Crónica Sevilla 2018: "M" el club de los rabinos

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Sevilla 2018: "M" el club de los rabinos

Más allá de conllevarle  el Premio Especial del Jurado y el Premio del Jurado Joven en el pasado Festival de Locarno a su responsable Yolande Zauberman"M" también supone la primera vez que una mujer se adentra en una comunidad religiosa exclusivamente masculina en la capital del judaísmo ortodoxo. Y lo hace para denunciar el abuso sexual a niños en comunidades ultraortodoxas de Israel a través del estremecedor testimonio de su protagonista, nuevo héroe de nuestros días, Menahem Lang. En efecto, hombres de negro para "El Club" de los rabinos.

¿De qué va?

Menahem Lang nos abre la puerta secreta de su ciudad natal, Bneï Brak, "la ciudad de los hombres de negro", la capital mundial de los ultra ortodoxos judíos. Es volver al lugar del crimen, pues en esta ciudad abusaron de él durante toda su infancia. Es también volver a un lugar que amó enormemente, un camino iniciático sembrado de encuentros inesperados, ritos olvidados... una reconciliación. 

¿Quién está detrás?

Apadrinada su incursión en la realización cinematográfica por Amos Gitai, "M" supone la octava película de la realizadora israelí Yolande Zauberman, cuya filmografía se construye a través de la ficción tanto como a través del documental. Títulos entre los que encontramos el reconocimiento de Cannes tanto como de Venecia. Fue el caso de "Ivan & Abraham" (1993), que recibió el Premio Joven en Cannes, así como el de su anterior "Have Sex with an Arab?", estrenado en la Mostra. "M" por su parte le ha conllevado el Premio Especial del Jurado y el Premio del Jurado Joven en el pasado Festival de Locarno.

¿Quién sale?

Víctimas y verdugos, sí, pero ante todo, una víctima convertida en incontestable héroe moderno: Menahem Lang.

¿Qué es?

"El Club" entre rabinos

¿Qué ofrece?

"Estoy con mi gente con un cuchillo en la mano para atacarles, también para protegerles. Esta película es mi cuchillo". Es el dicho de todo un Franz Kafka que Yolande Zauberman hace suyo. Es más, su nueva película funciona en este caso como su arrojadizo cuchillo. Una estremecedora declaración de intenciones que da buena cuenta de lo que "M" nos depara. Y es que la que nos ocupa es una película revolucionaria en muchos aspectos que, más allá de suponer la primera vez que una mujer se adentra en una comunidad religiosa exclusivamente masculina, también la voltea provocando situaciones completamente insólitas dentro de la capital del judaísmo ortodoxo, como es el hecho de que por vez primera se lleve a cabo una celebración jasídica sin los correspondientes maestros rabinos. Tan solo la celebran sus alumnos y subordinados. Es decir, las víctimas sin sus verdugos. Nunca mejor dicho, "M" es, en esencia, el cine que verdaderamente sacude sociedades y conciencias. El cine que cambia el estado de las cosas.

Con un incontestable sentido de la urgencia, "M" nos relata de la mano de su traumático pero ante todo, valiente y carismático protagonista, el abuso sexual a niños en comunidades ultraortodoxas de Israel. Menahem Lang no tiene inconveniente alguno en relatar, asumir y reconocer los múltiples abusos sexuales a los que fue sometido a manos de los maestros rabinos durante su infancia. Es más, tiene la necesidad de volver a ese depravado infierno ortodoxo para confrontarse, no solo con sus verdugos, también para compartir su dolor y traumas con el resto de víctimas. Aquellos quienes lejos de huir se han quedado ejerciendo de rabinos, presos de su perverso destino. Hombres de negro sometidos a la depravación masculina más indigna. Presentes víctimas...¿futuros perpetradores?. Hete aquí el destino, también una puerta abierta a la esperanza. Es lo que nos atisba "M", un documental de mimbres tan inhumanos y opresores como definitivamente liberados. Las propias palabras de la directora nos lo confirma: "Es extraño ser una mujer entre todos estos hombres de negro. Deberían rechazarme, excluirme. pero en cambio, me han abierto las puertas de este prohibido y misterioso mundo". El que "M" nos brinda es un testimonio tan descorazonador como constructivo que es capturado con la transparencia y urgencia que requiere. De quitar el hipo.


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