Crónica Sevilla 2019: "La Gomera" código desconocido

Autor: Joan Sala

Crónica Sevilla 2019: "La Gomera" código desconocido

Una de las propuestas más complejas, genuinas y retadoras de cuantas vimos en la Sección Oficial del pasado Festival de Cannes, que ahora se presenta en su sección homónima en Sevilla para hacer lo propio previo a su estreno en cines de la mano de Surtsey Films. Y es que tal ha sido el deleite con ella que Rumanía la ha presentado para su nominación a los Oscar. Casi nada. 

¿De qué va?

Cristi, un inspector de policía de Bucarest corrompido por traficantes de drogas, es objeto de las sospechas de sus superiores, que escuchan sus conversaciones. Embarcado en la isla de la Gomera a manos de los narcotraficantes con los que esta confabulado, aprende rápidamente el silbo Gomero, un lenguaje ancestral gracias al cual podrá liberar en Rumanía a un mafioso de la cárcel y recuperar los millones escondidos. Pero el amor hará acto de presencia y nada sucederá como estaba previsto. 

¿Quién está detrás?

Es, sin duda, uno de los cineastas rumanos de las últimas décadas que mejor ha comprendido el poder subyacente bajo cualquier tipo de imagen, favorito irredento de los festivales de cine de autor más prestigiosos del mundo, que cuenta con una filmografía en la que destacan su resonante debut "12:08 al este de Bucarest", "Police, Adjective", una irónica comedia que desmitifica el trabajo diario de un policía como cualquier otro o mismamente "El Tesoro", una fábula sobre el presente y el pasado de Rumanía a través de una estructura de cuento infantil que incluye un vecino misterioso, una ambición desmedida y un tesoro en forma de herencia procedente de la época soviética. Y es que ya sea desde la ficción o el documental, las señas de identidad de Corneliu Porumboiu son evidentes de determinar: humor, ironía, cadencia lenta y reflexión histórica. Destacar asimismo que entre los co-productores de "La Gomera" encontramos a Maren Ade o Sylvie Pialat, ni más ni menos.

¿Quién sale?

El actor rumano con más solera del momento. A Vlad Ivanov le acompañan una despampanante Catrinel Marlon ("Cuento de los Cuentos", "CSI"), que en ciertos aspectos recuerda a Mónica Bellucci. También el canario Antonio Buíl y atención, el mismísimo Agustí Villaronga en el papel de jefe de los narcos. Y es que, por aparecer ante cámara, aparece hasta el propio Porumboiu. Un cuarteto (o mejor dicho, quinteto) que hace pleno, caracterizaciones redondas las de todos ellos.


¿Qué es?

Un thriller deconstruido que codifica la realidad y que lo que relata ante todo es una historia de amor.

¿Qué ofrece?

Una de las propuestas más complejas, genuinas y retadoras que vimos en la Sección Oficial del Festival de Cannes. En efecto, "La Gomera" se nos presenta como la deconstrucción de un thriller policíaco que bien podría ser al uso, si no fuera por la gestación, en forma de galimatías, de un guión completamente desestructuralizado. En ella tenemos policías corruptos, una banda de narcos, una femme fatale y lo que ya no es tan habitual y provoca que sea especialmente curiosa, la exploración del poder de la lengua, sobre todo cuando es ancestral e irreconocible para los demás (lo sabe bien un servidor que habla euskera). Y es que en este concreto caso, lo que se nos sugiere es que el silbido gomero sirve para escapar del control al que nos tiene sometidos la sociedad actual, ya sea en el mundo real o ante todo, virtual. De hecho, resulta curioso que, aún y teniendo lugar la acción a día de hoy, el único teléfono móvil que aparece en la película es utilizado para escribir un SMS (ni tan siquiera es smartphone).

En este sentido, tal y como el propio Porumboiu apunta en una entrevista (y en Filmin bien podéis comprobar) su anterior y extraordinaria "Police, Adjective" ya era una obra centrada en el lenguaje y en la manera de utilizarlo como arma política. Es decir, punto y seguido. Lo genial de "La Gomera" es que desde el mismísimo principio se reta al espectador. El que se nos propone es un rompecabezas en el que difícilmente lograremos encajar todas y cada una de las piezas. Lo mismo da, de hecho, es lo que da interacción y dinamismo a esta propuesta tan particularmente compleja en su aparente simpleza. Una película genialmente elocuente a todos los niveles (aunque principalmente en el narrativo) que triunfa incluso cuando hace uso abrupto del empleo de un humor esquinado o de una fuga 'meta' que tiene como protagonista al mismísimo director. 

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