Crónica Sevilla 2018: “Letters to Paul Morrissey” querido Paul

Autor: Filmin

Crónica Sevilla 2018: “Letters to Paul Morrissey” querido Paul

Un viaje en cinco partes al interior del cine de Paul Morrissey, cinco cartas de amor a la figura autor como motor fundamental para la inspiración de otros. Armand Rovira se lanza al largometraje acompañado de la guionista Saida Benzal en este psicotrópico viaje epistolar que va desde El valle de los caídos al “Crepúsculo de los dioses”.

¿De qué va?

Armand Rovira se lanza a la tarea de filmar cartas para enviárselas a Paul Morrisey, director de Trash, Flesh y Heat, colaborador de Warhol y representante de la Velvet Underground. Usando una cámara de 16mm (se dice que la misma que filmó el "Magical Mistery Tour" de los Beatles y antes perteneció a Cassavettes), reúne una serie de misivas desde distintas partes del mundo, y de personajes dispares, que tocan desde el existencialismo bergmaniano hasta la ciencia ficción al estilo de La Jetée.

¿Quién está detrás?

Tras una larga carrera como cortometrajista, que le llevó a ganar el Premio Nuevas Visiones en Sitges, docente y realizador de televisión, Armand Rovira se hecha todo su amor al cine a las espaldas para marcarle un sentídisimo homenaje a la persona que, según sus propias palabras, marcó un antes y un después en su visión del medio: Paul Morrissey.

¿Quién sale?

Cuesta terriblemente disasociar el nombre de Paul Morrrissey y Joe Dallessandro, que no ha querido faltar a esta cita firmando y poniendo voz a al segundo segmento de la película. Le acompañan Xavi Sáez (“El día de mañana”) como el torturado devoto llamado Udo Strauss, llamado así en honor a nuestro querídisimo Udo Kier, uno de los actores fetiche de Morrissey.


¿Qué es?

Una oda no solo a Paul Morrissey también a los directores que asentaron el cine independiente americano.

¿Qué ofrece?

Un viaje en cinco partes al interior del cine de Paul Morrissey, cinco cartas de amor a la figura autor como motor fundamental para la inspiración de otros. Armand Rovira, mano a mano con su guionista Saida Benzal, nos ofrece un exquisito recopilatorio visual de algunos de los temas y estéticas que marcaron el sello indiscutible del autor trash por excelencia. Su polémica relación con Andy Warhol y el límite de la autoría de las películas que ambos co-dirigieron han dotado a Morrissey de un aura de culto maldito aún más pronunciada. Algo que resulta irresistible a la hora de acercarse a esta única propuesta que, más allá de la referencia y el homenaje, encuentra espacio para la independencia y el poso personal de sus autores. Es así que estas cinco correspondencias fílmicas funcionan también como una película propia dividida en episodios, que no cortometrajes, donde uno de los temas fundamentales sobre la que orbita es, precisamente, el amor obsesivo que quema y arrebata, el mal querer. Ya sea hacia Dios y la fe, las drogas, la fama y el envejecer o una melodía que se te clava en la cabeza, los personajes de Rovira viven torturados en un mundo interior donde el único consuelo es desahogarse con la figura de Paul Morrissey, escribiéndole unas cartas que no necesariamente esperan respuesta, algo que bien podría extrapolarse a la misión final de la película, que es homenaje pero también agradecimiento a la figura del autor como mesias capaz de inspirar a otros a seguir su camino y explorar nuevas perspectivas y miradas. El cine como legado universal que pasa de generación en generación y cuya alcance no conoce frontera alguna.



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