Crónica Sitges 2016: "A Dragon Arrives!" la isla mínima iraní

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Sitges 2016: "A Dragon Arrives!" la isla mínima iraní

La del Irán de hoy es una cinematografía muy top para quienes hacemos Filmin. Son muchos lo títulos que cruzando la puerta abierta por "Nader y Simin", están terminando por moldear ese nuevo cine iraní que aspira a ocupar un puesto privilegiado en el devenir de la historia del cine internacional. "Taxi Teherán", "Parviz", "Melbourne", "Tales", "Nahid", "Atom Heart Mother", "Fish & Cat", "A Girl Walks Home Alone at Night" o "A Minor Leap Down" son títulos maravillosos, todos ellos producidos a lo largo de los últimos tres años que, alejándose de los tópicos político-sociales que marca el cine iraní contemporáneo, han sabido abrazar el retrato y la denuncia social desde la experimentación formal más arriesgada y la ruptura narrativa más provocativa. Y vaya como crece la familia. Ese Babadook persa que es "Under the Shadow" no es el único tesoro iraní que Sitges nos descubre este año. Nunca mejor dicho, "A Dragon Arrives!". Fans.

¿De qué va?

El detective Babak Hafezi está siendo interrogado por la policía secreta. Todo comenzó el 23 de enero de 1965, el día después de que el primer ministro iraní recibiera un disparo en frente del Parlamento. Hafizi recibió la orden de investigar el sospechoso suicidio de un preso político en el exilio en la remota isla de Qeshm en el Golfo Pérsico. En un barco abandonado junto a un antiguo cementerio en el desierto, Hafizi se topa con un misterio aún más grande. Un enterrador local le dice acerca de la leyenda de los terremotos que se producen cada vez que alguien está enterrado en el cementerio embrujado. Así comienzan unas inclasificables pesquisas policiales que se extenderán hasta cincuenta años después, conectando así con la Irán de hoy.

¿Quién está detrás?

Ante cámara le conocemos por protagonizar "Melbourne" o "A propósito de Elly". Pero también tras ella principalmente por hacerse con Premio Netpac en la Berlinale 2012 tras participar con su aclamada "Modest Reception" en la Sección Forum. "A Dragon Arrives!" significa la quinta película como director del iraní Mani Haghighi.

¿Quién sale?

Todo tipo de estrafalarios personajes, a cada cual más pintoresco y estrambótico.



¿Qué es?

"La Isla Mínima" iraní.

¿Qué ofrece?

Una de esas joyas marcianas que como cada año, esperamos que nos descubra un festival tan ecléctico y expansivo como es el de Sitges. "A Dragon Arrives!" es un inclasificable pastiche de géneros en el que tiene cabida el cine policíaco, la comedia absurda, el falso documental, el cine dentro del cine o por supuesto, el drama social. Es el ambicioso magma sobre el que gravita este arrebatador deleite visual de portentoso diseño de producción (insólito por supuesto, tratándose de Irán) que destaca por el empleo de una paleta de colores vivos y saturados, de una textura granulada que directamente nos evoca el celuloide, de unas localizaciones que se sienten ante todo singulares y desconcertantes, una estética en la que reina el excentricismo pop así como una penetrante banda sonora de de un registro marcadamente imponente. Todo ello al servicio de su enrevesado y críptico relato.

"A Dragon Arrives!" establece un juego directo con el espectador, a quien directamente se dirige su director, quien a modo de vacilón demiurgo se expone ante cámara para inducirnos a su imprevisible y desbordante trama. Es desde su rompedor comienzo que se nos asegura, con ciertos 'matices' eso sí, que asistiremos a una historia basada en hechos reales ("una historia real que no podría verse más lejos de la verdad"). Tal cual. Hablamos de una historia de intriga detectivesca sutilmente grotesca que, ante todo, nos habla de la imposibilidad de descubrir la certeza y, por supuesto, de la belleza que emerge durante esta fracasada búsqueda. El empleo de múltiples narradores, de ambiguos flashbacks, fantasiosas dramatizaciones de eventos pasados o el uso de documentos perdidos son las tenebrosas herramientas que el director Mani Haghighi emplea para esconder la realidad y propulsar su experimental narrativa hacia la ruptura absoluta de la evidencia. Y lo hace partiendo de un relato de tintes sobrenaturales, que admite todo tipo de saltos temporales y se ve sacudida por giros tan abruptos como sorprendentes. Genuinos y eclécticos mimbres que hacen de "A Dragon Arrives!" un kamikaze audiovisual tan contundente como sublime a nivel formal, así como misteriosamente expansivo y absolutamente magnético a nivel argumental. De esas obras insólitas que normalmente brillan por su ausencia en el circuito festivales (y no digamos ya comercial). Un tesoro extrañamente hermoso que visto lo visto, bien hubiera merecido en Berlín el Oso de Oro., donde fue presentada a concurso.




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