Crónica Donosti 2018: "High Life" los confines de lo humano

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Donosti 2018: "High Life" los confines de lo humano

Era nuestro título más esperado para está 66 edición del Festival de San Sebastián y para nada nos ha defraudado. El debut anglófono de ese tótem del cine francés que es Claire Denis es una provocativa muestra de ciencia ficción que tras su paso por el Festival de Toronto, ha llegado en su estreno internacional al Festival de San Sebastián para provocar de todo menos la indiferencia. Donde “High Life” nos lleva es a los confines de lo humano. Dicho de otra forma, directos al hoyo.

¿De qué va?

En el espacio profundo. Más allá de nuestro sistema solar. Monte y su hija Willow viven juntos en una nave espacial, completamente aislados. Monte, un hombre solitario que usa su estricta autodisciplina como protección contra el deseo –el propio y el ajeno–, tuvo a su hija contra su voluntad. Su esperma se usó para inseminar a Boyse, la joven que dio a luz a la niña. Formaban parte de un grupo de prisioneros: convictos espaciales, presos en el corredor de la muerte. Conejillos de indias enviados en una misión al agujero negro más cercano a la Tierra. Ahora solo quedan Monte y Willow. Y Monte ha cambiado. A través de su hija, por primera vez, experimenta el nacimiento de un amor todopoderoso. Willow crece y se convierte primero en adolescente y después en una mujer joven.

¿Quién está detrás?

Es una de las directoras más grandes con vida en el planeta (si no la más grande). El suyo es un cine tan físico y contundente como sensual y cautivador. Un cine rodado a flor de piel, con profunda sabiduría, amplio conocimiento pero también con tacto y sensibilidad. Un cine en el que siempre suena, y de que manera, Tindersticks, cuyas melodías lluviosas y nocturnas casan a la perfección con el tono y las estructuras de sus films, más cercanos al jazz que a la narrativa convencional. "Nenette y Boni", "Vendredi Soir", "Trouble Every Day""35 Rhums" o más recientemente "Una Mujer en África""Los Canallas", o su última y divina incursión en la comedia romántica "Un sol interior", son inescrutable prueba de ello. En el caso de "High Life" la realizadora francesa vuelve a contar con con un guión propio firmado junto a su colaborador habitual Jean-Pol Fargeau y la pareja de novelistas anglo-norirlandesa Zadie Smith Nick Laird.

¿Quién sale?

Cronenberg, Herzog, James Gray, los hermanos Safdie y ahora Claire Denis. Definitivamente "Crepúsculo" es ya historia. Robert Pattinson sigue con el rumbo enderezado hacia el cine más personal y arriesgado. Tan solo cabe celebrarlo. Le acompañan Juliette Binoche (quien repite junto a Robert Pattinson tras "Cosmóplis") en la que probablemente sea su caracterización más perversa hasta la fecha interpretando a una chamana del esperma que nos regala un baile para el recuerdo (ahí lo dejo) y la emergente Mia Goth, a quien recientemente hemos podido ver en "Suspiria" y "El secreto de Marrowbone". Destacar que el proyecto cuenta también con la participación del astrofísico Aurélien Barrau en su concepción, así como con el artista contemporáneo danés Olàfur Eliasson y con una música original compuesta por Stuart Staples y como no, Tindersticks

¿Qué es?

“Solaris” + “Alien 3” (pero sin Alien) + “Hijos de los hombres” + "Cosmópolis"

¿Qué ofrece?

El personalísimo cine de Claire Denis se ha regido siempre por un marcado ecleticismo a la hora de abordar diferentes géneros y universos, aunque sea siempre desde un mismo e inconfundible tratamiento formal y estético, desde una áspera visceralidad y una fisicidad marcadamente orgánica y sensorial. Así ha sido a la hora de abordar el cine romántico (“Vendredi Soir”), el cine negro (“Los Bastardos”) el cine de terror ("Trouble Every Day"), el coming of age (“Nenette y Boni”) o ahora, en el caso de la elusiva y malsana “High Life”, la ciencia ficción. La odisea en la que es embarca una nave tripulada por peligrosos criminales a la búsqueda de un agujero negro más allá de nuestro sistema solar, sirve de sugestivo hilo conductor para hablarnos de lo que vendría a ser el fin de la humanidad como tal. De los confines de lo humano. Cuerpos desalmados, suerte de conejillos de indias en el que no parece quedar resquicio alguno de benevolencia o compasión y que a lo largo de su abyecto trayecto se dirigen directamente hacia su volatilización. 

Y es que el ecosistema sobre el cual la nueva obra de la realizadora francesa levita es un universo marcadamente apocalíptico donde la imposibilidad para la procreación choca de bruces con la alienación de los cuerpos que conforman esta expedición y, en consecuencia, con su camino hacia ese agujero negro que simboliza el adiós a una condición: la humana. Sugerente cuanto menos. Más aún si tenemos en cuenta que la Tierra queda siempre en el retrovisor, un mundo distópico, descorazonado y desolado, el cual Claire Denis dibuja y escenifica desde un tratamiento de imagen completamente opuesto al que lo hace en la estratosfera. Del novedoso empleo de una nítida imagen digital para plasmar las secuencias del espacio exterior, de la nave interior, pasamos a esa imagen rugosa, granulada y texturizada (es decir, su sello autorial a nivel formal en el resto de su obra) con la que pone los pies en una tierra deshumanizada. Sensual y perturbadora a partes iguales, “High Life” es un fascinante festín de sexo depravado y fluidos desatados donde la cámara apenas se despega de los rostros y cuerpos a los que permanece incrustada. Una obra implacable que emana un magnetismo tan inmersivo como aversivo para finalmente llevar un género tan libre como lo es el de la ciencia ficción a su terreno más transgresor, el de la abstracción. Y es que por haber, no hay ni campo gravitatorio en la azarosa galaxia a la que Claire Denis nos lanza. Directos al hoyo. 

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