Crónica Sitges 2018: “Aterrados” cuartos milenios

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Sitges 2018: “Aterrados” cuartos milenios

Tras tener su estreno mundial en el pasado Festival Mar de Plata y ser estrenada en Argentina en más de 70 salas comerciales, “Aterrados” llega a la Sección Oficial a Competición de esta 51 edición del Festival de Sitges para aportar ese infravalorado toque latino del cual el género del terror está tan necesitado. Más aún si se trata de una mirada tan singular y eficaz como la que Demian Rugna nos presenta. Imagínense una película argentina que haría las delicias de Iker Jiménez tanto como de James Wan. Pues eso.

¿De qué va?

Gente que desaparece, muertos que vuelven de sus tumbas, entes invisibles, movimientos magnéticos sin explicación alguna... todo esto está pasando en un barrio bonaerense, e incluso la policía teme intervenir. Mario Jano, la doctora Albrec y el norteamericano Rosentok serán los encargados de investigar estos fenómenos paranormales.

¿Quién está detrás?

El realizador argentino Demian Rugna ha contado en la presentación previa a la proyección que “Aterrados” es un proyecto que lleva bajo el brazo la nada desdeñable cifra de 9 años. Un proyecto en el que había dejado de creer hasta que su productor Raimundo Bassano le empujó definitivamente a realizarlo y el cual ha supuesto el empujón definitivo que le ha llevado a ser programado en un Festival de Sitges en el que siempre anheló estar. Destacar que en un acto de loable honestidad ha reconocido entre risas que su anterior película, “No sabes con quién estás hablando” (2016,) es para él su mejor obra pese a que no ha conseguido venderla a ningún país foráneo. Visto el resultado de “Aterrados” desde Filmin claro tenemos que habrá que echarle el lazo. La credibilidad, desde luego que se la ha ganado.

¿Quién sale?

3 alter egos de Iker Jiménez.

¿Qué es?

“Insidious” + “Cuarto Milenio”

¿Qué ofrece?

Decididos a crear el Poltergeist del nuevo milenio, los archiconocidos creadores de la saga "Saw" escrutaron el cine de terror a conciencia para lograr combinar ingredientes tan clásicos como la casa encantada y las entidades sobrenaturales sin que en ningún momento tuviéramos sensación de déjà vu. Era "Insidious", dicho de otra forma, una gamberra muestra de terror que presentaba la estimulante virtud de provocarnos una carcajada con la sorpresa más terrorífica cuando esperábamos el susto, pero no la risa. Desde entonces, han sido muchos los productores, guionistas, distribuidores y demás gentes de esta industria quienes han seguido empeñados en emular el éxito de la película de James Wan. La fórmula, sencilla: historia de terror que parezca real + campaña original vía Internet = éxito seguro. Una ecuación que ha sido trillada hasta la saciedad sin obtener el éxito esperado, básicamente porque tampoco era merecido entre los múltiples intentos de emular el genuino éxito de la saga “Insidious” que en los últimos años hemos presenciado. 

No sería, sin embargo, el caso de “Aterrados”, una eficaz y entretenida pieza de terror paranormal, muy loable en su concepción y ejecución, ya que muestra una innata capacidad para sentirse relativamente original transitando con propia personalidad los lugares comunes de uno de los subgéneros más sobados del cine fantástico (con el permiso del cine de zombies, claro está). Las armas de Rugna van un paso más allá de la trampa, el susto efectista o el abrupto golpe de efecto y logra ganarse al espectador a través de un imprevisible tratamiento cómico del terror, de un delirante fresco de personajes que nos sumergen de lleno en la alienación de la cotidianidad. También de un montaje que genera una estimulante confusión a través del cruce de diferentes puntos de vista en espacios similares que sin embargo, por más que lo parezcan, no son iguales. Y en definitiva, por ser capaz de convertir en virtud el que bien podría resultar su principal lastre. El sello latino que tan poco se prodiga y valora de puertas hacia fuera en lo que al cine de género se refiere es lo que verdaderamente provoca que sintamos “Aterrados” como una obra singular que va más allá de aplicar la mera fórmula.




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