Crónica Sevilla 2017: "A Fábrica de Nada" industry side story

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Sevilla 2017: "A Fábrica de Nada" industry side story

Nos reafirmamos en lo que nos cuenta el Festival de Sevilla. Pedro Pinho logró la hazaña imposible, el pasado Cannes, de poner de acuerdo a la crítica, que de manera unánime se entusiasmó con la energía subversiva de este film valiente e impredecible que se llevó el Premio Fipresci. "A Fábrica de Nada" se inspira de una aventura de autogestión real llevada a cabo por los empleados de la filial local de un célebre fabricante de ascensores; un núcleo narrativo de sugestivo perfil metafórico que da pie a una suerte de musical laboral y social que alza la voz ante el capitalismo con un discurso que lejos de vender humor, canta y recita desde un asombroso pragmatismo.

¿De qué va?

Un grupo de obreros descubre que la administración está robando maquinaria y materiales de su propia fábrica. Ante esa espantada directiva a plazos, en la que les van dejando solos y solo les falta quitarles el suelo bajo los pies, deciden resistir en sus puestos de trabajo sin trabajo. Una revolución se enciende en esta fábrica de nada, los cimientos del capital se tambalean.

¿Quién está detrás?

A partir de una idea original de Jorge Silva Melo y basándose en una pieza de Judith HerzbergPedro Pinho demuestra ser un realizador en plena posesión de sus medios, un director inequívocamente luso que hace gala de su bagaje como documentalista para describir el clima social y económico deprimido de su país a través de una suerte de collage panorámico.

¿Quién sale?

José Smith Vargas, Carla Galvão, Njamy Sebastião Joaquim Bichana Martins son el capital humano que da vida a los empleados de la filial local de un célebre fabricante de ascensores. Por su parte, el director italiano Daniele Incalcaterra se interpreta a si mismo dando pie a un personaje clave: un director italiano que supuestamente pretende rodar todo lo que en esta "Fábrica de Nada" acontece.

¿Qué es?

Un musical laboral y social que bien podría resultar de un cruce entre el primigenio Ken Loach y Vincent Minelli.

¿Qué ofrece?

Es probablemente la película más necesaria e importante de cuantas se presentaron en la pasada 70 edición del Festival de Cannes. "A Fábrica de Nada" explora, sin dar lugar a idealismos vacuos o condescendientes, las posibilidades que abre la autogestión por parte de los trabajadores para sacar adelante una fábrica y en definitiva, para intentar sobreponerse a los ¿irremediables? males causados por la idiosincrasia capitalista. Con un metraje de 3 horas, rodada enteramente en 16 mm, a camino entre el drama social y la comedia musical, entre la ficción, el formato documental y el discurso meta-cinematográfico, entre la exuberancia formal y el tono austero, también entre el retrato colectivo e íntimo, entre la cotidianidad y el debate ideológico, la extraordinaria película de Pedro Pinho no viene a vendernos que hay posibilidad de romper el capitalismo, sino más bien, como podríamos (re)adaptarnos a él. Y es que el monstruo está creado, la batalla está perdida de antemano. Nadie quiere renunciar al ritual del tupper ni mucho menos, a esa revolución tecnológica que más allá de Internet y los smartphones, a fulminado el capital humano. La que Pedro Pinho nos presenta es una obra entrañable, realista y compleja donde las haya, que refleja, no sin falta de ironía, la crisis económica y humana que actualmente asola Europa y que, enarbola además, un uso multidireccional de una gran batería de recursos, ya sean visuales, escénicos o sonoros. Es probablemente el reflejo veraz, pero también cínico, del realismo socialista que marca nuestro tiempo de crisis social o más bien, tal y como bien nos sugiere su título, como sus principios han sido demolidos por un devastador capitalismo. Todo ello enmarcado sobre un decadente y destartalado paisaje industrial que básicamente viene a recuperar el neorrealismo. El entusiasmo colectivo amedrentado por el útopico cooperativismo. La inmersiva y magnética "A Fábrica de Nada" tiene humor y tiene poesía, tiene arte y ante todo, un mensaje honesto y comprometido, que no iluso. Recursos (in)humanos sí, pero también artísticos. Europa se desmorona, la globalización la evapora, el valor y respeto hacia las personas se infravalora y aún y así, a mal tiempo buena cara. Fan.



Avatar por defecto de un usuario no logueado
Los comentarios despectivos y los spoilers serán moderados. Si tienes cualquier problema escríbenos a contacto@filmin.es