Crónica Sitges 2017: "Dhogs" la cuarta pantalla

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Sitges 2017: "Dhogs" la cuarta pantalla

El realizador gallego Andrés Goteira nos regala una de las películas más insólitas de cuantas disfrutaremos en Sección Oficial. Bien podemos empezar por presentar “Dhogs” como “La Mano Invisible” en formato Sitges. Es el cruel juego que impone la ficción sobre la realidad.

¿De qué va?

El azar hará que la fugaz aventura entre una mujer y un hombre de negocios devenga en una espiral de violencia sin sentido aparente.

¿Quién está detrás?

Ingeniero técnico, diseñador y cineasta, Andrés Goteira estudió Telecomunicaciones en la Universidad de Vigo e Imagen y Sonido en la EIS de Coruña. Dhogs es su primera película.

¿Quién sale?

Melania Cruz, Miguel de Lira y Antonio “Durán” Morris atrapados en el cruel juego que impone la ficción sobre la realidad.

¿Qué es?

"La Mano Invisible" pasada por el filtro Sitges

¿Qué ofrece?

Muy reciente tenemos la adaptación a la gran pantalla de la exitosa novela escrita por Isaac Rosa, "La Mano Invisible", mirada provocativa y reveladora que convierte a los trabajadores en un producto de mero entretenimiento a ojos del gran público, dotando así al ejercicio laboral de una condición de espectáculo que vacía los oficios con que los diferentes trabajadores han bastido su identidad de cualquier sentido productivo. La deshumanizada faena capitalista a merced del disfrute pasivo, del alienado voyeurismo, del gran público. Ese gran público que sin embargo, pasa de la pasividad a la interacción para reclamar la potestad de decisión sobre los individuos, víctimas desamparadas, expuestas de lleno a su mero anhelo de entretenimiento. La explotación laboral en su máxima expresión en cuanto a sometimiento y vulnerabilidad. Hablamos del perfil "Gran Hermano". 

Pues bien, de "La Mano Invisible" pasamos a "Dhogs", del marco social al marco de cine de género, del deshumanizado ámbito laboral al retorcidamente criminal. Por lo demás, la vida sigue igual. Andrés Goteira nos regala con “Dhogs” una de las propuestas más insólitas y transgresoras del festival, una obra de denuncia social situada en los límites de la ficción, cuidadosamente rodada y sólidamente interpretada, que más allá de regalarnos diálogos hilarantes de esencia claramente tarantiniana, no atisba miramiento alguno a la hora de romper la cuarta pared e instigar directamente al público para cambiar la percepción de distintos temas que actúan como actores clave, como lo es básicamente el regodeo morboso y sensacionalista al que está enfocada nuestra mirada como meros espectadores. Una llamada a la toma de conciencia y acción que también supone una entretenida y sorpresivo disfrute digno de Sección Oficial de Sitges.



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