Crónica Donosti 2019: "La luz de mi vida" en un mundo de hombres

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Donosti 2019: "La luz de mi vida" en un mundo de hombres

Sorprende, cuanto menos, que un año en el que no encontramos ninguna producción norteamericana en la lucha por el Oso de Oro durante el pasado Festival de Berlín, un título tan esperado como lo es la segunda obra como director de Cassey Affleck, fuera enmarcada en una sección paralela como Panorama y no, en cambio, en toda una Sección Oficial donde bien debió estar. Por suerte, la Sección Perlak de San Sebastián, haya donde se proyecta lo más destacado del circuito festivalero, al fin le hace justicia. A ella.

¿De qué va?

Un padre y su hija están atrapados en el bosque después de que una pandemia mortal alterara radicalmente el mundo extinguiendo (casi) todas las mujeres del mismo. "La luz de mi vida" se rebela así en una historia paterno-filial de ultraprotección pero también sobre la difícil tarea de educar y enseñar a vivir a los hijos para que un día puedan volar solos.

¿Quién está detrás?

Con el eco del reciente Oscar que su inconmensurable interpretación en "Manchester frente al mar" le ha proporcionado, Casey Affleck vuelve a ponerse tras la cámara con "La luz de mi vida", película que además de dirigir, escribe y protagoniza. Pero a diferencia de "I'm still here", el incendiario mockumentary que el menor de los Affleck rodó junto a Joaquin Phoenix, en este caso se trata de una ficción.

¿Quién sale?

Casey Affleck en su línea, haciendo nuevamente gala de esa presencia y ese magnetismo que tiene ante cámara y tanto le caracteriza.  Le acompañan la joven Anna Pniowsky y una Elisabeth Moss que en la piel de su difunta esposa irrumpe a cuentagotas entre flashbacks.

¿Qué es?

"The Road" + "Leave no Trace" + "The Last of Us"

¿Qué ofrece?

El cine ha fabulado en innumerables ocasiones con una catástrofe que lo cambiara todo. La era del átomo y la irrupción del más desalmado capitalismo detonó todas las fobias de una sociedad global que se dio cuenta de que ahora sí, era posible destruir el mundo. De hecho, el cine nos ha dado fines del mundo para todos los gustos: clásicos y rompedores, acongojantes y risibles, con zombies o sin ellos y muchas veces, pivotando sobre la relación entre padres e hijos. Y es precisamente en este recurrente espectro postapocalíptico, en este deshumanizado y arisco paisaje, donde se enmarca "La luz de mi vida", una película frágil y delicada donde las haya que pese a transitar los caminos más comunes a los que nos tiene acostumbrados este subgénero, logra sobresalir por la forma sensible, honesta y conmovedora que tiene de abordar y profundizar en el espectro íntimo. Tanto a nivel formal como conceptual. 

La relación entre padre-hijo que la nueva película de Affleck nos dibuja resulta tan creíble como hipnótica, puesta a prueba constantemente en el más hostil de los entornos. Triste, pesimista, pero también emocionantemente humanista. De hecho, la nueva película de Casey Affleck mira ante todo puertas hacia dentro, no tanto hacia fuera. La denuncia social o política que tanto caracteriza a este tipo de películas queda relegada a un segundo plano en pos del sentimiento del amor y protección, o más bien, del profeso del mismo que se transmiten entre padre e hijo. Que sus secuencias mas memorables se refieran a un cuento de cama que el padre cuenta a su hija mucho dice de ella. Si a ello añadimos lo cuidadosamente matizada que está su dirección artística, su esmerado trabajo de iluminación y fotografía, "La luz de mi vida" bien podríamos encumbrarla a la altura de títulos punteros como mismamente "The Road". En efecto, y sin lanzar las campanas al vuelo, bien hubiera merecido un hueco en Sección Oficial del pasado Festival de Berlín si tan solo nos limitáramos a sus incuestionables virtudes artísticas.




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