Crónica Sevilla 2018: “Idrissa, crónica de una muerte cualquiera” heridas abiertas

Autor: Elodie Mellado Fuente: Filmin

Crónica Sevilla 2018: “Idrissa, crónica de una muerte cualquiera” heridas abiertas

Tras el éxito social que supuso “Ciutat Morta” (2013) en su estreno televisivo y desmontar la impunidad de la frontera sur a través de su anterior documental, "Trajal" (2016), los cineastas catalanes Xapo Ortega y Xavier Artigas vuelven a cargar contra los mecanismos del estado a partir del trágico caso de Idrissa Diallo que conllevó su inexplicable muerte en un centro CIES de la ciudad de Barcelona.  “Idrissa, crónica de una muerte cualquiera” se erige así en una nueva e imprescindible muestra de cine de denuncia para entender los mecanismos policiales, y judiciales, que rigen nuestro corrompido país. 

¿De qué va?

El guineano Idrissa Diallo, de 21 años, falleció en una celda de un Centro de Internamiento de Extranjeros de Barcelona. Un hecho del que nadie se hizo responsable y que se pretendió silenciar, y con el que los cineastas Xavier Artigas y Xapo Ortega construyen un relato colectivo tan sangrante como esperanzador.

¿Quién está detrás?

Los activistas y cineastas Xapo Ortega y Xavier Artigas vuelven a reunir a su equipo de la productora Metromuster para sacar a la luz otra de las vergüenzas políticas y humanitarias ocurridas dentro del marco de la ciudad de Barcelona con la complicidad del Estado Español. Tras incendiar el debate público sobre el caso del 4F a lomos del levantamiento social que conllevó “Ciutat Morta” y denunciar los hechos ocurridos el 6 de febrero de 2014, cuando al menos 15 personas murieron ahogadas en Ceuta a través de "Tarajal, desmontando la impunidad en la frontera sur", en esta ocasión la pareja de realizadores catalana centra su punto de mira en los terribles hechos que expusieron a los centros CIES y propulsan un nuevo movimiento social para cuestionarse su funcionamiento a través del caso de Idrissa Diallo.

¿Quién sale?

Idrissa Diallo y su historia son los principales protagonistas de esta crónica de otra muerte cualquiera otro día cualquiera. En contraposición a “Ciutat Morta”, los cineastas y su equipo se muestran mucho más presentes ante cámara, dando visibilidad así a la importancia del activismo y la organización social para cuestionar las versiones oficiales y el modus operandi del Estado.


¿Qué es?

"Tarajal" + "Ciutat Morta"

¿Qué ofrece?

La suya fue una muerte anunciada entre el sorteo de lotería y una celebración futbolística en las telenoticias de TV3. Un estremecedor ejemplo, escalofriante declaración de intenciones, de la ínfima relevancia que se le da a semejante tragedia humanitaria en nuestro alienado entramado social. Una razón (más) de peso que ha llevado a Xavier Artigas y Xapo Ortega a rendir su merecido homenaje a Idrissa Diallo y, lo que es más importante y necesario aun, reivindicar su obligatoria denuncia tras la negligencia (no) declarada de un Estado que no creyó conveniente ofrecerle un servicio sanitario a la altura ni tampoco un entierro digno a sus familiares. Es decir, su cuerpo ha estado vagando a la deriva en el océano burocrático durante años hasta que los cineastas catalanes han decidido volver a tomar el cine como arma arrojadiza a la hora de reclamar justicia. No queda otra, allá donde los mecanismos de nuestra democracia marran es donde el cine de denuncia social más ferviente y enervado se ve obligado a irrumpir. Y lo hace para dignificar a las víctimas de un estado que perpetúa la violencia y el racismo institucional desde la práctica totalidad de sus órganos: partiendo de las fuerzas de seguridad y alcanzando hasta el sistema judicial. 

Y no, a pesar de que este valiente documental no haya podido esclarecer la verdadera historia de lo que ocurrió aquella fatídica noche en el CIES, la voluntad crítica y expansiva de los responsables de "Tarajal" va mucho más allá de la esfera individual y personal, exponiendo así el arraigo neo-colonialista institucional que desde los estamentos gubernamentales de nuestro lustroso país tiene carta blanca para arrebatar vidas humanas discriminando por país de origen y clase social. Porque lejos de limitarse a ocupar una nota a pie de página o a copar una breve noticia destinada a pasar desapercibida en cualquier telenoticias, la trágica historia de Idrissa debe servir para poner clamar justicia y humanismo ante la impotencia surgida del inmovilismo y negación del Estado Español. Hoy más necesario que nunca, el cine como poderosa herramienta de toma de conciencia. Hasta aquí hemos llegado. 



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