Crónica Sevilla 2017: "Bright Nights" padre e hijo

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Sevilla 2017: "Bright Nights" padre e hijo

Al igual que sucediera en su anterior "Gold", Thomas Arslan vuelve a embarcarnos en un viaje intrínsecamente existencial, con la pequeña gran diferencia de que si entonces era a través del estoico trayecto por el desierto que recorre un grupo de inmigrantes con la esperanza de conseguir mejores condiciones de vida gracias a la fiebre del oro, en el caso de "Bright Nights" se reduce al espectro íntimo que abarca a un padre y un hijo.


¿De qué va?

Ingeniero con sede en Berlín, Michael debe viajar a Noruega para el funeral de su padre. Su hermana no está dispuesta a ir y Michael emprende el viaje junto a su hijo de 14 años, Luis. Con la esperanza de que no sea demasiado tarde. Michael tratará de reavivar la relación con su hijo tras años de ausencia y falta de comunicación, llevándole de ruta por el norte de Noruega.

¿Quién está detrás?

Thomas Arslan, uno de los nombres más ilustres, estimulantes y definitivamente personales del cine alemán contemporáneo por genialidades como "Dealer" o "En las sombras (In the Shadows)", vuelve a competir por el Oso de Oro tras hacerlo en 2013 con el western "Gold".



¿Quién sale?


Padre e hijo. Georg Friedrich (también secundario de lujo en "Wild Mouse" y protagonista absoluto de ese suerte de "Her" a la europea que resultó ser la sorprendente "Aloys") y el joven Tristan Göbel (a quien recientemente hemos visto en la nueva película de Fatih Akin, "Goodbye Berlín").

¿Qué ofrece?

Al igual que sucediera en su anterior "Gold", Tomas Arslan vuelve a embarcarnos en un viaje intrínsecamente existencial, con la pequeña gran diferencia de que si entonces era a través del estoico trayecto por el desierto que recorre un grupo de inmigrantes con la esperanza de conseguir mejores condiciones de vida gracias a la fiebre del oro, en el caso de "Bright Nights" se reduce al espectro íntimo que abarca un padre y un hijo. A un trayecto físico pero sobre todo espiritual, destinado a reconstruir o mejor dicho, a recuperar, un pasado que jamás llegaron a vivir juntos. Un territorio desconocido para ambos en el que florece el resentimiento del menor debido a la negligente ausencia pasada de su progenitor, así como al tormento y arrepentimiento interior de un padre que hace tiempo que dejó de ejercer como tal. La interacción diaria a la que les lleva esta ruta por la esplendorosa naturaleza del norte de Noruega durante estos largos días de verano en los que debido al solsticio, el sol nunca deja de brillar, lleva a ambos a profundizar, agrietar, pero quizás también a regenerar (que la oscuridad jamás haga acto de presencia es una esperanzadora señal) una interacción necesaria para que ambos alivien el dolor que de forma perenne fustiga su alma y corazón.

Bajo esta, aparentemente simple premisa, Thomas Arslan articula una sólida road movie que ante todo, se centra en los pequeños gestos, que abre un espacio inmenso para que el espectador pueda penetrar en los sentimientos de ambos personajes sin sentirse inducido a ello. Es una película aparentemente pequeña que sin embargo, la personalísima atmósfera de la que se envuelve resulta tremendamente compleja de generar, lo que lleva a la nueva película de Arslan a erigirse en una road-movie digna de transitar. Una secuencia de apabullante poderío metafórico así como una transición de memorable potencia sensorial (y las cuales no entraré a detallar porque son dignas de ser descubiertas y experimentadas por uno mismo) son las irrefutables pruebas del gran valor que atesora una mirada sensible y honesta, como es la que nos brinda "Bright Nights".



Avatar por defecto de un usuario no logueado
Los comentarios despectivos y los spoilers serán moderados. Si tienes cualquier problema escríbenos a contacto@filmin.es