Crónica Sitges 2018: "Killing" matar a un hombre

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Sitges 2018: "Killing" matar a un hombre

Todos a sus puestos, el mayor exponente del cyberpunk asiático abre nuevamente fuego. Shinya Tsukamoto cerró la Sección Oficial a Competición de la reciente Mostra de Venecia tras hacerlo en 2015 con "Fires on the plain", una película ultraviolenta que retrataba el horror de la guerra tal y como es, tal y como nunca nos lo contaron, tal y como siempre debió de ser contado. Situada durante el periodo Edo, "Killing" por su parte, sigue la vida de un ronin y aquellos quienes le rodean. No nos hacía falta saber más para tener la seguridad que sería uno de nuestros títulos predilectos de esta nueva edición del Festival de Sitges, donde merecidamente ha sido programada en Sección Oficial. Y así será.

¿De qué va?

"Killing" nace de una idea que su propio director tuvo hace unos años: "Un joven aspirante a samurai mira su espada con pasión cuestionando si con ella sería capaz de matar a un hombre, incluso si su maestro le diera la orden".

¿Quién está detrás?

El padre de "Tetsuo" y máximo exponente del cyberpunk, Shinya Tsukamoto, vuelve a competir por el León de Oro tras hacerlo cuatro años atrás con "Fires on the plain". Una película que que tanto en cuanto a contexto histórico como en cuanto a

¿Quién sale?

"Killing" está protagonizada por un habitual del cine de Hirokazu Kore-eda como es  Sôsuke Ikematsu y la actriz Yû Aoi ("Tokyo Ghoul""Verano de una familia en Tokio"). Repite como secundario Tatsuya Nakamura tras protagonizar "Fires in the plain" y ante cámara encontramos también al propio Shinya Tsukamoto, quien como actor le hemos visto en todo un "Ichi, the Killer" o más recientemente, en "Silencio" de Martin Scorsese.

¿Qué es?

Inspirada por el cine de samurais de Akira Kurosawa, "Killing" vendría ser para Shinya Tsukamoto lo que que "The Assassin" es para Hou Hisao-hsien.

¿Qué ofrece?

Shinya Tsukamoto incurre en el cine de samurais desde su insobornable sello autoral para ofrecernos una particularísima versión moderna del subgénero clásico por excelencia del cine de acción japonés. De hecho, bien podríamos afirmar que "Killing" mantiene su principal esencia y espíritu, como es el caso de la reflexión respecto a la venganza y el honor que encontramos en "Los siete samurais" o "Trono de Sangre" sin ir más lejos. Y lo hace partiendo de la errante figura de un aspirante a guerrero, un joven supuestamente preparado para matar que sin embargo, no tiene una batalla en la que luchar. Alguien que lejos de presentarse desde un espectro heróico, lo hace desde un trasfondo más bien patéticamente irónico. Un trauma primordialmente existencial al que se verá obligado a enfrentarse en el momento que la inminente irrupción de una guerra civil atenaza su sosegada vida rural. 

Es el corazón del conflicto que destapa el tarro de las esencias que distingue el visionario cine de Shinya Tsukamoto, un cine que más allá de ese inconfundible empleo de la ultraviolencia y el gore, destaca por esa innata capacidad que el radical realizador japonés tiene para desnudar la imagen digital, para destilarla desde una nitidez que no admite comparación posible. Una sofisticación visual que junto a su impecable y penetrante  trabajo de sonido, hacen que sus excepcionales escenas de acción se sientan únicas en su especie. Secuencias que por muy abruptas y fugaces que resulten, se perciben y experimentan con absoluta definición. Un logro mayor para una película aparentemente simple pero realmente compleja, una obra de género innegablemente relevante que se coló de cabeza entre nuestras favoritas de la reciente Mostra y no lo duden, también lo será de esta nueva edición de Sitges.



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