Crónica Sitges 2016: "The Neon Demon" showgirls

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Sitges 2016: "The Neon Demon" showgirls

"Una mañana desperté y me di cuenta que estaba rodeado y dominado por las mujeres. Extrañamente, surgió en mí el repentino impulso de hacer una película de terror sobre los viciosos anhelos de belleza por parte de un obsesivo grupo de mujeres". Es la sugerente carta de presentación de "The Neon Demon", lo nuevo de Nicolas Winding-Refn protagonizado por Elle Fanning. No hay más que añadir, o sí: como era de esperar, estamos ante la película que más controversia y división de opiniones causó en el pasado Festival de Cannes. Buena señal.

¿De qué va?

De rostro angelical, Jesse llega a Los Ángeles con la intención de convertirse en modelo. Cuando por fin lo logra, lo único que encuentra es la envidia de sus compañeras y su propia paranoia, y lo que comenzó como un neo-noir extremadamente estilizado se torna en puro terror.

¿Quién está detrás?

Nicolas Winding Refn se ha convertido, por méritos propios, en uno de los grandes pilares del cine de autor europeo. Un cine directo, de un artificio que se podría considerar vacuo si no fuera porque muestra más de lo que se sugiere. Matices que no se exponen en las luces de neón que ofrece la violencia, si no en los rostros imperturbables de sus actores. Cercano al fetichisimo, el director de "Drive" y "Only God Forgives" ha construido gran parte de su filmografía entorno a la destrucción de estos rostros y todo aquello que los hace bellos y puramente convencionales. "The Neon Demon" es la inmejorable prueba de ello.

¿Quién sale?

Ell Fanning como representación de la virginidad y pureza de un cuerpo sometido a la depravación, crueldad y brutalidad que representan Alessandro Nivola, Christina Hendricks, Jena Malone o incluso Keanu Reeves.



¿Qué es?

Cliff Martínez, quien repite en la banda sonora, la define como una película de terror teen que funciona como un cruce entre "La matanza de Texas" y "El valle de las muñecas". Nosotros añadimos que representa las "Showgirls" del nuevo milenio.

¿Qué ofrece?

Curiosa la paradoja, "The Neon Demon" encuentra su coherencia formal y narrativa desde la extrema superficialidad y artificiosidad sobre la que levita. Y es que el visionado de la nueva película de Nicolas Winding-Refn no es fácil de digerir pese a la impactante impronta esteta que nos brinda. Hablamos de un subvertido cuento de hadas que tiene como meta destapar la decadencia, los miedos y miserias que rodean un despiadado mundo de la moda que se rige por la ley del perro come perro. Un universo cruel y deshumanizado que utiliza la belleza de los cuerpos como meros objetos para su propio regocijo y beneficio. Seres vivos convertidos en maniquíes sin vida que tan solo encuentran estímulo en la competitividad, la codicia, los celos y la envidia. Estímulos plasmados con una agresividad desmedida, con los excesos de un empleo de la violencia en la que incluso tienen cabida el canibalismo y la necrofilia. En definitiva, una futilidad extrema que no podría ser mejor retratada de otra manera. Cuestión de fidelidad, coherencia pero también de innovación, personalidad y riesgo formal. Un planteamiento engañosamente vulgar en sintonía con el vacío personal y existencial que atañe a sus protagonistas, con la banalidad extrema sobre la que se rige su alienado universo.

Es por ello que tras su explosivo comienzo, la nueva película de Winding-Refn se suspende en un aura más bien contemplativa, en conversaciones insustanciales, en escenas más bien desnudas y crudas que no tienen profundidad alguna, que no presentan cuerpo ni tampoco alma pesa a estar enmarcadas bajo un fascinante diseño formal. Tal y como son ellas mismas, tal y como es el mundo hipercromático que habitan. En este sentido, ha sido comparada con el cine de David Lynch y en concreto, "Mulholland Drive", una referencia que creo desacertada, más que nada porque el carácter onírico (más bien pesadillesco) que "The Neon Demon" presenta no traspasa su atmósfera mientras que su interpretación resulta intencionadamente obvia. Todo lo contrario a lo que sucede en el cine de Lynch, abierto siempre a múltiples interpretaciones e innumerables capas. Y no, "The Neon Demon" no será santo de devoción, probablemente tampoco obtenga premio, aunque si se ha ganado, y de calle, nuestro más absoluto reconocimiento. Reconocimiento como la obra de un artista radical que trata de llevar el cine un paso más allá, un esteta de la imagen cuyo inconfundible sello formal resulta incomparable respecto a ningún otro. Alguien que demuestra seguir su propio camino lejos de verse sometido a las convenciones comerciales. Ojalá así siga.





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