Crónica Donosti 2018: "Jesus" cuenta conmigo, no cuentes con él

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Donosti 2018: "Jesus" cuenta conmigo, no cuentes con él

Una entrañable miniatura japonesa de apenas 70 minutos de duración presenta todas las credenciales necesarias para llevarse le premio gordo de la sección Nuevos Directores de la presente edición del Festival de San Sebastián. El que la japonesa "Jesus" nos presenta es un relato maravillosamente LOL, un inclasificable coming of age que se sale de toda norma al hablarnos de lo que supone experimentar el duelo en la infancia. 

¿De qué va?

Yura es un joven cuya familia deja Tokio para irse a vivir con su abuela a una nevada zona rural. No solo ha de integrarse en su nuevo colegio; además, es un centro cristiano. Al principio le sorprende que a él y a sus compañeros de clase se les llame a rezar, pero poco a poco se adapta a su nuevo entorno. Un día, en medio de una oración, ve como se le aparece un pequeño Jesús. Cada deseo que Yura pide a Jesús se convierte en realidad y comienza a tener fe en el poder del Señor

¿Quién está detrás?

 Tras dirigir los cortometrajes The Swan Smiles (2016) y Tokyo 21st October (2018) y estrenarse como director con tan solo 13 años con la grabación de un videoclip que fue estrenado en el Fetival de Kioto, "Jesus" supone el primer largometraje del joven Hiroshi Okuyama.

¿Quién sale?

Los jóvenes Yura Sato, Riki Okuma y atención, el mismísimo Jesucristo.

¿Qué es?

El universo de Miyazaki con personajes de carne y hueso. Una suerte de "Yuki y Nina" en duelo.

¿Qué ofrece?

Si hay un consejo que un nuevo realizador debería aplicarse al pie de la letra para asegurarse echarse al ruedo sin morir en el intento, ese es el de rodar su ópera prima basándose en una historia o una situación que directamente apunte a su propia experiencia de vida. Un relato el cual tenga interiorizado de los pies a la cabeza. Ya sea porque lo haya vivido, porque le haya afectado de forma directa o indirecta a su propia existencia. Lo mismo da que sea desde la ficción o el documental. Un condicionante primordial, una suerte de cinturón de seguridad, que Hiroshi Okuyama bien ha tenido en llevar a su personalísimo terreno. Y es que de lo que "Jesus" ante todo nos habla es del proceso de duelo en la infancia. Un experiencia antinaturalmente precoz, incomprensiblemente dolorosa, más aún si quien ha fallecido es tu mejor amigo cuando ni tan siquiera rebasas los 10 años. Es lo que le sucedió al joven cineasta japonés y es lo que le sucede, también, al protagonista de su extraordinario debut.

Desde su aparente sencillez y exquisito tratamiento formal, "Jesus" se presenta como un relato maravillosamente LOL que sorprende desde una inclasificable fuga que finalmente uno comprueba que está ejecutada con toda la lógica y hasta sus máximas consecuencias. El conflicto, el dolor y por lo tanto, el profundo enojo que todo creyente puede tener con el propio Dios al que le entrega toda su fe en el momento que le toca vivir la muerte de un ser querido de forma antinatural, es el principal eje sobre el que bascula este afectuoso relato coming of age. Es algo así como si Hayao Miyazaki (el niño protagonista parece directamente salido de cualquiera de sus películas) dirigiera "Yuki y Nina" envuelto de frondosa nieve. "Jesus" es una película conmovedora y tierna a más no poder, tan original como arriesgada en su vertiente artística, que desde ya se postula junto a la vietnamita "The Third Wife"como principal favorita a llevarse el premio gordo de Nuevos Directores.

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