Crónica Sevilla 2016: "American Honey" born in the USA

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Sevilla 2016: "American Honey" born in the USA

Andrea Arnold no defrauda y con "American Honey" nos regala otra de las grandes películas del festival. This is America, pero bajo el prisma de un marginal y subvertido cuento de hadas que traslada una inaudita belleza partiendo desde lo sucio, lo feo, pero también desde ese sentido de la libertad para ser dueños de nuestro propio destino.

¿De qué va?

Una madre adolescente que malvive sumida en la miseria más absoluta, abandona a sus hijos y marido drogadicto para unirse a una tribu urbana que se dedica a viajar a lo largo y ancho de Estados Unidos vendiendo suscripciones para un lote de revistas inexistente y viviendo inmersa un perpetuo torbellino de fiestas hasta el amanecer.

¿Quién está detrás?

Andrea Arnold, una de las directoras europeas más relevantes del momento, responsable de las excepcionales "Red Road", "Fish Tank" y "Cumbres Borrascosas", dirige por vez primera al otro el lado del charco para trasladarnos su particular visión de esa supuesta tierra de los sueños a la que confunden con Estados Unidos.

¿Quién sale?

El polémico elegido para apadrinar el debut yanqui de la directora británica no es otro que Shia LaBeouf que, como quien dice, da lo mejor de si interpretándose a si mismo. Sin embargo, la verdadera estrella de la función no es otra que la actriz no profesional Sasha Lane, a quien Arnold reclutó durante una Spring Breaker de Florida. Y por supuesto, no podemos obviar el hecho de que 11 de los 15 componentes del casting son actores no profesionales que por vez primera actúan en el cine. Auténtica en este sentido, lo es a más no poder.




¿Qué es?

“American Honey” se situaría en un punto intermedio entre los white trash de Harmony Korine y Roberto Minervini. De hecho, bien podría presentarse como una suerte de cruce entre “Spring Breakers” y “The other side” con ciertos ecos de “Bestias del sur Salvaje”.

¿Qué ofrece?

Mejor empezar por aquello que no ofrece. “American Honey” no es otra película más sobre una juventud pérdida a la búsqueda del sueño americano. Más que nada, porque la América que Andrea Arnold nos dibuja es una tierra prácticamente distópica, tremendamente alienada y definitivamente deshumanizada. Tanto es así que en ella ya no quedan sueños por cumplir. Un panorama tan miserable como devastador al que su séquito protagonista hace frente con enérgica disposición. Es decir, lejos de regodearse en la desgracia y el lamento, de subrayar y profundizar en el el drama que les ha tocado sufrir, optan por encontrar la forma de sobrevivir envueltos de una enérgica alegría y propulsados por un perpetuo buen rollo, es decir, por una fiesta contínua que directamente emana una suerte de nihilismo optimista. Y es que si por algo destaca la potentísima nueva película de Andrea Arnold es por su capacidad para huir del tópico, de lo trillado, cuando sobre el papel, presenta todos los boletos para caer en él. El supuesto cliché transformado en algo intrínsecamente auténtico, contundentemente distintivo y absolutamente único. Quizás sea por el poderío que la directora de “Cumbres Borrascosas” atesora a la hora de trabajar la fotografía digital, de expandir como si de un formato panorámico se tratara su inconfundible forma de emplear los 4:3 o de construir imágenes y concebir los momentos musicales (en los que tienen cabida el hip hop, el rap, el pop más actual y comercial, el country más tradicional o por supuesto, su tema estrella, American Honey) con una personalidad propia arrebatadora.

Aún y así, que nadie se equivoque, porque Andrea Arnold no obvia el tétrico paisaje que “American Honey” recorre y no es casualidad que a lo largo de este abrumador road trip, de este trayecto loopeado (no hay salida, tampoco meta, es cuestión de coherencia) los personajes con los que Star se cruza en su camino sean petroleros y cowboys de dudosas intenciones, ganaderos que se dedican a transportar animales al matadero, devotos cristianos o la white trash más extrema. En resumidas cuentas, this is America, pero bajo el prisma de un subvertido cuento de hadas que traslada una inaudita belleza partiendo desde la mugre marginal que cubre sus bajos fondos y al mismo tiempo, desde ese sentido de la libertad que nos permite ser dueños de nuestro propio destino. A volar, que no a soñar.





Avatar por defecto de un usuario no logueado
Los comentarios despectivos y los spoilers serán moderados. Si tienes cualquier problema escríbenos a contacto@filmin.es