Crónica Sitges 2018: "Piercing" deseo perforado

Autor: Elodie Mellado Fuente: Filmin

Crónica Sitges 2018: "Piercing" deseo perforado

Un padre, su hijo y un picahielo. Así empieza la segunda película de Nicolas Pesce, presente en el Festival de Rotterdam y ahora estrenada en nuestro país en el Festival de Sitges. Un thriller psico-erótico donde Christopher Abbott y Mia Wasikowska se baten en duelo por ver quien está peor de lo suyo: el loco o el loco que sigue al loco.

¿De qué va?

Para deshacerse de una recurrente fantasía en la que asesina a su bebé con un picahielo, Reed decide que tiene que matar a alguien. Así que se lleva el arma favorita de Sharon Stone y se planta en un motel al que pronto llega la prostituta a la que ha llamado. Todo está perfectamente planeado, solo que nada saldrá como Reed creía.

¿Quién está detrás?

Dijeron de su primera película, “The Eyes of My Mother”, que era como si Ingmar Bergman hubiese dirigido “La Matanza de Texas”. Dos años después, el joven director Nicolas Pesce, de tan solo 28 años de edad, sigue por buen camino con “Piercing” esta vez no con un guión propio, sino adaptando la novela corta del maestro del thriller erótico japonés Ryu Murakami.

¿Quién sale?

Christopher Abbott, a quienes muchos conocimos en “Girls”, ha ido confirmando poco a poco su talento en trabajos más independientes como “James White” o “It comes at night”. Aquí comparte protagonismo con una inquietante Mia Wasikowska, que vuelve tras dos años de aparente tranquilidad donde no ha llegado a rodar más de cuatro películas. Sin olvidar a nuestra querida Laia Costa, que cuenta con una pequeña pero agradecida aparición.

¿Qué es?

"First Dates" en clave sado con un guiño a "Instinto Básico" 

¿Qué ofrece?

Desde "American Psycho" a "Dexter", la leyenda del psicópata moderno se ha trasladado a los estratos más acomodados y aparentemente corrientes de la sociedad. Este es el tropo que decide explorar el director Nicolas Pesce, basándose ligeramente en una novela de Ryu Murakami, que despliega con su segundo trabajo un refinado y punzante sentido del humor negro que pone a prueba el meme de expectativas vs realidad en la piel de un psicópata frustrado encarnado por el, a ratos estoico a otros incómodo Christopher Abbott, un aburrido padre de familia con un particular mundo interior.

Pesce abandona así el terror más atmosférico con el que dotó a su primera película para armar una oscura fábula de perversidades encontradas, construida en apenas cuatro espacios donde la dirección de arte está cuidada con un detalle compulsivo y donde nada acaba saliendo como uno espera. Con un ágil montaje que combina la pantalla dividida y un sentido del humor que se sustenta en lo visual, asistimos al frustrado intento de este psicópata por satisfacer sus filias más sangrientas: planear y ejecutar el asesinato de una prostituta con la esperanza de acabar así con su insaciable deseo por clavarle un picahielos a su hijo recién nacido. Una retorcida trama plagada de giros donde se deja entrever la herencia y gusto japonés por lo perverso y las cosas puntiagudas. Pero fantasía y realidad cohabitan en dos espacios separados, y lo que al principio se nos presenta como el relato de un loco y su psicopatía, pronto deviene en una demente historia de amor bizarro en cuanto entra en escena el fascinante personaje de Mia Wasikowska, la que acaba por ser la perdida horma de su zapato. Si en "El Hilo Invisible" P.T Anderson nos ofrecía una muy elegante disección de las relaciones tóxicas en el más literal sentido de la palabra, aquí encontramos también un juego macabro que combina sadismo y pulsiones sexuales a punta de picahielo. 


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