Crónica Sevilla 2017: "Penèlope" el mito y sus raíces

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Sevilla 2017: "Penèlope" el mito y sus raíces

Fue el único proyecto español en recibir apoyo de Eurimages y ateníendonos la nómina de directores y directoras que, junto a Eva Vila, han merecido el reconocimiento del Consejo de Europa (de Radu Jude a Kornél Mundruczo pasando por Aleksey German Jr., Michel Ocelot oValérie Massadian, uno se puede imaginar la resonancia que "Penèlope" aspira a alcanzar. Hoy en Sevilla, donde ha tenido lugar su estreno mundial, hemos podido confirmar todo su potencial. Dará que hablar.

¿De qué va?

La Penélope de esta historia se llama Carmen, tiene el carácter de una generación dura pero sentida, y espera en Santa María de Oló. El Ulises es Ramón, que regresa al pueblo tras treinta años de ausencia. Un último viaje cuyo fin, más allá de lo vivido, es el regreso a una patria y a un modo de vida que se extinguirá con ellos.

¿Quién está detrás?

"Penélope" supone la primera incursión en la ficción de la Eva Vila así como su tercer largometraje. Ella es la responsable de "Bajarí", un apasionante documental dedicado al día a día de los artistas flamencos y también de "B-Side: La cara B de la música en Barcelona".

¿Quién sale?

La ya fallecida Carme Tarte Vilardell (murío el pasado año a los 98 años de edad) y Ramon Clotet Sala, son ante todo ellos mismo más allá de interpretar a Penèlope y Ulises.

¿Qué es?

"Una versión elíptica y crepuscular de La Odisea de Homero".

¿Qué ofrece?

“El cine y las imágenes establecen la relación entre el hombre y lo que le rodea”. Son las emblemáticas palabras de Georges Delerue que Eva Vila parece haberse aplicado al pie de la letra a la hora de realizar "Penèlope", una obra magnificente que más allá de unir ficción con documental, la mitología y el presente, de aplicar la Odisea de Homero a una ruralidad olvidada, un lugar fuera de tiempo, construye fascinantes imágenes que cambian el sentido de la percepción inconsciente tal y como la tenemos concebida. De hecho, bien podríamos empezar diciendo de ella que estamos ante un bello y nostálgico poema visual que se revela bajo una portentoso ejercicio de cámara y un minucioso trabajo de sonido que resultan clave para la correcta asimilación de la verdadera esencia de la película. Un retrato contemplativo formalmente esplendoroso que se vive y experimenta desde la melancólica reflexión sobre una vida impregnada de la naturaleza más pura a las puertas de su inevitable extinción. 

En su primera incursión en la ficción, la responsable de "Bajarí" reflexiona acerca del arraigo a las raíces del individuo y sobre el vínculo entre hombre y naturaleza, ya sea desde un cariz crepuscular de quien a permanecido fiel a su tierra (en el caso de Penèlope) o desde una posible taciturna vertiente tras un periplo lleno de aprendizajes de quien en su día la abandonó, rompió con sus raíces, pero hoy vuelve (en el caso de Ulises). Pero también incurre en el carácter político, y no precisamente por los comentarios radiofónicos sobre la independencia de Catalunya que acompañan contadas escenas, más bien porque obliga al espectador a tomar decisiones, a tomar partido en una u otra dirección según donde nos lleven nuestras pulsiones. A camino entre el arraigo y el desarraigo, entre el espectro íntimo y legendario, "Penèlope" se traduce en una experiencia espacial y sensorial que esta destinada a ser vivida de una forma u otra según la sensibilidad y el bagaje de cada persona. En resumidas cuentas, la puesta al día de un mito llamado a ser enraizado en pantalla grande. 

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