Crónica Gijón 2019: "Sword of Trust" la mofa de la posverdad

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Gijón 2019: "Sword of Trust" la mofa de la posverdad

Lynn Shelton vuelve a casa con "Sword of Trust". La responsable de "Humpday" (2009), uno de los títulos más emblemáticos y recordados por el espectador más fiel del Festival de Gijón regresa a tierras asturianas 10 años después de hacerse con los premios a Mejor Actor (en aquel entonces fue para Mark Duplass, este año probablemente lo sea para Marc Maron) y Mejor Directora.

¿De qué va?

Cuando Cynthia y Mary acuden a recoger la herencia de la abuela difunta de Cynthia, el objeto que encuentran es una espada antigua que al parecer es la única prueba física que existe de que el Sur ganó la Guerra Civil. Ambas deciden tratan de empeñar la espada en una tienda local regentada por un excéntrico vendedor y por su hijo Nathaniel. Cuando descubren que el objeto es una auténtica reliquia que puede ser vendida en el mercado negro, las dos parejas se ponen manos a la obra para encontrar al mejor postor.

¿Quién está detrás?

Fresca, espontánea, divertida y al natural, así se presentaba, ya 10 años atrás, el particular "Humpday" de Lynn Shelton en Gijón. Un entrañable retrato de la amistad y las relaciones humanas, pero también un incisivo toque de atención que profundizaba en las miserias de la masculinidad, que se construía a partir de una hilarante situación como la que desencadenaban Ben y Andrew, dos amigos heterosexuales que para demostrarse su fuerte amistad decidían acostarse juntos y rodar un film pornográfico de índole homosexual. Premio del Jurado en Sundance y merecedora de los reconocimientos a Mejor Director y Mejor Actor en Gijón, la directora norteamericana vuelve a casa con "Sword of Trust". Shelton también está presente en Filmin con "El amigo de mi hermana", una comedia del todo alocada y bañada en tequila.

¿Quién sale?

Marc Maron presenta las credenciales necesarias para llevarse el premio a Mejor Actor. Escritor, crítico y cómico además de actor, muchos lo reoncocerán por su papel de secundario destacado en "Joker". Le acompañan, y a un nivel similar en cuanto a lucidez y naturalidad, Jillian Bell, Michaela Watkins y un desternillante Jon Bass. Mención aparte el papel secundario, pero igualmente relevante, que se reserva la propia Lynn Shelton.

¿Qué es?

La ridiculez de la posverdad en modo Mumblecore

¿Qué ofrece?

La figura del hombre-orquesta, al mismo tiempo escritor, operador de cámara, director de actores y editor de sus imágenes, se iba imponiendo en algunos puntos de la geografía norteamericana como ChicagoBostonPortlandBrooklyn… Pero fue en el festival South by Southwest, en Austin, donde por primera vez se acuñó un término que englobaría en adelante todas las propuestas nacidas bajo este signo. La culpa la tuvo un técnico de sonido que utilizó la palabra Mumblecore para hablar de la película independiente en la que acababa de participar; su trabajo no debía ser lo más destacable de la propuesta, entre diálogos prácticamente inaudibles y palabras pronunciadas entre dientes, pero las emociones afloraban de los personajes de una forma natural. Desde entonces, Mumblecore se utiliza para definir el trabajo de toda una generación de cineastas norteamericanos que han hecho de la independencia más militante su bandera, capaces de rodar con presupuestos inverosímiles para la industria y de conseguir transmitir con sus obras una emoción que brilla por su ausencia en la mayoría de productos hollywoodienses. Lynn Shelton vendría a ser una de esas directoras criadas en la tradición del Do it yourself, que demuestran con cada una de sus obras que puede hacerse gran cine al margen de las instituciones, armados con cámaras digitales, acompañados muchas veces por actores no profesionales, con poco presupuesto, escasas localizaciones, muchas ideas y, casi siempre, con unos diálogos medio improvisados en los que resuenan ecos del cine francés de finales de los 60 o del cine americano de los 70 que encumbró a gente como Arthur Penn o John Schlesinger. Sus películas son lienzos en blanco sobre los que consiguen plasmar con inteligencia su preocupación por una incomunicación creciente, la sensación de aislamiento que ésta conlleva en un mundo cada vez más ‘comunicado’ (en esto las nuevas tecnologías tienen mucho que ver), y también la dificultad de las relaciones y, cómo no, el sexo. Pues bien, todo ello está presente en la inspirada "Sword of Trust", con la pequeña gran novedad que la nueva obra de Shelton viene marcada por un claro carácter político, o más bien, de mofa política. Hablamos de una delirante comedia de enredos plagada de encanto y espontaneidad en la que una herencia, y en concreto una reliquia en forma de espada, es el elemento catalizador que lleva a dos parejas, no solo a intentar encontrar el mejor postor, sino a profundizar también en los estigmas del racismo y la ridiculez conspiranoica de la posverdad. También en la esfera íntima de un personaje principal que más allá de su aparente indolencia ante la vida existe con el dolor de un amor verdadero sacudido por la adicción a las drogas. Todo ello tiene cabida y absoluta armonía en una de las películas más tiernas, simpáticas y disfrutables que conforman la imprevisible sección oficial de esta nueva edición del Festival de Gijón.





Publica un comentario

1 valoración

𝓑𝓾𝓮𝓷𝓪 𝓹𝓮𝓵𝓲𝓬𝓾𝓵𝓪 𝓟𝓾𝓮𝓭𝓮 𝓿𝓮𝓻 𝓮𝓼𝓽𝓪 𝓹𝓮𝓵í𝓬𝓾𝓵𝓪 𝓬𝓸𝓶𝓹𝓵𝓮𝓽𝓪 𝓮𝓷 𝓬𝓪𝓵𝓲𝓭𝓪𝓭 𝓮𝓷 𝓮𝓼𝓽𝓮 𝓼𝓲𝓽𝓲𝓸 𝙉𝙀𝙒𝙁𝙄𝙇𝙈21, 𝘾𝙊𝙈

22 noviembre 2019 (Editado)