Crónica Sitges 2016: "Sam was Here" blanco humano

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Sitges 2016: "Sam was Here" blanco humano

"Sam was Here" triunfa allá donde "The Void" (también presentada a competición) fracasa. El difícil reto de ambas, no es otro que evocar el cine de ese tótem del género rey que es el gran John Carpenter. Filmada en 12 días con un presupuesto ridículo, la prometedora ópera prima de Christophe Deroo no se corta en ambición pese a los reducidos medios económicos de los que dispone. Es decir, se mete de lleno en un campo de minas de la que no solo sale indemne, sino que triunfa directamente.

¿De qué va?

Sam intenta encontrar clientes en el desierto de Mojave. Sin embargo, no hay nadie, y ni siquiera su mujer contesta a los mensajes. Completamente solo, al borde de la paranoia, Sam se refugia en la compañía de un programa de radio, en el que los oyentes alertan sobre un asesino de niños. Pero la gente comienza a reaparecer y persiguen a Sam, como si él fuese el homicida.

¿Quién está detrás?

Tras labrarse un nombre como director de fotografía, Christophe Deroo dirigió los cortos "Skom" (12) y "Polaris" (13). Este último es la semilla de "Sam Was Here", su primer largo.



¿Qué es?

El "Giro al Infierno" que rodaría John Carpenter.

¿Qué ofrece?

Vivimos en un mundo en el que la ignorancia en masa se ha convertido en un problema de estado, sucede en España y por supuesto también, sacude a los rincones más remotos de Estados Unidos. Cuanta más sobreinformación hay, mayor es el desconocimiento y sobre todo la fobia social que puede llevar a una población a erigirse en un blanco fácil para la manipulación, abriendo la puerta de par en par a la vil posibilidad de sembrar el mundo de mensajes subliminales con los que poder convertir a los humanos en una raza de esclavos. Es el caso de la turbia y malsana "Sam was Here", donde nuestro protagonista Sam que da pie al título, se convierte en blanco y presa de los habitantes de una remota aldea del desierto de Mojave al ser señalado por un locutor de radio que se hace llamar Eddie como el presunto culpable del abuso y asesinato de una niña desaparecida. Sus simple locución y las pruebas sin fundamento alguno que aporta resultan más que suficiente para que lugareños ataviados con siniestras máscaras vayan a por él armados hasta los dientes.

Tanto su feroz crítica social (así como el uso que hace del género del terror para trasladarla) como el contexto alienado y pesadillesco del que se envuelve y sobre todo, la electrónica banda sonora de sello trance que le imprime, nos llevan al cine de ese tótem del género rey que es John Carpenter. De hecho, que el pseudónimo de su compositor musical sea Christine probablemente no responda a una simple casualidad. Un referente tan evidente como complicado de evocar al que sin embargo, sorpresa, la gratificante "Sam was Here" SÍ le hace justicia. Una película tan minimalista como aversiva en su concepción que se disfruta mucho más reflexionando sobre ella que visionándola directamente. Y no lo digo como defecto, sino como un incontestable cumplido.



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