Crónica Sevilla 2017: "9 Fingers" al agua noir

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Sevilla 2017: "9 Fingers" al agua noir

Suyo fue, y a tenor de lo visto, con todo merecimiento, el premio a Mejor Director en el reciente Festival de Locarno. Siete años después de su anterior película, ese enfant terrible incorregible llamado F.J. Ossang vuelve al ruedo con "9 Dedos", una muestra de cine noir retrofuturista, punky, macarra, poéticamente absurda y oscura como ella sola. Marca de la casa y nunca mejor dicho, Nueva Ola.

¿De qué va?

La suerte de Magloire está echada cuando, huyendo de una redada, termina con el fajo de billetes de un hombre moribundo en la mano. La excéntrica banda de criminales de Kurz le atrapa y le hace su cómplice, llevándole al ojo del huracán de una conspiración tramada por un tal “9 dedos”.

¿Quién está detrás?

Siete años después de su última película "Dharma Guns" (seleccionada en la sección Orizzonti de la Mostra de Venecia) el artista multidisciplinar (poeta, escritor, músico y cineasta) F.J. Ossang ha vuelto al ruedo para hacerse con el premio a Mejor Director en el reciente Festival de Locarno.

¿Quién sale?

La banda de malhechores la forma un reparto increíble con nombres como los de Paul Hamy ("O Ornitólogo"), Gaspard Ulliel ("Solo el fin del mundo"), Damien Bonnard ("Rester Vertical"), Pascal Greggory (habitual de Rohmer) y Diogo Dória ("Las mil y una noches Vol.1"). Las femmes fatales por su parte, las encarnan la medusa Elvire, musa y compañera del director, y la joven y prometedora Lisa Hartmann, descubierta en la serie televisiva "P’tit Quinquin" de Bruno Dumont.

¿Qué es?

El cine noir de Melville y Tourneur pasado por el filtro punk y retrofuturista de F.J. Ossang.

¿Qué ofrece?

A pesar de que directores como Fritz Lang o Billy Wilder jamás aceptaron describir sus películas como 'noir' y siempre pensaron que no eran más que thrillers, el imaginario del cinéfilo siempre ha acuñado este término para describir un género de definición bastante impreciso, cuya diferenciación de otros géneros como el cine de gángsters o el cine social es sólo parcial. Sin embargo, la femme fatale, el antihéroe, el crimen, los sombreros, las gabardinas, el humo de tabaco, la copa de whisky o los constantes claroscuros (sean a nivel formal o atribuibles a los propios personajes) son elementos que de forma insondable ligamos directamente al cine negro, y lo hacemos en su estado más clásico y puro. Y son elementos también que bien podríamos ligar a la nueva obra del incorregible FJ Ossang, "9 dedos", aunque en este caso, dichas señas de identidad son contrapuestas con un tratamiento radical e inclasificablemente lisérgico, así como deliciosamente absurdo. Personajes embarcados en una deriva, en una suerte de trayecto abyecto sin destino alguno que, más allá de conversar, recitan y poetizan desde el tono críptico y deliberadamente confuso. Suerte de monólogos tan destilados como enmarañados a través de los cuales, uno intuye que ante todo reflexionan acerca de la opresora oscuridad que atenaza a la naturaleza humana. Un suerte de núcleo discursivo, si así podemos llamarlo, reafirmado por un tratamiento formal extraordinario. El empleo de los 35 mmm, del granulado blanco y negro y de una fotografía sombría, tan refinada como hermética, construyen al atmósfera necesaria para dar cuerpo y sentido a un texto aparentemente banal y vacío. Si algo queda claro con "9 Dedos" es que FJ Ossang es un crápula que sigue su propio camino sin importarle un bledo hacer caja o llegar al público. Solo por ello, se ha ganado nuestro máximo respeto. Genio.



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