Crónica Donosti 2018: "Viaje al cuarto de una madre" mamá no es boba

Autor: Gerard Cassadó

Crónica Donosti 2018: "Viaje al cuarto de una madre" mamá no es boba

Presente en la sección Nuevos Directores del Festival de San Sebastián, la ópera prima de Celia Rico Clavellino es una pequeña pieza de cámara sobre la relación entre una madre y su hija interpretada con una exquisita sensibilidad. 

¿De qué va?

Tras la muerte del padre, Leonor (Anna Castillo) y su madre Estrella (Lola Dueñas) parecen tenerse únicamente la una a la otra. Su estrecha relación será puesta a prueba cuando Leonor, harta de la monotonía y de las pocas posibilidades que le ofrece su pueblo, decida mudarse a Londres para trabajar y aprender inglés.

¿Quién está detrás?

La debutante Celia Rico Clavellino, firme candidata este año al Goya a la Mejor Dirección Novel. Con su corto "Luisa no está en casa" (2012), participó en el Festival de Venecia y ganó el Gaudí de la categoría. Fue directora de segunda unidad de "No llores, vuela" (Claudia Llosa, 2014) y coguionista de "Quatretondeta" (Pol Rodriguez, 2016). 

¿Quién sale?

Lola Dueñas y Anna Castillo ya no necesitan presentación. Entra ambas suman 6 nominaciones a los Goya y tres premios. Són las dos protagonistas absolutas de una función en la que también encontramos, en papeles menores, a Pedro Casablanc ("B.") y Adelfa Calvo (Goya a la Mejor Actriz de Reparto por "El autor").

¿Qué es?

El intimismo y la fuerza de otra ópera prima nacional como "Lo mejor de mi" (Roser Aguilar, 2007) junto a las reflexiones sobre las relaciones madre-hija de "Brave" (M. Andrews, B. Chapman y S. Purcell, 2012). 

¿Qué ofrece?

En ocasiones el cine necesita de muy poco para hablar de muchas cosas y hacerlo con profundidad. "Viaje al cuarto de una madre" es innegablemente una película pequeña. Transcurre casi íntegramente en un espacio y el 90 por ciento del peso del relato recae sobre los hombros de sus dos protagonistas, Lola Dueñas y Anna Castillo. Esta economía de recursos no es obstáculo para que la película nos hable de grandes temas como la infelicidad y la frustración, la soledad, el duelo, el miedo o el amor. La relación de Estrella y Leonor sirve a Celia Rico para sacar de dentro sentimientos que probablemente guardaba en su interior. No es casual que tras el último fundido a negro la directora dedique la película a sus padres.

La pérdida de un ser querido y el vacío que deja a su paso, no sólo desde un punto de vista espiritual, sino también tangible, es uno de los fantasmas que sobrevuela un film en el que hay que interpretar muy bien todas las palabras y todos los silencios. La ausencia del padre de Leonor es un personaje más, evocado por los espacios que ha dejado vacíos, por la ropa y objetos que siguen en su armario, o por los lapsus verbales de la viuda que no ha superado su muerte. El otro fantasma que sacude la narración es la brecha generacional, cultural e incluso digital que distancia a dos mujeres únicamente unidas por el amor que se profesan, y por esas series que ven por Internet en un ritual que en realidad no es más que un pretexto para estar juntas.

"Viaje al cuarto de una madre" parece ante todo una bella carta de amor de la directora a su madre, tan sincera y conmovedora como la que firmó Nanni Moretti en "Mia madre" (2015). Un relato íntimo con el que resulta fácil empatizar y emocionarse, gracias a su honesta desnudez y al gran trabajo de sus dos actrices.

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