Crónica Sevilla 2019: "X&Y" hombres, mujeres y vicerversa

Autor: Elodie Mellado

Crónica Sevilla 2019: "X&Y" hombres, mujeres y vicerversa

Anna Odell se gradúa con honores como una de las cineastas nórdicas más sugestivas y sugerentes de los últimos años con "X&Y", una obra de exploración y experimentación cinematográfica heredera del mejor cine meta de Charlie Kaufman donde tiene la osadía de encerrar en plató a algunos de los mejores actores del norte de Europa para embarcarse en un viaje de ida sin vuelta a las profundidades de la psique humana. Un divertimento de risa helada que navega entre lo real y lo ficticio para exponernos ante un juego de perspectivas y realidades donde pocos títeres quedan con cabeza. El Festival de Sevilla acoge su estreno en España, en Filmin, próximamente.

¿De qué va?

Con una insaciable curiosidad por el comportamiento humano, Anna Odell se pone al frente de un candente experimento social en el que invita a otros siete actores (entre ellos Trine Dyrholm) a vivir encerrados en un decorado durante semanas. Cada uno interpretará una faceta de la personalidad de Odell y del actor sueco e icono de la masculinidad Mikael Persbrandt, deconstruyendo sus identidades (en especial las de género). Y el resultado es para verlo: entre lo íntimo, lo sexual y lo cómico, lo que es real y lo que es pura actuación se confunden.

¿Quién está detrás?

Anna Odell vuelve a desafiar los límites de lo real y lo representado con una película que lleva un paso más allá lo que ya empezó a plantear en su ópera prima, "The Reunion", donde también asumía el papel de la actriz protagonista e interpretaba a una artista a la que sus compañeros de clase no habían invitado a una cena de reencuentro. A partir de tal particular premisa, la directora se disponía a filmar cómo habría sido aquella de cena de haber asistido. Un debut de múltiples aristas pero también muy metacinematográfico que consiguió llamar la atención de un buen número de festivales y de los premios de la Academia de cine Sueca, donde se hizo con Mejor Película y Mejor Dirección.

¿Quién sale?

Y quién no, sería más bien la pregunta. Los más destacados nombres de la cinematografía nórdica se dan cita en el depurado plató de "X&Y". Entre ellos, el imponente Mikael Persbrandt, cuya fama internacional se divide entre sus galardonadas películas, como "En un mundo mejor" de Susanne Bier, o en su reciente condena por tráfico de drogas, una polémica a la que la película se refiere en más de una ocasión, o Jens Albinus, uno de los actores fetiche del primer Lars von Trier, el de "Los Idiotas" y "El jefe de todo esto" o la omnipresente Trine Dryholm, que en este Festival de Sevilla repite por partida triple tras "Reina de corazones" y "Psychosia".

¿Qué es?

"Dogville" pasado por el filtro más Kaufmiano de "Synecdoche New York".

¿Qué ofrece?
Anna Odell se reinterpreta a sí misma a través del arte, y más concretamente del cine, para confrontar a sus propios demonios y alter egos a través de la figura de una totalitaria directora que lleva el tropo del genio loco hasta sus más dementes consecuencias. En un espacio que nos trasladará irremediablemente al “Dogville” de Von Trier, referencia que la cineasta sueca no esquiva y a la que se entrega gustosamente, empieza un juego de espejos deliciosamente arty y experimental donde se confrontan, entre muchas otras cosas, la figura del autor, pero también del actor, así como nuestras propias preconcepciones y expectativas de género como hombres y mujeres. Masculinidad y feminidad enfrentadas desde la más pura cerebralidad sueca, aquella a la que nos tenía bien acostumbrados el Ingmar Bergman más cercano a “Secretos de un matrimonio”, donde vemos caer antiguos mitos como el del Macho Alfa, encarnado mediante la imponente presencia de Mikael Persbrandt, de quién se espera que actúe de forma dominante y sexual ante sus compañeras femeninas, pero que en realidad esconde un alma sensible que nadie parece querer ver. Una deconstrucción del yo desde múltiples frentes que no renuncia a la comedia más helada y que se convierte en una muñeca matrioshka donde lo real y lo interpretado se funden en un maravilloso magma donde es dificil marcar los límites entre ellos. Un maravilloso divertimento al que todos los actores, auténticos pesos pesados de la cinematografía nórdica, se entregan con un auténtico y desvergonzado descaro interpelando a los propios personajes que existen fuera de la película, como las referencias a la polémica condena de Persbrandt y sus abusos con las drogas o la propia maternidad de la directora, una especie de parodia de aquella anécdota que rodea al nacimiento del propio Lars Von Trier.


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