Crónica Donosti 2019: "Zeroville" poseído por el cine

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Donosti 2019: "Zeroville" poseído por el cine

Todo lo que rodea a la nueva película de James Franco hace de ella una película pretendidamente maldita, una obra que apunta a culto instantáneo. Hablamos de una delirante carta de amor al cine, o más bien a estar poseído por él, cuya dimensión resulta del todo consecuente a la hora de trascender la pantalla . Empezamos por destacar el hecho de que haya sido retirada de competición con el festival ya comenzado por el inesperado y no anunciado estreno comercial que "Zeroville" ha tenido en Rusia. También el hecho de que hablemos de una obra que, una vez rodada en 2015, se metió en el cajón debido a la quiebra de los productores. Una película que hace aún más grande si cabe la mítica teoría del prestigioso crítico estadounidense J. Hoberman: las películas que resultan ser tan conscientemente malas, paradójicamente, acaban por ser realmente buenas. Ese vendría a ser el caso de la gloriosamente enajenada adaptación que Franco brinda a la novela homónima de Steve Erickson.

¿De qué va?

Vikar, un estudiante de arquitectura sin habilidades sociales, viaja en autobús hacia Hollywood inspirado por las pocas películas que ha visto. El joven impresiona a Soledad, una bella actriz, con el tatuaje que luce en su cabeza rapada, que muestra la imagen de Montgomery Clift y Elizabeth Taylor tal y como aparecían en Un lugar en el sol. Al poco tiempo de entrar en el mundo del cine, primero como diseñador y después como montador, Vikar emprende un viaje de ensueño a un mundo de películas que termina en tragedia con un descubrimiento casi horrible.

¿Quién está detrás?

Parece que James Franco ha hecho de San Sebastián su nueva casa tras hacerse con la Concha de Oro dos años atrás con "The Disaster Artist" y ahora estrenenando en esta nueva edición del Zinemaldi su última locura cinematográfica. Pero contra todo pronóstico, lo que supuestamente iba a ser un estreno mundial para el festival español se ha quedado en estreno parcial, pues de forma abrupta e inesperada, "Zeroville" se ha estrenado comercialmente en Rusia hace escasos días. Un auténtico plot twist que ha dinamitado sus opciones para entrar en el palmarés final pero que, sin duda, ha alargado la leyenda de ese nuevo rebelde sin causa de Hollywood llamado James Franco.

¿Quién sale?

 Una vez más, los hermanos Franco se reunen en la gran pantalla tal y como ya hicieran en "The Disaster Artist", donde para esta ocasión el joven Dave se pone en el papel de todo un Montgomery Cliff. A la fiesta se han unido Megan Fox (encarnando a una femme fatale que bien podría salir de una película de Jess Franco) Will Ferrell (que nos deja dos números musicales para el recuerdo) Seth Rogen (como no, ademas de puros, fumando marihuana) Danny McBride, Jacky Weaver y por supuesto, el culpable de todo esto: el propio James Franco. Pero más allá de esta ilustre y a su vez que irreverente trouppe de estrellas, en "Zeroville" hay una constante e inabarcable lluvia de guiños y referencias a Hollywood. Imposible retenerlas todas pero entre ellas encontramos, así a botepronto, desde "Apocalypse Now" a "Casablanca" pasando por "Taxi Driver", "El crepúsculo de los dioses", "Apocalypse Now",  "Vampire Lesbos""Juana de Arco""Eraserhead"Walter Murch, Steven Spielberg, Francis Ford Coppola, Marlon Brand, y por supuesto, "Un lugar en el sol" con Montgomery Clifft y Elizabeth Taylor a la cabeza. Por aparecer, aparece hasta Alberto Barbera, director artístico del Festival de Venecia.

¿Qué es?

Algo así como si Abel Ferrara y David Lynch dirigieran a cuatro manos "Barton Fink"

¿Qué ofrece?

Han acabado con la paciencia de intérpretes y cineastas, han retrasado películas durante más de diez años y han conseguido que los espectadores nos volvamos locos esperando su salida y que indaguemos en las entrañas de las disputas entre egos. Hablamos, en efecto, de películas malditas, muchas de ellas consciente y pretendidamente malas, a menudo maltratdas, obras que en su día el prestigioso crítico cinematográfico J. Hoberman tuvo la lúcida ocurrencia de poner en valor a través de su ya histórico artículo publicado en la revista Film Comment en 1980 y titulado "Películas Malas". Hablamos de películas que hacen evidente su precariedad de medios, que no tienen respeto alguno por la continuidad narrativa o la lógica de un lenguaje predeterminado. De obras aparentemente descuidadas, tanto desde su producción a su montaje o su trabajo interpretativo. Películas que, en definitiva, convierten sus evidentes defectos en virutosismo.

Pues bien, en esta terna entra de cabeza "Zeroville", una película con la que James Franco da, por otra parte, un nuevo paso del todo coherente y consecuente con el camino que ha tomado su cinefilia en los últimos años, paralelamente a su provocativa y arriesgada obra. Si en "Interior. Leather Bar" rendía homenaje al "Cruising" de Friedkin y Pacino, en "The Disaster Movie" le tocó el turno a la película más mala de la historia del cine como es "The Room". En esta ocasión, con "Zeroville" rinde homenaje al cine en sí, pero ante todo al enajenado oficio que supone ser montador. De hecho, la grandeza de la película radica principalmente en la delirante fascinación que le lleva a uno a estar poseído por el cine. La película es una locura absoluta en su ensamblaje, en su aura onírica tanto como en su dimensión metacinematográfica. "Zeroville" nos mete de cabeza en el rodaje de "Apocalypse Now", nos lleva a volandas de la mano de una femme fatale, nos hace bailar y cantar con dos inolvidables número musicales  de la mano de Will Ferrell y ante todo nos vuelve locos con su estrambótico y surrealista montaje. Y es que ya se sabe, si hay una función dentro de la realizacion de cine que no admite cordura alguna esa es la del montador. En efecto, estamos ante una obra de culto instantáneo, una película que de ser tan conscientemente mala acaba por resultar grandiosa. Una de esas obras que a lo "Southland Tales" o incluso "The Room", no solo resisitirá firme al paso del tiempo, si no que este la hará más grande si cabe. Sin duda alguna estamos la que será para un servidor la película del festival.


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