Crónica Sitges 2017: "Mom and Dad" quien puede matar a un hijo

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Sitges 2017: "Mom and Dad" quien puede matar a un hijo

Vayamos a donde vayamos, nos pase lo que nos pase, siempre podremos contar con nuestros progenitores. Esa piedra inamovible de nuestra vida que siempre estará ahí para nosotros. ¿Siempre? Debería serlo, pero en muchas ocasiones, estos padres y madres se ven superados por los problemas de su propia existencia. Problemas que en el caso de "Mom and Dad" adquiere forma de epidemia loca que hace que los padres ataquen a sus hijos sin motivo aparente. Y el papá y la mamá en este caso no son otros que Nicolas Cage y Selma Blair. Tras causar furor en el Midnight Madness del reciente Festival de Toronto, donde ha sido mundialmente estrenada, la nueva película de Brian Taylor, responsable de "Crank", llega a Sitges para competir en Sección Oficial.

¿De qué va?

Una misteriosa epidemia en forma de psicosis masiva provoca que los padres ataquen violentamente a sus hijos. Carly y Joshua tratarán de sobrevivir durante tan aciaga jornada, amenazados por sus progenitores

¿Quién está detrás?

"Mom and Dad" es un thriller cómico escrito y dirigido por Brian Taylor, responsable del díptico “Crank: Veneno en la sangre” y "Crank: Alto voltaje”

¿Quién sale?

Convertido en los últimos años en una parodia de si mismo, Nicolas Cage, encuentra en esta suerte de papá asesino un papel que lleva a su máxima expresión, y en el buen, sentido, su desmedido histrionismo. El papá al que interpreta en "Mom and Dad" supone la vuelta de tuerca al que ya interpretó en "Family Man". Como amada esposa encontramos a Selma Blair (“Hellboy”), quien recientemente hemos visto en la serie “American Crime Story: The People Vs. O.J. Simpson”.

¿Qué es?

La comedia blasfema pasada de vueltas que supone nuestro corto "Interior. Familia" llevado al formato largo y al universo de Estados Unidos.

¿Qué ofrece?

Hace mucho tiempo que el concepto "familia tradicional" dejó de estar compuesto por el clásico esquema de madre-padre-hijos. Afortunadamente, en estos, nuestros tiempos, hemos ampliado nuestras miras y ahora el significado de familia es mucho más rico y plural. Y el cine, como buen catalizador social, nos ha dejado grandes muestras de ejemplares modern families. No es el caso, sin embargo, de "Mom and Dad", un divertimento gamberro, certero y teñido de humor negro que yendo un paso más allá y desmarcándose del perfil guilty pleasure, presenta todas las credenciales necesarias para erigirse en uno de los principales hypes por los que recordaremos esta 50 edición del Festival de Sitges. "Mom and Dad" hilvana una crítica tan hilarante como cínica y descerebrada hacia la familia modelo americana, allá donde el peligro real y la verdadera mala influencia también puede engendrarse de puertas hacia dentro y no solo hacia fuera, aunque los padres y madres de familia no sean capaces ni tan siquiera de darse cuenta y ser conscientes de ello. 

Pero la nueva película de Brian Taylor también tiene un discurso universal, y este no es otro que el exponer y reflexionar sobre la pérdida de identidad que la paternidad y maternidad puede conllevar en el momento que alguien deja de ser uno mismo, lo que fue y lo que siempre realmente quiso ser, para convertirse en padre o madre. La vida de tus hijos pasa a ser la tuya, su amor y dependencia tú única y exclusiva máxima de vida. ¿Pero que pasa cuando entran en la adolescencia y uno deja de ser confidente y amigo para convertirse en una mera carga que única y exclusivamente está encaminada a proporcionar y generar su sustento? Crisis de mediana edad, crisis sentimental, crisis existencial de las cuales uno solo puede cobijarse rememorando aquellos viejos tiempos de libertad y promiscuidad que nunca jamás volverán. Una crisis que en este caso adquiere forma de violenta psicosis, pero ante todo de sátira social, familiar y criminal en el que Brian Taylor aplica mismos e inconfundibles recursos formales que en "Crank", como lo es combinar momentos de acción hipervitaminada con el empleo de la cámara rápida, pero también lenta. Padres que matan a sus hijos millennials, sí. Tan cerca, tan lejos. Y aun y así uno nunca abandona la carcajada ante una obra que jamás deja de ser políticamente incorrecta pero tampoco incurre en ningún momento el mal gusto y el tono grotesco cuando su planteamiento bien podría apuntar de lleno a ello. La suya es una mala baba extrema que sin embargo, logra ser accesible para todos los públicos. Sus guiños apuntan a Batman y Roxette tanto como a la xenofobia y el conservadursimo que hoy día impera en gran parte de los Estados Unidos. Éxito seguro.

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