Crónica Venecia 2016: "Jackie" la mujer tras la dama

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Venecia 2016: "Jackie" la mujer tras la dama

Marchando otra favorita a lucir galones en el palmarés final. Tan solo la excepcional interpretación de Natalie Portman y su más que probable consecución del León de Plata como Mejor Actriz puede evitar que el biopic dedicado a Jacqueline Kennedy se lleve un premio mayor. Pablo Larrain nos confirma su prolífico estado de gracia tras estrenar tres peliculones en un espacio de tan solo 18 meses. A "El Club" y "Neruda" les sigue ahora "Jackie".

¿De qué va?

Biopic sobre Jacqueline Kennedy centrado en los días inmediatamente posteriores al asesinato de JFK en 1963 que se construye a partir de la entrevista que la primera dama concedió al periodista de LIFE Theodore H. White en su residencia de Hyannis Port.

¿Quién está detrás?


El realizador chileno Pablo Larraín, aclamado internacionalmente con títulos como "No", "Post Mortem" o más recientemente con su polémica y cruda "El Club", estrenó con gran éxito en el reciente Festival de Cannes y en el marco de la Quincena de Realizadores, "Neruda", un muscular, poético y existencial metabiopic sobre el Nobel de Literatura Pablo Neruda protagonizado por Luis Gnecco y Gael García Bernal. Un punto de partida marcado por la dictadura de Pinochet que sin duda, directamente lo emparenta con el resto de su obra. Relación directa que sin embargo, no queda tan clara en el caso de "Jackie", ambicioso proyecto hollywoodiense que llega producido de la mano de Darren Aronofsky.

¿Quién sale?

La más que posible Mejor Actriz de este Festival de Venecia (con permiso de Emma Stone) y una clara favorita para llevarse el Oscar. La nominación, al menos, la tiene asegurada. Estoica y soberbia, Natalie Portman confirma lo acertado de la decisión de Larrain por contar con una actriz cuya semblanza física respecto a la del personaje en el que se adentra es de todo menos parecida. Hablamos del que es, sin duda, el mejor papel que nos ha brindado la protagonista de "Cisne Negro" hasta la fecha. Billy Crudup como el periodista que la entrevista, Greta Gerwig como una de sus asistentas, Peter Sarsgaard como Bobby Kennedy o John Hurt como el cura a quien Jackie recurre como consejero y guía, completan el reparto.

¿Qué es?

Un biopic político ejemplarmente existencial.

¿Qué ofrece?

En efecto, "Jackie" se presenta desde su superficie como un biopic político que se construye desde un momento clave en la vida de su personaje central. Y por supuesto que lo es, aunque en este caso su carácter es ante todo marcadamente existencial. O mejor dicho, existencialmente subversivo. El hecho de contar desde los ojos de la primera dama los días posteriores al asesinato de su marido no es más que un vehículo para profundizar en lo que a Pablo Larrain verdaderamente le interesa: la crisis existencial que provoca la muerte de su marido en la que fuera primera dama, en cómo se manifiesta la alienación, hasta entonces soterrada, a la que su propia persona y personalidad ha sido sometida como personaje público. Una primera dama que desde el momento que pasa a ser la mujer del presidente de Estados Unidos renuncia a su propia identidad como Jacqueline para reconocerse como Miss Kennedy. Y claro, es por ello que el título del filme no podía ser otro que "Jackie", y es por ello también que de entre todos los momentos profundamente íntimos que la película transita (y que incluyen conversaciones con sus hijos o con su cuñado Bobby Kennedy) los más trascendentales son aquellos que comparte con el cura interpretado por John Hurt. Es donde precisamente se reflexiona acerca de su existencialidad como la persona que dejó de ser. En otras palabras, desde donde se penetra al corazón y alma de "Jackie", y a la que llega a través de una majestuosa propuesta formal que no solo es capaz de ficcionalizar y reinterpretar las (supuestas) imágenes de archivo con absoluto poderío evocador, sino que también trabaja sus estilizados flashbacks con un cuidadísimo tratamiento del encuadre y la textura de imagen.

Con todo lo dicho, tan solo puedo achacarle un desenlace que se revela innecesariamente glorificador, que toma como leitmotiv el mito de Camelot con el que la propia Jackie identificó los dos años que JFK estuvo en la presidencia y que en el tramo final se subraya en exceso. Aún y así, no lo duden, en Venecia tendrá premio gordo seguro. Y no solo eso, el Oscar también les aguarda. Tanto al excelente realizador que demuestra que es quien está tras la cámara, como a la excepcional actriz que se reivindica ante ella.

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