Crónica Gijón 2017: "La Vida Lliure" una isla con tesoro

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Gijón 2017: "La Vida Lliure" una isla con tesoro

Una cometa, un niño, su padre, la montaña y un cuento sobre un gigante por contar. Desde un enfoque tremendamente personal, expresado a través de un sutil lirismo y articulado sobre una embriagadora sensibilidad, "Un día perfecto para volar" supuso una lección de cine y vida en su mínima pero a su vez, máxima expresión. Hablamos de la anterior película de Marc Recha, a la que ahora da continuidad con "La Vida Lliure", una coming of age ambientada en la Menorca de la I Guerra Mundial que narra la historia iniciática de dos niños cuya madre ha tenido que escapar, y su encuentro con Rom, un hombre misterioso que vive en la playa y que con su aire de aventurero de otros tiempos les cuenta a los niños historias extraordinarias. Cuéntame otro cuento, Marc.

¿De qué va?

Menorca 1918. La Primera Guerra Mundial se acaba. La isla es azotada por la gripe, la miseria económica y el contrabando. La madre de Tina, una niña de doce años, y de Biel, un niño de ocho, como tantos otros isleños emigra a Argelia dejando a los niños con su hermano, un payés viudo que malvive trabajando las tierras del amo. Tina y Biel, convierten los campos, los bosques y las calas cercanas en su terreno de juegos y aventuras infantiles, pero sobre todo anhelan reunirse con su madre. Un día, jugando por en una cala descubren a Rom, un hombre misterioso que vive en la propia playa. También una embarcación fondeada. Este inesperado acontecimiento cambiará el curso de su destino.

¿Quién está detrás?

Marc Recha ha dado pie a una de las obras más auténticas, personales y definitivamente insobornables del cine de autor nacional contemporáneo. Si con "Pau y su hermano" encandiló en la Sección Oficial del Festival de Cannes, con "Las manos vacías" resultó profeta en su tierra, sus "Días de Agosto" lucieron en el Festival de Locarno, "El árbol de las cerezas" le llevó al Premio FIPRESCI (también en Locarno) y finalmente, con "Petit Indi" logró conjugar el tan ansiado éxito de público y crítica.

¿Quién sale?

 Marc Recha vuelve a contar con Sergi López en un papel que presenta muchos paralelismos con el interpretado en su anterior obra, "Un día para volar". Un papel hecho a su medida, un hombre estrafalario y misterioso que parece vivir en plena cala sin tener que dar cuentas a nadie y que demuestra tener un tacto especial a la hora de ganarse la confianza de Tina y Biel, a quienes dan vida los menorquines Mariona Gomila y Macià Arguimbau.

¿Qué es?

Una película de aventuras bajo la influencia de Robert Louis Stevenson, Albert Camus, Josep Pla o hasta William Faulkner, nombres que el propio Recha identifica como principales referentes También podríamos señalarla como el reverso luminoso de "Pa Negre".

¿Qué ofrece?

Es una de las principales señas de identidad por las que se distingue el insobornable cine de Marc Recha. Hablamos de esa capacidad intrínsecamente personal que el realizador catalán atesora para expandir grandes universos partiendo de historias mínimas y ecosistemas muy locales, además de particulares. Virtud que tanto en su anterior "Un día perfecto para volar" como ahora, en "Las Vida lliure", ha llevado a su más sensible expresión. Su nueva película bien podríamos enmarcarla en ese clásico género de Aventuras que lamentablemente, tanto brilla por su ausencia en el cine de hoy día. En ella tenemos el descubrimiento de un tesoro con una guerra de trasfondo que está poblado por leyendas sobre fantasmas y piratas. Una esencia clásica y melancólica que perfectamente encarna la figura de Rom, hombre estrafalario y misterioso donde los haya que vive y duerme en la playa. Alguien que con su aire de aventurero de otros tiempos les cuenta a los niños historias extraordinarias. 

Pero de lo que ante todo nos habla "La vida lliure" es de la perdida de la inocencia que en este caso, conlleva el cumplimiento de un sueño. Él de Tina y Biel. Y éste no es otro que el de escapar de la isla para reunirse con su madre en Argelia. En otras palabras, poder abrazar una vida libre. Un carácter iniciático que Recha ha tenido la delicadeza de plasmar en un contexto que destaca por su carácter fabulesco y un marcado contraste. Porque su nueva película supone también un sentido homenaje a la isla de Menorca y a su hermoso paisaje agreste. Un lugar paradisíaco que sin embargo, está azotado aquí por el fuera de campo, por la miseria y la violencia que deja la guerra a su paso. Aunque más allá de la tristeza y pobreza que acuciaba aquella época, escarbando en la memoria de Menorca encontramos también un poso de historias míticas que dan rienda suelta a todo un imaginario: es el caso de los barcos mercantes torpedeados por los submarinos alemanes, también de los pescadores locales abocados al contrabando lucrativo. Un mundo extinguido enmarcado en una suerte de mar y montaña sutilmente íntimo, que el director de "Pau y su hermano" recupera y hace suyo para regalarnos una conmovedora miniatura impregnada de calidez que rebosa un excepcional amor por el detalle y por sus personajes. Y hasta giros sorprendentes e inesperados. Tesoro.

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