Crónica Donosti 2016: "Orpheline" sola(s)

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Donosti 2016: "Orpheline" sola(s)

Cuatro momentos en las vidas de cuatro personajes femeninos que resultan ser uno mismo. Ante cámara esa nueva sensación del cine francés que son Adèle Exarchopoulos y Adèle Haenel, además de Gemma Arterton. Tras ella, el director responsable de esa suerte de "Braveheart" rodado a pelo que resultó ser "Michael Kolhaas", presentada en Cannes tres años atrás. El resultado es "Orpheline", dicho de otra forma, una obra tan robusta y arriesgada como definitivamente notable, que resulta vibrante y poderosamente femenina.

¿De qué va?

Cuatro momentos en las vidas de cuatro personajes femeninos. Una niña que vive en el campo y cuyo juego del escondite se convierte en tragedia. Una adolescente atrapada en una interminable sucesión de huidas, hombres y contratiempos, porque cualquier cosa es mejor que su desolado hogar familiar. Una joven que se muda a París y roza el desastre. Y finalmente una mujer adulta de éxito que se pensaba a salvo de su propio pasado. Poco a poco estos personajes se unen para formar una sola protagonista.

¿Quién está detrás?

El director responsable de esa suerte de "Braveheart" rodado a pelo que resultó ser "Michael Kolhaas", presentada en Cannes tres años atrás. Principalmente especializado en el campo documental, "Orpheline" supone la cuarta ficción de Arnaud des Pallières.

¿Quién sale?

Una sola protagonista a quien dan vida Adéle Hael (descubierta en "Les Combattants", protagonista de la última película de los Dardenne), Adèle Exarchopoulos ("La vida de Ádele"), ese emergente valor del nuevo cine francés que es Solène Rigot (que se dio a conocer por Nuevos Directores gracias a esa suerte de spin off de "La vida de Adéle que resultó ser "Puppy love") y la niña Vega Cuztiek. Les acompañan como secundarios de lujo una francófona Gemma Arterton y Sergi López.



¿Qué es?

El complemento visceral y femenino al "Fai Bei Sogni" de Marco Bellocchio.

¿Qué ofrece?

Con la magistral "Fai Bei sogni", estrenada en la Quincena de Realizadores del pasado Festival de Cannes, Marco Bellocchio dota de una dimensión desconocida a la plasmación del sentimiento de orfandad por el que crónicamente se ve sacudido su protagonista. Un dolor siempre presente en cada acción, cada plano, tanto de forma literal como poética, ya sea de forma explícita como metafórica, desde la vertiente visual o bien literal, pero siempre existencial. Hablamos de una película en la que no existen flashforwards ni flashbacks a pesar de que no deja de ir hacia delante y hacia atrás, más que nada porque no hay un punto de partida claro sobre el que levita, tampoco un punto medio en el que se detiene.

Pues bien, un camino paralelo, aunque también con claros elementos diferenciadores, es el que sigue Arnaud des Pallières con la ambiciosa y robusta "Orpheline", una obra tan arriesgada como notable que al igual que "Fai Bei Sogni", habla ante todo de la imposibilidad de aplacar el dolor provocado por el sentimiento de pérdida y abandono parental. Un hiriente vestigio que de forma inevitablemente endémica condena a su aguerrida protagonista a la más desatada deriva existencial. Las diferencias en este caso radican en que des Pallières la trabaja fracturando su narrativa desde una vertiente distinta (estructurada en cuatro partes, construida a partir de flashbacks, la acción va hacia detrás y no hacia delante, aunque finalmente desemboca en el presente). También en que la delicadeza y sutilidad que marca la película de Bellocchio es traducida en este caso en desgarro y frontalidad. Es decir, aquí no hay ni rastro de poesía pero sí mucho ’rock n’roll’ (en forma de sexo, delincuencia, violencia e incluso muertes). Y ante todo, un territorio de mujeres. Cuatro diferentes que resultan ser la misma, algo que a priori parece rompedor y llamativo pero que en el fondo no lo es tanto. Más aun si nos atenemos a sus parecidos más que razonables teniendo en cuenta el momento de vida y la edad que cada una de ellas transita. Un valor añadido, ya que cada una aporta a un mismo papel su propia aura y personalidad, o mejor dicho, feminidad, a la hora de luchar en pos de la libertad y encontrar su identidad. Y es que “Orpheline” es ante todo una película vibrante y poderosamente femenina.

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