Crónica Gijón 2018: "Cantares de una revolución" la voz de Nacho Vegas rescata el mito

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Gijón 2018: "Cantares de una revolución" la voz de Nacho Vegas rescata el mito

Solo por ser el primer largometraje asturiano desde hace más de dos décadas en participar en Sección Oficial del Festival de Gijón ya merece todos los honores. De hecho, su realizador no es otro que Ramón Lluis Bande, y su protagonista, Nacho Vegas. Dicho de otra forma, dos de las figuras artísticas más relevantes del panorama asturiano contemporáneo. Música y cine al servicio de la preservación de la memoria histórica, al son de los "Cantares de una revolución"

¿De qué va?

"Cantares de una revolución" recorre algunos de los sucesos y escenarios más significativos de la insurrección de los obreros y campesinos asturianos en octubre de 1934.

¿Quién está detrás?

El responsable del que probablemente suponga el díptico cinematográfico más importante del cine español reciente, aquel que lleva impresa la memoria histórica de la guerra civil española como principal referente. Nos referimos, en efecto, a "Equi y n'otru tiempu" y "El nome de los árboles". Desde Filmin os brindamos la oportunidad de sumergiros en la imprescindible filmografía de Ramón Lluís Bande que a día de hoy, con el debate de las exhumaciones abierto, se antoja más necesaria que nunca. Un cine insobornablemente arraigado al recuerdo de la dolorosa historia de esta nación, propulsado por la obligada búsqueda de recuperar nuestra memoria histórica. El recuerdo frente al olvido.

¿Quién sale?

Una de las grandes figuras de la canción española. 16 años después de su última colaboración conjunta en "El Fulgor", se dice pronto, el director asturiano cuenta con el protagonismo de Nacho Vegas. Él es el responsable de rescatar de interpretar la música popular de la época, así como de dar voz a las palabras del presidente del Tercer Comité Revolucionario, Belarmino Tomás. Y lo hace con la colaboración de veteranos de guerra así como de las generaciones venideras. La transmisión y preservación de la memoria como su principal eje.

¿Qué es?

Su título habla por sí solo: "Cantares de una revolución".

¿Qué ofrece?

Fue la antesala a la Guerra Civil española, el fatídico prólogo que desencadenó la irrupción del General Franco y la dictadura. Para todo aquel que no esté puesto en ella, como he de reconocerlo, es mi caso, Wikipedia le aclarará que "la Revolución de Asturias fue una insurrección obrera ocurrida en Asturias en el mes de octubre de 1934 que formaba parte de la huelga general revolucionaria y el movimiento armado organizado por los socialistas en toda España". 

Una revolución que se erigió con el paso del tiempo en un mito para la izquierda obrera española y europea más allá de resultar finalmente quebrada a manos de las fuerzas fascistas. Mito que con el paso del tiempo se ha ido diluyendo y que muchos, como ha sido mi caso, repito, no teníamos vigente y desconocíamos. Curioso cuanto menos, lo mismo sucede con quienes lo protagonizaron, sus principales responsables a quienes Nacho Vegas  y Ramón Lluis Bande rinden  homenaje: los mineros, quienes sin armas de fuego pero cargados con dinamita hasta los dientes, fueron el último bastión que resisitó a la sublevación a manos del fascismo. Sí, mineros cuyo estilo de vida precisamente permanece hoy día moribundo, se revuelve en la tumba y se resiste a irse de este mundo, una sombra anacrónica, pero llena de una dignidad perdida, de quien alguna vez sostuvo nuestra sociedad. Una forma de vida en trance de desaparecer, pero que ha sido esencial para la constitución de la sociedad del bienestar contemporánea. Factor clave que realizador y cantante asturiano demuestran tener bien interiorizado a la hora de rendirles homenaje desde un enfoque tan austero y crudo como definitivamente evocador a su vez que emocionante. Estructurada a través de una cámara fija que da cuerpo a las set-pieces, el espacio vuelve a ser un elemento clave tal y como siempre sucede en el cine de Lluis Bande. Espacios en los que se dieron matanzas, torturas y crímenes múltiples, son ahora poblados por lecturas y canciones que honran la memoria de quienes entonces perecieron. De quienes hoy día bien deberíamos tomar ejemplo. Cantemos.

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