Crónica Sevilla 2017: "Tierra Firme" negocios de familia

Autor: Filmin Fuente: Filmin

Crónica Sevilla 2017: "Tierra Firme" negocios de familia

Carles Marques-Marcet inaugura el Festival de Sevilla con su segunda película, "Tierra Firme", donde vuelve a aliarse con Natalia Tena y David Verdaguer, la pareja que le llevó a los cielos con "10.000 Km", para rodar la que bien podría ser su secuela espirítual. De la crisis y ruptura de pareja a la gestación de una familia que deja totalmente atrás los modelos tradicionales más visibilizados tanto en el cine, como en nuestra sociedad. Todo ello presentado bajo un envoltorio que deja atrás cualquier recurso maniqueo para asentarse en la madurez y la naturalidad.

¿De qué va?

Dos mujeres, Eva y Kat, y el mejor amigo de una de ellas, Roger. Un barco en los canales de Londres y una pregunta: ¿Es posible vivir el amor, la familia, y la vida de formas tan distintas y aún así permanecer unidos?

¿Quién está detrás?

Carlos Marques-Marcet nos presenta su sophomore picture tras el inmejorable debut que fue "10.000 Km", con la que no solo comparte protagonistas, Natalia Tena y David Verdaguer, si no también su inquietud para retratar las relaciones modernas, sus crisis e idiosincrasias, así como su encaje en las nuevas configuraciones del mundo, tanto ideológicas como tecnológicas. En esta ocasión se alía con Jules Nurrris para firmar el guión, quien fue seleccionada por los Premios BAFTA en la categoría Brits to watch gracias a su cortometraje "Small Ransom".

¿Quién sale?

La pareja que nos cautivó con "10.000 Km" vuelve para intercambiarse los papeles e introducir una tercera en discordía, Oona Chaplin. En esta ocasión David Verdaguer y Natalia Tena dejan de lado sus desavenencias amorosas para dar el siguiente paso en la carretera de la vida: formar una familia. El trío consigue armar una inmejorable dinámica en la que destacan la afabilidad natural de Verdaguer, que parece empeñado en querer vivir en los 90 eternamente, y el registro dramático de Chaplin, bien acompañada por la matriarca de la familia, Geraldine. 

¿Qué es?

Lo que bien podría venir después de "10.000 Km". De la gestión de la vida en pareja a la gestión del núcleo familiar.

¿Qué ofrece?

El modelo tradicional de la familia nuclear quedó atrás hace mucho tiempo, pero continúa siendo uno de los más representados y reproducidos en el cine, ya sea como telón de fondo o como pleno y total protagonista. Por si fuera poco, además de esta lacerante invisibilización de otras formas de familia posibles más allá del modelo tradicional, es terriblemente difícil encontrar retratos fidedignos que no caigan en el cliché, por lo que al final son de poca ayuda para contar historias ya no veraces o relevantes, si no mismamente verosímiles. Es precisamente en este aspecto donde la nueva película de Carlos Marques-Marcet nos muestra toda su fuerza, tratando de forma completamente genuina y honesta la gestación de un embarazo a tres y todos los conflictos que esto conlleva, poniendo a prueba conceptos tan universales como el amor, la amistad y la madurez. 

Si en "10.000 km" asistíamos al ocaso y destrucción de una pareja, en "Tierra Firme" Marques- Marcet lleva la vida al siguiente nivel para retratar una de las etapas vitales más conflictivas a la que dos personas pueden enfrentarse: la decisión de tener hijos. Y si, además, resulta que nos encontramos ante una pareja de lesbianas, la problemática se eleva a cuestiones fisiológicas de inevitable conflicto. Es por ello que el director catalán no obvia los aspectos más descorazonadores y traumáticos de la gestación in vitro, pero jamás los convierte en el eje central de la película, que se sitúa en el personaje interpretado por Natalia Tena y en su incapacidad de renunciar a la comodidad de la vida en pareja sin responsabilidades añadidas, algo que la arrastrará a una espiral de medias verdades y mentiras piadosas (tanto hacia si misma como hacia su pareja) que se erigen en el verdadero detonante del conflicto. Pero no estamos ante un drama de lacrimógenas consecuencias, si no ante una luminosa comedia sobre la madurez que marca un punto y seguido para su director. Ya sea cruzando "10.000 km" o pisando "Tierra Firme", Carlos Marques-Marcet sigue a la suya, retratando una generación para la que el futuro parece más una quimera que una meta, siendo el contexto quien oprime al joven en su voluntad de encontrar un futuro que por desgracia no existe. Desfile de inseguridades de una juventud que pudo tenerlo todo y bien podría acabar sin nada. Sin apenas maquillaje, sin cartón piedra, sin trucos de guión se consigue buen cine. Y firme. Se dice que tres son multitud pero en este triángulo amoroso en vez de sobrar uno bien podría faltar. O no. Una comedia romántica que debería ser modelo, no excepción. 



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