Crónica Sitges 2017: "Thelma" rompiendo una ola

Autor: Elodie Mellado Fuente: Filmin

Crónica Sitges 2017: "Thelma" rompiendo una ola

Joachim Trier, director noruego de "Oslo 31 de agosto" y "El amor es más fuerte que las bombas" dirige en Suecia un thriller romántico y sobrenatural sobre el paso de la adolescencia a la edad adulta. Su excelente acogida en el reciente Festival de Toronto viene a confirmarnos que probablemente estemos ante uno de los títulos capitales de esta 50 edición del Festival de Sitges. "Thelma" es un auténtico arrebato de deseos reprimidos y sexualidades prohibidas que explotan a través de lo fantástico, profundamente recargado de alegoría cristiana.

¿De qué va?

Thelma no es una chica normal. Desesperada, le pregunta insistentemente a Dios por qué la ha hecho así. Sus padres tampoco son de gran ayuda, sino dos personas misteriosas que se muestran tranquilas ante los poderes que muestra su hija, que, cada vez que siente algo, causa desastres. Cuando Thelma inicie una relación con una compañera, las emociones propias del amor harán estragos.

¿Quién está detrás?

Cuarta película de Joaquim Trier tras "El amor es más fuerte que las bombas", donde ya se confirma como uno de los directores europeos más interesantes de nuestra cinematografía reciente. 

¿Quién sale?

Las debutantes Kaya Wilkins y Eili Harboe se apoderan de la pantalla para brindarnos algunas de las escenas lésbicas más sensibles y sensuales que posiblemente hemos visto desde "La vida de Adele". Excitación sin exhibición, desde la suguerencia más absoluta. 

¿Qué es? 

"Raw (Crudo)" + "Camino" con claros ecos de "Rompiendo las Olas" y "Carrie"

¿Qué ofrece?

La universidad siempre se ha mostrado en el cine, y también en la vida, como un momento de cambio, una transición profunda en el interior de los personajes que en muchas ocasiones coincide con el abandono del nido familiar y la posibilidad de liberarse en las grandes ciudades, de conocer nuevos amigos y vivir experiencias antes anheladas, ahora posibles y reales. Este es el punto de partida que comparten tanto "Raw (Crudo)" como "Thelma", la nueva película de Joaquim Trier. Ambas protagonizadas, para que nos entendamos, por dos ingenuas 'mojigatas' que proceden de una familia de estrictos valores donde sus progenitores imponen y condicionan con mano firme el comportamiento de sus hijos, ya desde el veganismo en el caso de "Raw" o desde la religión en el de "Thelma". Y claro, con la liberación de las garras paternofiliales no solo llegan las fiestas, los coqueteos con las drogas y los primeros cuestionamientos de ese mundo tan rígido y rebosante de ambages que en ambos casos dejan atrás. También se enciende la mecha de un profundo deseo sexual en plena ebullición al cual responden desde la propia autorepresión, desde la autocensura y la autocondena a la que les ha abocado su educación.

En el caso de "Thelma" sin embargo, la principal particularidad de su despertar sobrenatural es que supuestamente atenta contra todos los principios de la moral cristiana por la que ha sido educada, pues el objeto deseado no es un hombre, si no una mujer. Pronto, la culpa, la negación y la vergüenza se apoderan de su cuerpo, llevándole a sufrir unas inexplicables sacudidas epilépticas que le hacen perder el control en los momentos más inoportunos. Es entonces cuando aparece el elemento fantástico, pues la enfermedad y las consecuencias en los que le rodean que ésta conlleva, siempre viene precedida de sus propios deseos. O mejor dicho, del sentimiento de culpabilidad causados por ellos. Una fuerza superior que lleva a Thelma a sumirse en un caótico mundo de sensaciones y sentimientos encontrados contra los que existencialmente se debate estando muy presente el peligro de que el mal que la posee se agrave. Joaquim Trier juega excelentemente sus cartas y no deja en ningún momento que el elemento fantástico acabe por poseer el cuerpo de "Thelma", que funciona como un sutil y poderoso retrato del deseo reprimido y las consecuencias vitales que tiene en nosotros. Pero también de la posibilidad de dar con una necesitada expiación. Si en "Raw (Crudo)" esta liberación explotaba a través de la canibalización literal de su protagonista, en "Thelma" nos encontramos una propuesta mucho más alegórica que toma y abraza por completo el imaginario cristiano para subvertirlo y hacerlo suyo sin ejercer juicio moral alguno. 



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