Crónica Sevilla 2018: “The Tower” en busca de la esperanza perdida

Autor: Elodie Mellado

Crónica Sevilla 2018: “The Tower” en busca de la esperanza perdida

Tras su paso por el prestigioso festival de animación de Annency, llega a Sevilla "The Tower", el debut del director noruego Mats Grorud, que a través de sus experiencias en un campo de refugiados palestinos del norte de Israel, reconstruye testimonios reales que nos ofrecen un recorrido poliédrico de la historia de Palestina desde la tragedia de 1948.

¿De qué va?

Setenta años llevan miles de palestinos viviendo una interminable vida provisional en campos de refugiados, limbo al que fueron desplazados tras la fundación del estado de Israel en 1948. En uno de esos nació y creció Wardi, de once años, quien hilará las historias de los que viven en su torre, las distintas caras de esa vida de espera precaria, como la que mantiene su abuelo por volver a la casa de la que le expulsaron.

¿Quién está detrás?

La vida de Mats Grorud, a pesar de ser noruego, está muy ligada a Oriente Medio y Palestina debido a la profesión de su madre, una enfermera destinada a los campos de refugiados de la guerra del Líbano. Más tarde, él mismo partiría en la misma misión para dar clases de dibujo a los niños del campo de refugiados de Bourj el-Barajneh, que ofrece asilo a los palestinos del norte de Israel. Allí se gestó la génesis de la película cuando escuchó a un grupo de abuelos contarles la trágica historia de 1948 a los más pequeños.


¿Qué es?

Cómo si Joe Sacco dirigiera “The Breadwinner” con el estudio de animación de “La vida de Calabacín”.

¿Qué ofrece?

Si la vida es como una montaña que hay que escalar para ir adquiriendo conocimientos y experiencias, en “The Tower” esta metáfora es trasladada a los edificios interminables que componen este barrio de una reimaginada Gaza, donde el paisaje urbano se pierde ante las torres de cemento de longitud imposible. Y cómo de altas deben verse desde la perspectiva de Wardi, la curiosa niña protagonista que será a su vez el hilo conductor de esta historia fragmentada en testimonios que nos ofrecen un retrato poliédrico de la historia reciente del pueblo palestino. La película empieza a ras de suelo, para ir subiendo nivel a nivel en esta torre simbólica en la que en cada piso un personaje espera para contar su historia y ofrecerle una respuesta a Wardi de por qué su abuelo ha perdido la esperanza. Tal y como hace Joe Sacco en sus novelas gráficas, el director rescata las historias perdidas de los refugiados palestinos con testimonios reales que más tarde ha animado en un ejercicio de recuperación de la memoria perdida, o la imagen, siguiendo el ejemplo del camboyano Rithy Pahn.

Existe una predisposición natural a entender lo animado como infantil, y si bien en “The Tower” nos encontramos ante un estilo que bebe profundamente de muchas películas e incluso series animadas que han sido pensadas para niños, las imágenes que recrea no podrían ser más duras y alejadas de la inocencia que sí poseen esos trabajos. Si realmente la película entraría en la etiqueta denominada "animación para adultos" o animación para niños es algo que solo el público puede determinar, pero sin duda posee en su interior valores y conocimientos que merecen llegar al mayor número de personas posibles, pues al final, este es el principal mensaje de la película, la transmisión del conocimiento, de adultos a pequeños, el legado de la memoria que nos hará no olvidar un pasado marcado por el trauma y las injusticias. El valor testimonial de nuestros mayores y el respeto por las historias que cuentan, y esto es algo tan universal que tanto niños como adultos, más allá del estilo utilizado, deberíamos compartir

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