Crónica Sitges 2020: "Un efecto óptico" esta película está mal

Autor: Gerard Cassadó

Crónica Sitges 2020: "Un efecto óptico" esta película está mal

Carmen Machi y Pepón Nieto se van de viaje a un Nueva York que se parece sospechosamente a Burgos en la nueva película de Juan Cavestany, uno de los popes del posthumor cinematográfico de nuestro país, quien ofrece aquí una de sus propuestas más radicales, jugando con los géneros y el componente meta para regalarnos una experiencia única. Una marcianada que concursa en la sección Noves Visions del festival, dedicada a las propuestas que exploran el género desde el riesgo y la originalidad.

¿De qué va?

Tere y Alejandro se despiertan al unísono como cada mañana. "¿Qué hacemos hoy?", pregunta ella. "Hoy nos vamos de viaje, ¿no te acuerdas?", responde él. Por alguna extraña razón, Tere había olvidado que hoy pone rumbo a Nueva York junto a su marido en un viaje que llevaban mucho tiempo planeando. No será, ni mucho menos, la mayor rareza del día. Un poco agobiados por dejar sola en casa a su hija adolescente, la pareja descubre que el Nueva York que se planta ante sus ojos no se parece mucho al que aparece en la guía de viajes que Alejandro ha considerado oportuno llevar. De hecho, no es que Nueva York difiera demasiado de Burgos, la ciudad en la que viven. Es obvio que algo extraño ocurre aquí.

¿Quién está detrás?

Aunque Juan Cavestany debutó como director de cine, junto a Enrique López Lavigne (ahora uno de los productores más relevantes de nuestro cine), con "El asombroso mundo de Pocholo y Borja Mari" (denostada en su momento, cada vez más objeto de culto), su nombre empezó a sonar con fuerza entre la crítica española tras el estreno de "Dispongo de barcos" (2010), una película única en su especie, tan extraña como fascinante, definida como "David Lynch feat. Muchachada Nui". Un film que de algún modo inauguró aquella corriente cinematográfica llamada "cine low cost" en los albores de la distribución digital. El abaratamiento de los costes de producción, a veces al mínimo, y la aparición de nuevas plataformas de streaming que podían dar cobijo a películas libérrimas, auténticos hara kiris para la distribución tradicional, definió los inicios de directores, como Pablo Hernando ("Cabás"), Pablo Maqueda ("Manic Pixie Dream Girl"), el colectivo Canódromo Abandonado ("La tumba de Bruce Lee") o el propio Cavestany, quien con el paso de los años ha sido, junto a Carlos Vermut, quien más ha logrado asentarse en la industria. Tras el éxito de las series "Vota Juan" y "Vergüenza", Cavestany regresa al cine con "Un efecto óptico". 

¿Quién sale?

Los populares Carmen Machi ("Aída") y Pepón Nieto ("Los hombres de Paco") protagonizan una película que cuenta también con la presencia de un habitual en el cine de Cavestany, Luis Bermejo, que interpreta a un misterioso y huidizo personaje.

¿Qué es?

"Atrapado en el tiempo" + el cine de Quentin Dupieux + lo que podría y debería haber sido la nueva versión de "The Twilight Zone" producida por Jordan Peele.

¿Qué ofrece?

Cuenta Juan Cavestany que el origen de esta película fue una imagen que le vino a la cabeza, en la que una pareja de turistas comparaba un monumento que tenía frente a sus ojos con la fotografía del lugar que aparecía en su guía de viajes para descubrir que no se parecían en nada. Una situación que, como el propio director afirma, podría dar pie a una comedia o a una película de terror psicológico. Ambas cosas, y muchas más, es "Un efecto óptico".

Los días previos a la presentación de "Esa sensación", película dirigida por Cavestany junto a Julian Genisson, el twitter oficial de la película empezó a publicar mensajes referentes a sensaciones extrañas que uno siente en su día a día y no puede explicar demasiado bien con palabras. Una de ellas hacía referencia al extraño sentimiento de pertenencia que uno siente hacia un producto que acaba de comprar, por ejemplo una licuadora, durante las primeras horas que lo tiene en casa. La licuadora es mía, sí, la he pagado. Pero no la siento del todo mía... El cine de Cavestany lleva tiempo tratando de poner en imágenes experiencias y sensaciones que son difíciles de verbalizar ("Gente en sitios, de hecho, era una mina en este sentido). Quizás si uno piensa en explicarle a un niño qué se siente durante un orgasmo (como un hormigueo... como el momento previo a un estornudo... sí, pero no) o durante un deja vú, entienda a qué nos estamos refiriendo.

De hecho, el deja vú es el motor de una película en bucle que podría venir motivada por el hartazgo ante la insipidez del día a día o el miedo al nido vacío (cuando los hijos se van de casa) que sienten sus protagonistas. Cualquier explicación racional, no obstante, está limitada por el lenguaje, y eso es impermisible en una película de Cavestany. Cierto componente metacinematográfico parece ofrecer pistas sobre qué es "Un efecto óptico", pero todas las pistas en la película son trampas que nos arrojan a la misma conclusión: no hay explicación o, cómo decía Anthony Blake, aquel mentalista televisivo que dominaba como nadie los efectos ópticos: "Todo lo que han visto ha sido fruto de su imaginación. No le den más vueltas, no tiene sentido".

 

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