Crónica Sitges 2017: "Brawl in Cell Block 99" pulp prision

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Sitges 2017: "Brawl in Cell Block 99" pulp prision

Programada para ser proyectada a medianoche, "Brawl in Cell Block 99" fue presentada por Alberto Barbera en la reciente Mostra como la película más salvaje y desproporcionadamente violenta que veremos este año en Venecia. Le creímos en su momento y hoy nos reafirmamos en ello. Y es que su antecedente, que no es otro que la explosiva "Bone Tomahawk", bien prometía fiesta.

¿De qué va?

Bradley es un ex-boxeador con un matrimonio a punto de romperse que pierde su empleo como mecánico de coches. Debido a esta sensación pesimista, acaba decidiendo que su mejor opción es trabajar para un viejo amigo traficando drogas. Esta decisión mejorará su vida hasta que se ve envuelto en un tiroteo entre la policía y sus aliados; situación que le acaba llevando a la cárcel. Allí sus enemigos le obligarán a cometer actos de violencia y convierten el lugar en un campo de batalla.

¿Quién está detrás?

Un western aparentemente clásico con Kurt Russell y Patrick Wilson que, sin embargo, es sacudido por el canibalismo. Hablamos de "Bone Tomahawk", uno de los grandes westerns del cine moderno y contemporáneo, así como una de las propuestas más portentosas y fascinantes que un servidor a disfrutado en Sitges en los últimos tiempos. Ella fue la película que puso a su director, el artista multidisciplinar S. Craig Zahler (es músico y escritor además de cineasta) en el mapa dos años atrás y es, también, la principal responsable de que "Brown in Cell Block 99" se presente con todos los galones en la presente Mostra. 

¿Quién sale?

Contaba en rueda de prensa el director S. Craig Zahler que para dirigir a Vince Vaughn ha hecho suyos referentes que van desde Buster Keaton o Fred Astaire a Jackie Chan. También que fueron múltiples las heridas y magulladuras provocadas en los actores durante el rodaje. Y es que hablamos de una interpretación marcada por la fisicidad y una abrupta coreografía del movimiento corpóreo. Una caracterización marcada asimismo por una inexpresividad gestual y una contundencia que en mi caso sin embargo, me lleva directo al Takeshi Kitano de "Violent Cop", al primigenio Nicolas Winding-Refn o incluso a Jean-Pierre Melville. Destacar además que entre la carismática terna de secundarios de "Brawl in Cell Block 99" nos encontramos con Jennifer Carpenter, Don Johnson y Udo Kier. No hace falta decir más.

¿Qué es?

Un hype instantáneo.

¿Qué ofrece?

Un clásico instantáneo del cine pulp y la serie B contemporánea que no tan solo destaca por el empleo abrupto de ultraviolencia más extrema. También por significar aquella película que aglutina las hostias más salvajes  que un servidor recuerda desde la impactante "The Raid". Aún y así, aviso para navegantes, si eres de los que te embauca la parafernaria Michael Bay y concibes la ostentosidad del montaje acelerado como principal arma para vivir la violencia desde una experiencia rebosante de excitación y velocidad, "Brawl in Cell Block 99" probablemente no sea tu película,. Ahora, si eres de los que le gustan los enfoques que se cuecen a fuego lento hasta estallar en una catarsis de mamporros a lo bestia, la que nos ocupa está llamada a ser una de las películas por las que seguro, recordarás este año. Y es que no, en "Brawl en Cell Block 99" no tenemos celdas apiladas una sobre la otra, tampoco hay ruidos estruendosos de presos furiosos como a los que nos tienen acostumbradas la mayoría de producciones que a uno le pueden venir a la cabeza cuando hablamos de cine carcelario. Lo que si que tenemos en cambio es un protagonista moralmente ambivalente, una figura emocionalmente trastornada con una fuerte tendencia a la violencia que a pesar de ello, demuestra tener fuertemente arraigados sus principios y valores. Así como un principal motor de vida por el que está dispuesto a reventar el rostro de quien haga falta: su mujer y su futuro bebé.

Si hay una virtud a destacar entre las múltiples que "Brawl in Cell Block 99" atesora, esa es que su director demuestra ser muy consciente de sus limitaciones (ante todo a nivel económico) y muy consecuente con ellas en lo que a su ambición se refiere. Un handicap convertido en ventaja gracias a una ejemplar aplicación de economía de recursos. Señal de ello es que la coreografía de movimientos y el trabajo de sonido resulta el principal motor para trasladarnos la violencia. Sangre vemos poca, disparos contados, explosiones ninguna. Sin embargo, pocas películas pueden llegar a ser tan feroces e implacables como "Brawl in Cell Block 99". En definitiva, entre rejas y a lo bestia. Un midnight madness en toda regla. 


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