Crónica Gijón 2019: "Just Don't Think I'll Scream" y el cine le salvó

Autor: Filmin Fuente: Filmin

Crónica Gijón 2019: "Just Don't Think I'll Scream" y el cine le salvó

Más de 400 extractos de películas de todo tipo de procedencias y estilos conforman una de las propuestas más salvajes, lúcidas e intensas que probablemente disfrutaremos en el circuito festivalero del presente año. "Just Don't Think I'll Scream" llega a Gijón tras erigirse en una de las grandes sensaciones de la pasada Berlinale. No hay duda en que estamos ante una de las principales favoritas a llevarse el premio Rellumes.

¿De qué va?

Un hombre de 45 años se recluye en un pueblo alsaciano de montaña . Solo, tras la ruptura de la relación que un día le llevó hasta allí, su única salida es el visionado continuado de películas de todas las épocas. Su grito de desesperación, su mensaje de náufrago, se muestra a través de esos filmes que deglute de forma compulsiva a razón de tres, cuatro o cinco por noche. El flujo de imágenes es interminable, fragmentos de cientos de largometrajes se suceden en rápida sucesión. El Cine como salvación y condena, como objeto romántico definitivo. Frank Beauvais compone un impresionante collage de imágenes, un catálogo imperdible para quienes hayan conocido de cerca la soledad y hayan huido de ella a través del Cine.

¿Quién está detrás?

Un artista que traduce su lacerante crisis depresiva en plena genialidad creativa. El cineasta pero también músico y programado, Frank Beauvais nació en Phalsbourg, Francia, en 1970. Estudió inglés en la Universidad de Estrasburgo. De 1999 a 2002, programó la competencia del Festival de Cine de Belfort Entrevues. "Just Don't Think I'll Scream" es su primer largometraje tras una amplia carrera como cortometrajista. Mención especial tambien la que merece el visceral y sublime trabajo de edición de su montador Thomas Marchand

¿Quién sale?

Extractos de más de 400 películas que van de Eastwood a Bonello, de Carpenter a Von Sternberg)

¿Qué es?

Una de las propuestas más salvajes, lúcidas e intensas que probablemente disfrutaremos en el circuito festivalero del presente año. 

¿Qué ofrece?

De los ataques terroristas de Niza a la muerte de Prince, de los refugiados en el Mediterráneo a la pérdida de su padre. El grito de desesperación de Frank Beauvais se muestra a través de esos filmes que ingiere de forma compulsiva a razón de tres, cuatro o cinco por noche. Estado antisocial y depresivo que afronta teniendo en el cine como única vía de escape a su apatía y desazón. Crisis existencial y vital que no tiene otra forma de afrontar que a través de la creación de un cine compuesto por fragmentos de otros cuyo significado adquiere una dimensión íntima y personal, tanto como política y social. Una suerte de diario terapéutico audiovisual que cubre el período comprendido entre abril y octubre de 2016 y se entrega igualmente a gran velocidad. Sin automóvil, sin trabajo, sin futuro. "Just Don't think I'll Scream" habla de esta existencia solitaria, su depresión y ataques de pánico, su obsesión por ver un gran número de películas (a la vez una bendición y una maldición).  Y lo hace a través de un trabajo de montaje alucinante que no da respiro alguno y que viene a certificarnos que el cine probablemente sea el arte más multidireccional y expansivo. Su significado y sentido bien pude depender del que le demos cada uno de nosotros. ¿El remedio convertido en enfermedad? podría ser el caso. Como bien diría Almodóvar en "Dolor y Gloria", "y el cine me salvó" (o mejor dicho en este caso, lo exorcizó). 



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