Crónica Sevilla 2018 “Donbass" un monstruo de mil cabezas

Autor: Elodie Mellado

Crónica Sevilla 2018 “Donbass" un monstruo de mil cabezas

Sergei Loznitsa, viejo conocido de Filmin, presentó ayer por la tarde en el Festival de Sevilla el primero de sus tres trabajos que estarán presentes en esta edición, "Donbass", un retrato poliédrico premiado en Cannes tan caricaturesco como estremecedor del conflicto ruso-ucraniano que, a día de hoy, sigue sin resolución alguna. 

¿De qué va?

Cuando se llama “paz” a la guerra, cuando la propaganda es presentada como la verdad, cuando se llama “amor” al odio, es ahí dónde la misma vida comienza a parecerse a la muerte. La particular visión de Sergei Loznitsa del conflicto de Donbass y la crisis ruso-ucraniana.

¿Quién está detrás?

Sergei Loznitsa es de los pocos directores actuales, junto con Hong San-Soo, capaces de estrenar tres películas en un solo año, justo el número de trabajos que presentará estas semanas en el SEFF tras su paso por grandes festivales como Cannes o Toronto. “The Trial” y “Victory Day”, sendos documentales, se unen a “Donbass” en el esfuerzo incansable de Loznitsa por rescatar, ya sea a través del cine de ficción o el documental, las historias perdidas y enterradas de la Rusia de ayer y hoy. En sus propias palabras: “quiero que mis películas insten a los espectadores a avanzar hacia el autoconocimiento, la autoconciencia y la conciencia de ciertas cosas importantes que nunca antes habían considerado.”.

¿Quién sale?

Sería imposible enumerarlos a todos, pues la ambición de Loznitsa por recrear Donbass le ha llevado a utilizar una cantidad ingente de secundarios amateurs pero también actores profesionales que ya habíamos podido en sus anteriores obras de ficción, como “A Gentle Creature” o “My Joy”.


¿Qué es?

La estructura coral de “Slacker” al servicio al conflicto ruso-ucraniano.

¿Qué ofrece?

Durante la presentación de “Donbass” en el SEFF, Sergei Loznitsa se consideró a sí mismo como un cineasta antropólogo, fascinado pero también aterrado con los devenires de la condición humana cuando esta se expone a situaciones extremas de violencia y fundamentalismos. Una de las particularidades de su cine, tanto documental como de ficción, es que nos arroja a situaciones de profunda complejidad política, histórica e incluso territorial sin aclarar demasiado al espectador poco atento al conflicto nada de lo que está viendo, pero aún y así, hay algo decididamente universal en su retrato de esta condición humana que, más allá de cualquier contexto, nos habla de nuestra relación con el poder, los símbolos que construyen nuestros particulares imaginarios  y la corrupción que nos acecha a cada esquina. En “Donbass” esta crítica alcanza cuotas poliédricas al enzarzarse Loznitsa en un retrato de una coralidad transversal que desgrana el conflicto acontecido en Ucrania tras la separación de ciertos territorios en pos de su anexión a Rusia, o al menos a políticas más afines a las que proclama Putin.

Desde aquí, va encadenando distintos personajes que nos harán ver desde lo más alto hasta lo más bajo como el poder, o la ausencia de él, nos llevan a una sociedad casi primitiva en la que lo grotesco se funde con una facilidad pasmosa con lo estremecedor, siendo el punto álgido de la película la escena de la boda, una de las más recordadas y comentadas, donde Loznitsa quiere remarcar precisamente la importancia de los rituales en el subconsciente popular, y en este caso, un intento por parte de los protagonistas de romper con ellos al banalizarlos. A pesar de que tal y como se comentó en el coloquio, es una de las películas más directas y menos alegóricas de su director (recordemos el acto final de “A Gentle Creature”) este jamás deja de lado ese simbolismo cinematográfico que tanto le gusta emplear en sus obras, aunque en este caso, quizá nos encontremos ante el más accesible de sus trabajos gracias a esa estructura de sketches que nos hacen saltar de entre personajes y situaciones que se debaten entre la caricatura y el horror.


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