Crónica Donosti 2019: "Una gran mujer" la guerra en ellas

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Donosti 2019: "Una gran mujer" la guerra en ellas

Más allá de la polémica desatada por mostrar la filmación, presuntamente real, de unas ejecuciones militares, "Demasiado Cerca (Tesnota)" fue, para un servidor, una de las propuestas más poderosas y prometedoras de cuantas nos descubrió el circuito festivalero de 2017. Mundialmente aclamada y ultrapremiada a lo largo de su interminable paso por diversos festivales de todo el mundo (suyo fue el Premio FIPRESCI en Un Certain Regard) el relevante debut en el cine de Kantemir Balagov se revelaba un ejercicio de cámara tenso y febril que ante todo atentaba contra la mentalidad de un país entero: Rusia. Una obra portentosa a todos los niveles que directamente, corta el aliento. En alma y cuerpo. Razones de peso que nos han llevado a tener "Una Gran Mujer" entre nuestros títulos predilectos de esta nueva edición del Festival de San Sebastián, donde llega tras competir en Un Certain Regard del pasado Festival de Cannes.

¿De qué va?


1945, Leningrado. La Segunda Guerra Mundial ha devastado la zona, demoliendo sus edificios y las vidas de sus habitantes. Dos mujeres jóvenes, Iya y Masha, lucharán por reconstruir sus vidas en una ciudad en ruina.

¿Quién está detrás?

"Demasiado Cerca (Tesnota)" fue uno de los grandes fenómenos del Festival de Cannes 2017. Con el Premio FIPRESCI bajo el brazo, el ruso Kantemir Balagov se erigía ante todo pronóstico en uno de los nombres propios capitales de aquella edición. Una obra prodigiosa y poderosa en cuerpo y alma a la que tan solo dos años después, da continuidad con "Una gran mujer", su segunda película, en la cual y para nuestra sorpresa, aparece el nombre oligarca Roman Abramovich entre los agradecimientos. Uno de los directores rusos mas prometedores del momento.

¿Quién sale?

"Una gran mujer"está protagonizada por Viktoria Miroshnichenko y Vasilisa Perelygina, dos rostros debutantes que ateniéndonos a su estoica contención interpretativa, cualquiera diría que son actrices consagradas.

¿Qué es?

Un cuadro maestro en el que en su fascinante ensamblaje formal se perciben ecos que van desde Aleksey Balabanov a Aki Kaurismäki pasando por Christopher Doyle, Aleksandr Sokurov, “L’Apollonide” o incluso “La Posesión”.

¿Qué ofrece?

“Una gran mujer” es, ante todo, una historia de mujeres en guerra. Un poderoso retrato femenino que lejos de enclavarlas al ámbito doméstico, trasciende el sometimiento de su figura al entorno hogareño. Es decir, Iva y Masha son dos mujeres que intentan resurgir de sus propias cenizas tras regresar de luchar en el frente contra el ejército nazi. Y lo hacen en un Leningrado completamente dinamitado, en el seno de un país existencial y físicamente abatido, a su vez que afrontan su papel en la sociedad condicionadas por la impuesta obligación biológica de ser madres. 

De hecho, es el vínculo materno filial, o mejor dicho, la lucha de ambas por gestarlo (y también erosionarlo) el motor principal de esta obra de apabullante poderío estético, concretamente pictórico. De hecho, si hay un defecto a destacar de ella es que su estructura y evolución narrativa, que se percibe a ratos estancada y excesivamente dilatada, no llega a estar nunca a la altura de su hechizante excelencia formal. Y es que a pesar de que “Una gran mujer” es un cuadro en constante movimiento en el que el tratamiento del color y el empleo de la luz adquieren una resonancia majestuosa, esto no conlleva que, en sus secuencias más memorables, en sus más destacables picos de grandeza, vuelva a incidir en ese inconfundible recurso de incrustar la cámara por el que se caracterizó su reveladora ópera prima. Un estoico ejercicio de contención emocional y de prodigio formal que nos confirma que el cine ruso (y europeo) tiene un nuevo nombre capital. Celebrémoslo.



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