrascendente. Hipnótica a todos los niveles. El cine como experiencia, nunca mejor dicho.



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