Crónica Sevilla 2017: "El mar nos mira de lejos" jara y sedal

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Sevilla 2017: "El mar nos mira de lejos" jara y sedal

El director andaluz Manuel Muñoz Rivas presenta en el XIV Festival de Cine Europeo de Sevilla su ópera prima, "El mar nos mira de lejos", una obra que tuvo su estreno mundial en la sección Forum de la pasada Berlinale y que se ve en España por primera vez en el presente certamen.

¿De qué va?

Entre las dunas nacaradas de Doñana, perdidos de la civilización, habitando un tiempo paralelo, unos pocos solitarios resisten bajo la mirada del mar, atajando la arena que se va comiendo sus casas. Un territorio mítico, bajo el que yace enterrada y jamás descubierta la legendaria Tartesso, en cuya luz transparente nos sumerge "El mar nos mira de lejos".

¿Quién está detrás?

Estamos ante el debut en el largo del andaluz Manuel Muñoz Rivas, co-guionista y montador de fenómenos como "Dead Slow Ahead", "Slimane" o "Arraianos"Mauro Herce se encarga aquí de la fotografía.

¿Qué es?

 El mito de la Atlántida a base de jara y sedal.

¿Qué ofrece?

"El mar nos mira de lejos" lleva al espectador a un lugar recóndito en el sur del país mediterráneo, en el que unos pocos hombres viven en cabañas para refugiarse de sus problemas y del zumbido de los tiempos. Precisamente allá donde cien años atrás, un arqueólogo alemán estuvo excavando este territorio, convencido de que hallaría los restos de la antigua ciudad perdida de Tartessos. Leyenda ancestra que Manuel Muñoz Rivas (desde la dirección) y Mauro Herce (desde la fotografía) nos relatan con fascinante poderío atmosférico, a camino entre el retrato más autóctono y la mitología más universal, un retrato de incalculable valor cinemático que logra que el simple golpeo de viento en unas dunas se cuele entre las imágenes más memorables pro las que recordaremos esta nueva edición del Festival de Sevilla. Y es que en esencia, bien podría tratarse de aquella civilización perdida en cuya búsqueda se embarca James Gray en su última película. Quien lo diría. 

A camino entre el documental etnográfico y la ficción experimental, el que nos ocupa es un viaje de fascinante poderío atmosférico y sensorial que tiene dos principales e indiscutibles protagonistas: las dunas y el mar. El mar como un testigo tan sereno y silente como salvaje y rugible de lo que supone embarcarse en un viaje hacia el infinito a su vez que el agua o más bien, su oleaje, bien simboliza el inexorable paso del tiempo de forma tan magnética como sugerente. Seña de identidad inevitablemente distinguible y reconocible que surge del cine de Tsai Ming-Liang. Es con estos mimbres que se teje un leit-motiv poético que nos transporta a un lugar atemporal, misterioso e incierto. De la mitología ancestral a la cotidianidad actual. Un pueblo remoto como un universo único que no se rige por el paso del tiempo, sino por su suspensión en él. Y mientras el mar, mira de lejos. Sobre viento y marea, jara y sedal.





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