Crónica Sitges 2019: "Vivarium" la vida como una maqueta

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Sitges 2019: "Vivarium" la vida como una maqueta

Mundialmente estrenada en la Semana de la Crítica del pasado Festival de Cannes y enmarcada en la lucha por el Melies de Oro en la presente edición del Festival de Sitges, "Vivarium" supone el debut en el largo de Lorcan Finnegan. La vida como una maqueta, nunca mejor dicho. Hogar, dulce hogar....

¿De qué va?

Una joven pareja se plantea la compra de su primer hogar. Para ello, visitan una inmobiliaria donde los recibe un extraño agente de ventas, que les acompaña a una nueva, misteriosa y peculiar urbanización para mostrarles una vivienda unifamiliar. Allí quedan atrapados en una pesadilla laberíntica y surrealista.

¿Quién está detrás?

Lorcan Finnegan estudió diseño gráfico en Dublín antes de iniciarse en la animación y la dirección. Ha dirigido el corto Foxes (11), estrenado en el festival SXSW, y el largo Without Name (16), estrenado en Toronto. "Vivarium" supone su ópera prima

¿Qué es?

Lo que bien podría ser un capítulo de "Black Mirror" o "Twilight Zone" dirigido por Michel Gondry

¿Qué ofrece?

Jesse Eisenberg e Imogen Poots dan vida a una pareja que buscando el hogar perfecto acaba por habitar, en contra de su voluntad, un misterioso barrio de casas idénticas, viéndose encerrados en una casa sin vida alguna, en un distrito del que es imposible escapar y en el que se encuentran atrapados como si de un laberinto sin salida se tratara. En "Vivarium" el ámbito doméstico, tradicionalmente privado, invisible y muy protegido de la mirada ajena, es tratado como el caldo de cultivo de nuestra cultura vaciada, como ese anodino escenario en donde aprendemos las reglas del juego de la vida. Es decir, el hogar y la familia como único vehículo posible para abrazar como plenitud lo que la sociedad nos impone como supuesta felicidad. El hogar como ese espacio donde debería germinar nuestra personalidad y con ella nuestras fortalezas pero donde, asimismo, se acaban por desarrollar nuestros miedos e inseguridades, nuestro hastío y en definitiva, nuestra infidelidad. El realizador debutante Lorcan Finnegan logra sobreponerse a la obviedad de su discurso, el cual en su primer acto queda claramente descifrado, a través del ingenio con el que va desarrollando los diferentes conflictos a los que sus personajes se van enfrentando. También a través de una propuesta formal que con recursos mínimos, logra crear un universo paralelo ante el cual es imposible no ser absorbido. La vida como una maqueta, nunca mejor dicho. 



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