Crónica Sitges 2019: "It Comes" padres forzosos

Autor: Filmin

Crónica Sitges 2019: "It Comes" padres forzosos

Tetsuya Nakashima aterriza en el Festival de Sitges tras cuatro años de silencio después de “El mundo de Kanako”, la que bien pudimos definir como el cruce definitivo entre “Oldboy” y “Twin Peaks”. Y, como no podía ser de otra forma, la división ha estado servida con el estreno de "It Comes", la cual supone su primera incursión en el fantástico de terror más puro, con exorcismos y demonios incluidos que dinamitan el tradicional y patriarcal modelo familiar. 

¿De qué va?

Hideki lleva una vida perfecta, al menos hasta que, un día, un compañero de trabajo le anuncia que tiene una visita. Cuando llega a la recepción, no ve a nadie, pero encuentra un informe sobre su hija que no nació. Dos años más tarde, el compañero muere misteriosamente y una presencia siniestra acecha la casa de Hideki, que decide recurrir a un exorcista.

¿Quién está detrás?

Popularmente conocido por "Conociendo a Matsuko", mundialmente aclamado por  “Confessions” y aupado definitivamente a la gloria con la delirante “El mundo de Kanako”, su última película estrenada hace ya cuatro años, muchos esperábamos como agua de mayo el retorno de Tetsuya Nakashima a la primera plana cinematográfica, y qué mejor lugar que el Festival de Sitges para acoger su primera incursión en el fantástico más terrorífico.

¿Quién sale?

Nakashima reúne a algunas de sus actrices fetiche para asistir a este esperado exorcismo que supone “It Comes”, así nos reencontramos con Nana Kamatsu, nuestra querida Kanako o Takaku Matsu, la escalofriante profesora de “Confessions”, que hizo que jamás volviéramos a ver un mero vaso de leche con los mismos ojos.

¿Qué es?

"The Wailing" + "La Maldición" y "El Exorcista" con el delirante sello Nakashima.

¿Qué ofrece?

En en antiguo Japón, el folklore que rodeaba a sus monstruos era tan complejo como situaciones podían presentarse. Así bien, los yokai respondían a temores tan dispares como esa presencia que notas detrás del cogote cuando vas andando solo de noche o las repugnantes humedades negras que aparecen en los baños. La nueva película de Tetsuya Nakashima, basada a su vez en una novela de Ichi Sawamura, nos enfrenta a uno de estos demonios japoneses que aparecen cuando los padres dejan atrás a sus hijos o directamente los abandonan. En el Japón del ayer por motivos económicos y de supervivencia, y en el de hoy por motivos bien diferentes.

Nakashima vuelve a recurrir así en uno de sus temas predilectos, la hipocresía y las falsas apariencias, para construir a través del imaginario de terror japonés un desbordante relato sobre los demonios interiores que todos llevamos dentro. Tal y como hiciera en “El mundo de Kanako” con su protagonista, cual desatada Laura Palmer nipona, aquí el dedicado padre que utiliza las redes sociales para presumir de su buen hacer como progenitor y cabeza de familia resulta ser una persona muy diferente cuando afronta la vida fuera del núcleo familiar. Nakashima dispara contra el postineo en Internet, la falsa concilación familiar japonesa donde sigue siendo la mujer quien carga con el peso de los cuidados así como la tremenda presión social que se ejerce para alcanzar el ansiado modelo de familia tradicional. Todos estos elementos dan el pistoletazo de salida a una obra cargada de matices donde todos los personajes deberán responder por sus actos. Y es que como bien nos tiene acostumbrados, es en este punto cuando "It Comes" da rienda suelta a otra de las grandes señas de identidad del realizador nipón: el sentido de lo abrupto y la exhuberancia. Un primer acto mas bien relajado, casi paródico, y más cercano a la comedia ligera que al terror, da paso a un segundo y tercer acto del todo imprevisibles y desatados, donde asistimos, incluso, a un exorcismo tan excesivo y meticuloso que bien podría haber sido planificado por el mismísimo Hideaki Anno. Con todo ello, "It Comes" supone una demoledora incursión en el cine fantástico más terrorífico que nos confirma a Nakashima como uno de los grandes directores nipones de su generación y de la actualidad, que sigue sorprendiendo con un complejo aparato fílmico que ya no busca tanto incomodar, como bien ocurría en “Confessions” o deslumbrar con su frenetismo en el montaje y la hibridación de géneros como "El mundo de Kanako" o "Conociendo a Matsuko" si no que esta vez logra incluso profundizar en ese abanico de posibilidades visuales y narrativas que solo podrían convivir en una mente tan lúcida y diversa como la suya.


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