Crónica Sevilla 2019: "Martin Eden" Jack London al son de Visconti, Lazzaro y Nietzche

Autor: Joan Sala

Crónica Sevilla 2019: "Martin Eden" Jack London al son de Visconti, Lazzaro y Nietzche

Demostrada su hambre y grandes virtudes con sus genuinas y magníficas obras anteriores, como "Bella y Perdida", el joven y emergente Pietro Marcello participó por vez primera en el Festival de Venecia con "Martin Eden" tras triunfar previamente en todos unos Torino o Locarno. Llega a Sevilla y con ello su estreno en España, su obra más ambiciosa hasta la fecha, la que bien podría ser la cumbre de un gran maestro. Una propuesta visualmente recia y esplendorosa, marcadamente nietzscheana y viscontiana en la que, tanto desde su fondo como de su forma, se empapa del aura de "Lazzaro Feliz"

¿De qué va?

Martin Eden es un un joven humilde e inocente que se gana la vida trabajando como marinero. Un día, Martin consigue salvar la vida de Arthur Morse, un joven de clase alta que vive en San Francisco. Como agradecimiento, Arthur invita a Martin a su hogar y, poco a poco, le va introduciendo en su propio estilo de vida. El joven ve esto como una oportunidad para convertirse, finalmente, en escritor, y trata de aprovechar al máximo el tiempo entre lujos. Martin recibirá un impulso inesperado cuando conozca a Ruth, una joven de la que se enamora al instante.

¿Quién está detrás?

Pietro Marcello probablemente represente en estos momentos una de las voces más radicales, arriesgadas y libres del cine italiano contemporáneo. No en vano hablamos del creador, el orfebre y visionario, de esa hermosa y desgarradora carta de amor a su originaria Nápoles que supuso la personalísima "La Bocca del Luppo", así como ese extraño y heterodoxo periplo campestre en el que nos embarcó con su anterior y hechizante "Bella y Perdida" (2015), mezcla de película observacional y paisajística, poética pero también narrativa, incluso periodística. Ficción, documental y ensayo con raíces marcadamente pasolinianas para una obra tan inclasificable como hermosa. En su nueva y más ambiciosa película, sin embargo, asume el quimérico reto de adaptar una de las obras cumbres de todo un Jack London.

¿Quién sale?

Un Luca Marinelli que se dio a conocer como memorable villano con aires de Joker en "Le llamaban Jeeg Robot" y que con "Martin Eden" acaba por confirmarse como lo que verdaderamente es: el actor italiano más emergente y prometedor del momento. Buena cuenta de ello le dio el Premio a Mejor Actor en la Biennale. 


¿Qué es?

"El Inocente" de Lucchino Visconti + "Lazzaro Feliz" de Alice Rohwacher + la teoría del Superhombre de Nietzche

¿Qué ofrece?

Asumido el quimérico reto de adaptar una de las grandes obras de la literatura clásica como lo es la novela homónima de todo un Jack London, Pietro Marcello formula una libre inspiración que, muy a pesar de llevarla a su personalísimo terreno, es capaz de mantenerse fiel a su esencia literaria en todo momento. En efecto, "Martin Eden" no sucede en San Francisco, lo hace, como no podía ser de otra forma si nos atenemos a su previa obra, en su originaria Nápoles. Sin embargo, el viaje interior de su intrépido e idealista protagonista sigue siendo el mismo: la búsqueda de la belleza a través del enriquecimiento del intelecto y el conocimiento. Historia de amor imposible, reflexión política, fábula histórica, lucha de clases. Todo ello tiene cabida en "Martin Eden", y lo hace poniéndose al servicio de una hermosa re-escritura que, desde la tradición, nos lleva directamente a la contemporaneidad, a la conexión con nuestra deshumanizada actualidad, y que supone asimismo una provocativa reivindicación en pos de la renovación de los cánones morales. 

Para ello, el responsable de "Bella y Perdida" sigue el camino marcado por Jack London, abriendo en su epicentro el debate acerca del pensamiento nietzscheano por el que se rige la teoría del Superhombre. Y es que durante su salto a la clase más privilegiada desde los estratos más bajos, el joven Martin Eden parece llegar a tener claro que el individualismo debe sobreponerse a un socialismo que oprime el crecimiento, emancipación, gestación y sensibilidad del individuo. Es decir, lo que vendría a ser la antesala del populismo. Un pensamiento que, sin embargo, no es el que transmite Pietro Marcello, más bien todo lo contrario. Donde su sobresaliente película principalmente incide es en atentar contra el capitalismo y el liberalismo, contra la mercantilización del arte que básicamente provoca la apatía, el desencanto y el hastío en el individuo (y al que, en cierta forma, lleva el individualismo). De la inquietud y sensibilidad que emanaba el Martín Eden en su fase más humilde pasamos a la más lacerante indolencia que sacude su vida en cuanto alcanza el la riqueza y el éxito. Tal y como el propio Martín espeta en una de sus líneas de diálogo más memorables, "los contratos son la única literatura que ama el capitalismo". Palabras que bien resumen esta reflexión política y social, también tremendamente personal, que más allá de cerrar el círculo, se muestra completamente abierta al debate. Y lo hace a través del empleo de los 16 mm, de nostálgicas imágenes ensambladas desde una sobrecogedora dimensión poética, dotadas de una abrumadora belleza y un apasionante poderío evocador hasta tal punto que llega el momento que uno no sabe si lo que está viendo es material de archivo asombrosamente tratado o es ficción directamente rodada. En definitiva: puro arte. 


Publica un comentario

Sin comentarios