Crónica Venecia 2017: "The Third Murder" thriller kore-edano

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Venecia 2017: "The Third Murder" thriller kore-edano

Kore-eda vuelve a la Biennale 20 años después y lo hace con sorpresa. Acostumbrados a sus dramas familiares de poso sosegado, ahora nos sorprende con un thriller kore-edano que no por cambiar de género renuncia a las señas de identidad que ha ido construyendo en toda su filmografía. Como viene siendo habitual, los compañeros de Golem serán los encargados de traerla a nuestras pantallas. De momento, os ponemos los dientes largos. 

¿De qué va?

El conocido abogado Shigemori defiende a Misumi, acusado de robo con homicidio, que ya cumplió pena de cárcel por otro asesinato hace treinta años. Las posibilidades de que Shigemori gane el caso son escasas ya que su cliente reconoce ser culpable, aunque esto probablemente signifique la pena de muerte. Pero a medida que desentraña el caso y escucha los testimonios del propio Misumi y de su familia, Shigemori empieza a dudar de la culpabilidad de su cliente.

¿Quién está detrás?

Hirokazu Kore-eda se adentra en el formato thriller, aunque ello no quiera decir que renuncie a su inconfundible sello y universo.

¿Quién sale?

Masaharu Fukuyama y Kôji Yakuso. A uno de los actores fetiches de Hirokazu Kore-eda se le suma en este caso un habitual de Takashi Miike.

¿Qué es?

Rashomon llevado al universo Kore-eda.  

¿Qué ofrece?

"The Third Murder" bien podemos presentarla como un thriller Kore-edano, con todo lo que este concepto conlleva y sugiere. Por un lado, la incursión en el universo criminal de Kore-eda levita sobre las mismas señas de identidad que distinguen los dramas familiares a los que su inconfundible cine nos tiene acostumbrados. La que su nueva película nos dibuja es una mirada sensible, compasiva y entrañable (por más que en este preciso caso su contexto resulte especialmente malsano e hiriente) hacia los grandes dramas que asolan y sacuden nuestro sentido de la vida desde el contexto familiar, desde la relación entre padres e hijos, como puede ser el caso del abuso, el rechazo o incluso, la muerte. Por el otro, estamos ante una personalísima muestra de cine criminal y judicial que trae consigo retazos a los que nos tiene acostumbrados el nuevo thriller coreano. Tanto en lo que a su complejidad formal se refiere (es el caso de la primera y significativa primera secuencia del asesinato, también el de muchos otros planos que en su disposición y cuidadísima plasmación bien evocan títulos como "I saw the Devil" o "Mother") como en lo que a su enrevesada y ambigua trama atañe. Es tan solo en la ausencia del empleo de la violencia explícita, que por descontado, no es la liga de Kore-eda (sorpresa mayúscula resultaría que así fuera) que se aleja del universo de Corea. De todas formas, si hay una cualidad principal a destacar de su nueva y distintiva película, esa es la reflexión que enarbola acerca de la ausencia de una única verdad. Es decir, estamos ante una obra abierta a multiples interpretaciones y miradas, una película exigente a todos los niveles que en todo momento juega con la perspectiva del espectador. En este sentido, lejos de presentar posibles ecos de thrillers como "Las dos caras de la verdad" como bien podríamos augurar, atesora de forma tan sugestiva como evidente la influencia del efecto "Rashomon". Una referencia de palabras mayores que el director de "Nadie Sabe" hace suya con todo el acierto y personalidad que de él podríamos esperar. Y no, el veredicto no tiene porque ser final.



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