Crónica Gijón 2018: "Tarde para morir joven" corre perro, corre

Autor: Elodie Mellado Fuente: Filmin

Crónica Gijón 2018: "Tarde para morir joven" corre perro, corre

Seis años después de su emergente irrupción con su reveladora "De jueves a domingo", la cineasta chilena Dominga Sotomayor reaparece en la escena cinematográfica con su segundo largometraje, "Tarde para morir joven", donde sigue los pasos de aquel cautivador debut que bien le valió el Premio a la Mejor Película en el Festival de Rotterdam. Tras su paso por Locarno, donde también acabó premiada con la Mejor Dirección, se estrena en Sección Oficial del Festival de Gijón reclamando por derecho propio haberse convertido en una de las nuevas voces más estimulantes del actual panorama latino.

¿De qué va?

La democracia vuelve a Chile el verano de 1990. En una comunidad aislada, Sofía, Lucas y Clara, enfrentan sus primeros amores y miedos, mientras se preparan para la fiesta de año nuevo. Puede que vivan lejos de los peligros de la ciudad, pero no de los de la naturaleza.

¿Quién está detrás?

La realizadora chilena Dominga Sotomayor se dio a conocer con una de esas óperas primas que quedan grabadas en nuestra memoria. Muy al estilo "Verano 1993", con misma sensibilidad observacional, "De jueves a domingo" se revelaba en un coming of age inmerso en una road-movie cuyo último viaje que se convertía en una despedida final, donde a través del largo recorrido, la soledad del paisaje y el encierro familiar del coche, se iba relevando la crisis matrimonial de los padres de la joven protagonista. Con ella ganó el premio a Mejor Película en el Festival de Rotterdam, y con su nueva obra se ha hecho con el premio a Mejor Dirección en el pasado Festival de Locarno. Ahora compite en toda una Sección Oficial del Festival de Gijón postulándose como una de las piezas fílmicas mas íntimas y poéticas que nos dejará el cine latinoamericano este año. 

¿Quién sale?

Entre los muchos personajes que desfilan ante la cámara de Sotomayor es imposible no pararse ante la presencia de la debutante Demian Hernández, la responsable de retomar la historia de "De jueves a domingo", ahora una joven en los albores de la adolescencia que carga en sus facciones todo el peso de una vida, donde ya sintomatizan sus primeras cicatrices amorosas tanto como familiares. Mención especial a Antonia Zegers, una de las hermanas de "El Club" de Pablo Larraín.

¿Qué es?

"Verano 1993" +"La comuna" con la cámara de Lucrecia Martel.

¿Qué ofrece?

Existe un fenómeno curioso alrededor de los ritos de paso, cuando los vivimos, somos prácticamente incapaces de reconocer que aquella Nochevieja o verano olvidado de los noventa podría haber marcado la historia de nuestras vidas, pero es quizá el cine, en su brillante capacidad para ordenar narrativamente nuestros eventos vitales, quien con más fascinación ha sabido capturar estos momentos de cambios: de la niñez a la adolescencia, de la adolescencia a la vida adulta. Este es el trayecto que ha seguido la filmografía de la cineasta chilena Dominga Sotomayor, que tras brindarnos una bella y sutilmente desgarradora coming of age con "De jueves a domingo", salta al siguiente eslabón para abrazar toda la intensidad del fin de la adolescencia marcada nuevamente por la disfuncionalidad familiar, enmarcándolo en un mágico verano de la Chile que salía de la dictadura para dar sus primeros pasos en la democracia. Un halo de nostalgia y colores suaves empieza a envolvernos a medida que la cámara se posa y da espacio a los muchos personajes que componen este fresco vital dibujado por la galardonada realizadora. 

En el marco de una comuna apartada de la gran urbe, sus miembros y habitantes empiezan a prepararse para una Fiesta de Fin de Año que, a cualquier persona que haya crecido en el hemisferio norte, verá con una descolocación estacional fascinante. Es aquí cuando los ecos del cine de Lucrecia Martel se hacen más palpables a medida que avanzamos en el tiempo y en las vidas de los protagonistas para descubrir otra capa que se esconde tras las cálidas imágenes de la convivencia comunal. El idilio deja paso a una tristeza y oscuridad que cada vez más se va adueñando de las historias de los personajes. El amor no correspondido, la pérdida de la inocencia, la desestructuración de la familia y hasta la lucha de clases hecha metáfora perruna. Una nostalgia que embellece a nivel formal y arrebata en lo narrativo, el paso y peso del tiempo capturados por la cámara certera de la cineasta chilena, que bien le mereció ese premio a la Mejor Dirección en el Festival de Locarno. Una nueva voz que, tras seis años de silencio, vuelve a postularse como una de las más únicas y distintivas de la estimulante cinematografía latinoamericana. 



Avatar por defecto de un usuario no logueado
Los comentarios despectivos y los spoilers serán moderados. Si tienes cualquier problema escríbenos a contacto@filmin.es