Crónica Donosti 2018: "Un hombre fiel" una frivolidad deliciosa

Autor: Gerard Cassadó Fuente: Filmin

Crónica Donosti 2018: "Un hombre fiel" una frivolidad deliciosa

En su segundo largometraje como director, el magnético Louis Garrel demuestra que su cine está mucho más próximo a las últimas películas de su padre, ligeras y cotidianas reflexiones sobre las relaciones de pareja, que a las primeras, mucho más experimentales. "Un hombre fiel" es una comedia romàntica tan controlada y con tanto carisma que es difícil no rendirse a ella, como bien les habrá pasado a los compañeros de BTeam Pictures, que este mismo fin de semana la traen a nuestras salas. A ella.

¿De qué va?

Abel (Louis Garrel) recibe una notícia bomba de su chica, Marianne (Laetitia Casta): está embarazada, pero no de él, sino de su mejor amigo Paul, con el que además va a casarse en breve. Ocho años después del porrazo, Paul fallece y Abel acude al entierro dispuesto a reencontrarse con su ex. Allí también está Éve (Lily Rose Depp), la hermana pequeña del difunto, que ha vivido siempre enamorada en secreto de Abel. Y Joseph (Joseph Engel), el hijo de Marianne y Paul.

¿Quién está detrás?

Louis Garrel, hijo del célebre director Philippe Garrel y de la cineasta Brigitte Sy, al que bien podemos definir como el Antoine Doinel del cine francés del presente siglo. Esa figura, la del hombre no excesivamente guapo pero extremadamente atractivo, que pierde la cabeza por las mujeres y parece padecer un galopante síndrome de Peter Pan, es la que parece haber asumido en muchas de sus películas como actor, desde "Soñadores" (Bernardo Bertolucci, 2003) a "La belle personne" (Christophe Honoré, 2008) o "La jalousie" (P. Garrel, 2013). Tras "Los dos amigos" (2015) -en la que ya interpretaba a un personaje llamado Abel-, "Un hombre fiel" es el segundo largo como director del actual marido de Laetitia Casta.

¿Quién sale?

El matrimonio Garrel-Casta protagoniza la película junto a Lily-Rose Depp, hija de Johnny Depp y Vanessa Paradis.

¿Qué es?

"Besos robados" (François Truffaut, 1968) + alguna de las últimas películas de Philippe Garrel.

¿Qué ofrece?

Cuando uno escucha por primera vez el estribillo de esa canción de Luis Eduardo Aute que reza "una de dos, o me llevo a esa mujer, o entre los dos nos organizamos, si puede ser", queda algo desconcertado. No parece esa una letra propia de la idiosincrasia del macho español, aunque Aute siempre fue más de bistró que de taberna. La frívola madurez con la que, en la canción, el supuesto amante A no sólo acepta la existencia del amante B, sino que incluso propone acordar una convivencia amoroso-sexual con la mujer en cuestión, parece imbuir el talante de los personajes de "Un hombre fiel". En una mezcla de inconsistente pasión y sorprendente practicidad, el trío protagonista de la película va y viene de una cama a la otra sin que la película jamás pierda la armonía. Nada parece excesivamente grave, ni siquiera la muerte, en una película que a primera vista parece muy deudor de las peliculas de Truffaut o Rohmer, pero que en realidad es hija de su tiempo. Por muy parisinos bohemios que sean sus personajes, y aunque parezcan anclados a un tiempo pretérito, la inconsistencia de los sentimientos y la fragilidad del compromiso són muy de esta era Tinder.

Como hiciese su padre en los 70 con Nico, o en "Les baisers de secours" con Brigitte Sy, Louis Garrel parece también plasmar en pantalla justo a sus parejas la pasión y los miedos de sus relaciones. Lo hizo en su primera película, "Los dos amigos", protagonizada por su entonces novia Golshifteh Farahani, y lo repite ahora con su actual esposa, Laetitia Casta. Ambos films no dejan de ser ficciones pero no es menos cierto que algo de verdad se cuela en las imágenes cuando una pareja se filma a sí misma. Y en este sentido Garrel parece decirle a su esposa que poco importan los volantazos de la vida, pues siempre se reencontrarán al final del camino.

Sin alcanzar los radicales extremos del cine de Arnaud Desplechin, "L'homme fidèle" avanza libre y sin rumbo, hace un amago de thriller y luego finta y se va por el otro lado, se reboza a veces en el ridículo y jamás se toma demasiado en serio a sí misma. Al fin y al cabo, ese es el único tono posible para una película sobre sentimientos caprichosos, en la que sólo el amor de un hijo a su madre parece realmente relevante. Al final, si somos incapaces de ser fieles, al menos organicémonos. Si puede ser. 


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