Crónica Donosti 2018: "Alpha, the right to kill" redada humana

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Donosti 2018: "Alpha, the right to kill" redada humana

Tras hacerse con el premio a Mejor Actriz dos años atrás con su anterior película, "Ma' Rosa", el realizador filipino Brillante Mendoza vuelve a competir en Sección Oficial de un festival de clase A como en este caso lo es San Sebastián. Y lo hace con "Alpha, the right to kill", lo que viene a ser un efectivo cruce de thriller y cine social que comienza como "The Raid" y acaba como “Kinatay”

¿De qué va?

Con el trasfondo de las enérgicas medidas del gobierno para luchar contra las drogas ilegales, la policía, liderada por los SWAT, lleva a cabo una operación para arrestar a Abel, uno de los mayores capos de la droga de Manila. El oficial de policía Espino y Elijah, un camello de poca monta convertido en confidente, proporcionan la información para la operación, que pronto desemboca en una violenta confrontación armada entre los SWAT y los hombres de Abel en un barrio de chabolas. Antes de que los investigadores irrumpan en el lugar de los hechos, Espino y Elijah huyen llevándose la mochila de Abel llena de dinero y metanfetaminas. Este gesto, de supervivencia para uno y de corrupción para el otro, desata una peligrosa serie de acontecimientos, a lo largo de la que ambos arriesgarán sus reputaciones, sus familias y sus vidas.

¿Quién está detrás?

El Mejor Director en el Festival de Sitges 2008 por “Kinatay”. 

¿Quién sale?

“Alpha, the right to kill” está protagonizada por Allen Dizon, quien por vez primera trabaja con Brillante Mendoza (y que por cierto, guarda un parecido razonable con Chow Yoon Fat) y por lijah Filamor, a quien pudimos ver protagonizando el pasado año en este mismo festival “Underground”, una producción filipina del propio Mendoza que resultó ser de las mejores películas que pudimos disfrutar en Nuevos Directores.

¿Qué es?

 Empieza como “The Raid” y desemboca en un cruce entre “Ma' Rosa” y “Kinatay”.

¿Qué ofrece?

Brillante Mendoza da continuidad a "Ma Rosa" (2016) incurriendo en este caso, y de lleno, en el cine de género. "Alpha, the right to kill" es un eficaz cruce de thriller y cine social en el que al igual que en su anterior obra, vuelve a presentar la droga como ese único y desesperado bote salvavidas que puede llevar a los estratos más bajos de Filipinas a sobreponerse a la extrema miseria a la que su hastiada existencia está directamente abocada. No es el caso, sin embargo, de las esferas más altas y en concreto, de la policía. De hecho, tal y como su propio título nos indica, la droga es ese factor x que les da carta blanca. Tanto para actuar a sus anchas, para matar a sangre fría sin tener que responder por ello, como para llenarse los bolsillos. Dicho de otra forma, la droga condena a los criminales mientras salvaguarda a los cuerpos de élite. La corrupción en su registro más inhumano. 

Es bajo este carácter de urgente denuncia que el realizador filipino ensambla una sólida y febril muestra de género que está impregnada del más desolador realismo aunque en este caso, sorpresa, se siente digno. Una noticia realmente celebrable ateniéndonos a los últimos trabajos que nos ha presentado el responsable de "Serbis" en los últimos años. Cierto es que "Alpha, the right to kill" no nos descubre nada nuevo, resulta un tanto obvia en el discurrir de su trama pero sin duda alguna, estamos ante la película más revindicable que el responsable de "Kinatay" nos ha brindado en los últimos años. Y es que su irrebatible pulso y manejo de la cámara, la inherente capacidad que atesora para pasar de un plano general a un plano detalle sin necesidad de cortar, algo que o es empresa nada fácil, son sus innegables virtudes. Aquellas que en el caso de su nuevo film vuelven a relucir con la agradecida novedad que lo hacen sobre un contexto irreprochablemente honesto.





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